En una escena de Men in Black: International, nueva entrega de la franquicia que hicieran célebre Will Smith y Tommy Lee Jones, la novata agente M muestra su desconcierto cuando escucha por primera vez la denominación machista de la organización. Su jefa e interlocutora, la agente O, entona entonces una respuesta sintomática que bien podría servir para resumir el estado de la nación Hollywood en los últimos tiempos: “Ni hablar, no empieces. He tenido esa conversación. Está llevando un tiempo…”. La meca del cine, como los Hombres de negro, todavía no es un lugar inclusivo, pero que M y su intérprete, Tessa Thompson, sean sus nuevas caras visibles supone un esperanzador primer paso. La actriz californiana ratifica con su primer gran protagonista cinematográfico la candidatura a estrella global tras el éxito de sus incursiones en el cine palomitero (Thor:Ragnarok), de culto (Sorry to bother you, Aniquilación) o en la televisión de prestigio (Westworld). Su triunfo supone todo un hito porque Thompson también es la primera mujer negra abiertamente bisexual que consigue derribar el techo de cristal y encabezar una producción de estudio de esta magnitud. Su verdadero objetivo, sin embargo, es que todo esto deje de ser digno de reseña.

Tessa Thompson y Chris Hemsworth toman el relevo de Will Smith y Tommy Lee Jones como Hombres de negro. Foto: Sony

“Mi única esperanza es que lleguemos a un punto en Hollywood en el que no sea noticiable que una mujer lidere una película de gran presupuesto”, confesó la actriz en la alfombra roja de la premiere mundial de Men in Black: International. Esta californiana, que cumplirá 36 años el próximo octubre, es otra rara avis dentro de la meca del cine debido a la tardía explosión de su carrera, que llegó en 2015 gracias a títulos como Selma, sobre la lucha antisegregacionista de Martin Luther King, o Creed, resurrección milénica de la saga Rocky. En este tiempo, Thompson se ha labrado un perfil de prestigio tanto dentro del set, con un ramillete de personajes complejos y audaces; como fuera él, gracias a un compromiso activista por el que no ha dudado en poner en riesgo su meteórico ascenso al olimpo de la industria.

“No quieres morder la mano que te da de comer, pero creo que un mordisco amigable está bien. La inclusión no llega por error. Tienes que empujar a la gente. A veces la vergüenza es una herramienta poderosa”. En el reportaje Tessa Thompson es la superheroína que Hollywood ha estado esperando, publicado en la revista Time, la intérprete justificaba así su rebeldía ante la histórica regla de Hollywood que insta a sus actores a no hablar más de la cuenta para evitar una posible pérdida de espectadores. Ella se las ha saltado todas, atreviéndose incluso a morder la mano de la todopoderosa Disney para sacar del armario al primer personaje LGTBI+ del universo cinematográfico de Marvel.

Valkiria es la primera superheroína LGTBI+ del universo cinematográfico de Marvel. Foto: Marvel Studios

Thompson ha interpretado a la guerrera Valkiria en dos películas de la saga Vengadores, Thor: Ragnarok y Endgame, el segundo mayor éxito de taquilla de la historia del cine. El personaje es bisexual en los comics e incluso llegaron a rodar una escena en la que una mujer salía de su habitación, pero Disney decidió dejar fuera del montaje final cualquier referencia a su sexualidad. La excusa oficial era que “distraía” de la trama principal. Thompson, en respuesta a un hater de Twitter que criticaba el escaso atractivo sexual de Valkiria, decidió hacer caso omiso a la ambigüedad de la productora: “Ella es bisexual. Y sí, le importa muy poco lo que piensan los hombres sobre ella. ¡Qué felicidad el poder interpretarla!”. No solo Disney no ha rectificado a su estrella, sino que los directores de Vengadores: Endgame, Joe y Anthony Russo, aseguraron que los próximos filmes de Marvel contarán con personajes abiertamente queer. Y Valkiria, a lomos de su caballo alado, será la punta de lanza.

Ella, como la superheroína a la que da vida, también ha confesado su condición de bisexual, sintiéndose “atraída por hombres y mujeres por igual”. Aunque actualmente dice estar soltera, en los últimos tiempos ha mantenido una relación con la cantante y actriz Janelle Monáe, con quién colaboró en el videoclip de Pynk, célebre por aquellos controvertidos pantalones-vagina. En una entrevista con Porter, Thompson se refirió a la complicada balanza entre mantener su vida privada fuera de los focos y, al mismo tiempo, contribuir a la representación mediática de la comunidad queer. En un tiempo en el que los medios tildamos de activista a cualquier intérprete que decida escribir un tuit que refleje la más tímida crítica política, la suya es una de las voces incontestables del Hollywood del Time’s Up y el Black Lives Matter que ha decidido abrirse paso sin perdón ni permiso.

El compromiso social arranca en el mismo instituto, cuando llegó a promover un club de “armonía racial” que organizaba periódicas fiestas de pijama en casas de alumnos de diferente procedencia social y económica para reforzar los lazos entre ellos. Este año, en el marco de festival de Sundance, la actriz ha sido una de las impulsoras de la iniciativa llamada “el reto del 4%”. El número hace referencia al porcentaje de mujeres que dirigieron alguna de las 1000 películas más taquilleras de la meca del cine durante la última década y alienta a los intérpretes a aumentar este pírrico dato trabajando en al menos un proyecto que tenga una directora al frente los próximos meses.

La californiana también ha trasladado su compromiso a la alfombra roja, alzándose como una de las actrices mejor vestidas del Hollywood actual y una inspiración para las mujeres negras de la comunidad LGTBI+. Hasta la escritora y activista feminista Blair Imani, cara visible del movimiento Black Lives Matter, le dedicó recientemente una carta en Bustle como muestra de agradecimiento: “Has demostrado que la feminidad queer no tiene por qué estar confinada a una única iteración en lo referido al estilo, sino que la moda también puede convertirse en una vía para hacernos sentir libres”. Es una habitual de la MET Gala y del front row de Chanel, su firma de referencia y por la que ha apostado en citas tan señaladas como los premios Oscar. En la gira internacional de promoción de Men in Black: International ha vuelto a dar buena muestra de su talento para aunar riesgo y elegancia luciendo diseños de la marca dirigida por Virginie Viard pero también de Rodarte (un espectacular vestido plateado con volúmenes), Alexander Wang o Robert Wun.

No hay alfombra roja que se resista a la personalidad del estilo de la californiana. Foto: Getty

Acompañándola en cada photocall ha estado el coprotagonista del filme, Chris Hemsworth, con quien ha forjado una evidente química, interpretativa y personal, desde que compartieran armadura en Thor: Ragnarok. La propia actriz califica al australiano como “el Fred Astaire de mi Ginger Rogers” y asegura que el considerado como uno de los hombres más atractivos sobre la tierra desafía cualquier estereotipo imaginable teniendo en cuenta su fama. “Es una persona muy sensible, muy reflexiva, jamás lo hubiera esperado de alguien como él”. En los últimos días, Hemsworth ha dado buena muestra de su personalidad al anunciar, en pleno auge profesional, su retiro temporal de la interpretación para pasar más tiempo con sus hijos y su mujer, Elsa Pataky. La nueva hornada de los Men in black parece más que acorde con el signo de los tiempos. Solo queda que, el título del filme en particular, y la industria del cine en general, se pongan de una vez a la altura.




Fuente: El Pais

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