Los eslóganes ayudan a dar visibilidad a un mensaje. Y en este sentido, la ministra española de Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, considera que el Green New Deal (un ambicioso plan de inversiones medioambientales) es de enorme atractivo por las oportunidades que genera. El proceso de transición de nuevo modelo de producción y de consumo, sin embargo, es de gran complejidad y en este sentido, la ministra considera vital que Europa y América creen una sólida alianza.

“Si no somos capaces de hacerlo juntos”, ha preguntado Ribera ante el foro económico organizado en Nueva York por la Cámara de Comercio España – Estados Unidos y El PAÍS —patrocinado por Abertis, Baker McKenzie, BBVA, PwC y Telefónica y la colaboración de Iberia, la Cámara de Comercio de España y el ICEX, “¿cómo lo vamos a resolver a escala global?”. En este sentido, ha destacado los valores que comparten los dos continentes y la experiencia histórica acumulada para hacer el diagnóstico adecuado de las medidas que se deben adoptar. 

Ribera considera que el Green New Deal permite recuperar los aspectos que se olvidaron en el proceso para lograr una economía más sostenible. El objetivo es que Europa sea neutra en carbono para el año 2050. Eso requiere de una acción inmediata y una reflexión sobre el cambio estructural que es necesario en sistema económico actual, los hábitos de consumo y la financiación de las inversiones.

Una transición «justa»

La ministra advierte, sin embargo, que esa transición es compleja y debe ser al mismo tiempo “justa”. “Nada es más disruptivo y conflictivo que olvidar a los más vulnerables”, ha reiterado. En este sentido, se ha referido tanto a las comunidades afectadas por los desastres naturales por el cambio climático como a las que sufren el impacto de las medidas que deben adoptarse en la transición hacia el nuevo modelo sostenible.

“Una transformación tan profunda del modelo energético y económico no puede hacerse olvidándose de la gente”, ha afirmado, “la transición debe ser justa donde la mayor fuente de riqueza está llamada a desparecer”. La descarbonización de la economía, por tanto, no es un simple ejercicio de “cambiar electrones marrones por verdes”. Cumplir los el acuerdo de París requiere de una estrategia.

Según la ministra de Transición ecológica, la transformación energética no debe crear miedo, “sino oportunidades a largo plazo”. Por eso considera que la justicia social debe estar integrada en la política medioambiental tanto a nivel local, como nacional y global. En este sentido, ha señalado que cada país tiene capacidades diferentes para hacer frente al reto. Los impactos también lo son. Eso, explica, requiere enfoques diferenciados.

Implicar a la opinión pública

Para Ribera el riesgo en este momento es que la opinión publica desconecte del debate si tiene la impresión de que los Gobiernos y las instituciones no se preocupan de sus problemas del día a día, que se centre en los retos globales y se olvide de lo que pasa en casa. Así habló de “lograr coherencia” entre las distintas necesidades. “Lo que más nos une”, ha reiterado, “es el futuro: es fundamental trabajar con inteligencia”.

Teresa Ribera ha hablado de que el cambio climático está provocando que se experimenten los límites del planeta de una manera muy clara. “Es imposible pensar en un crecimiento infinito en un planeta finito”, ha concluido. Esta transformación, al mismo tiempo, va a requerir de un proceso constante de aprendizaje que permita ir adaptando la hoja de ruta y adoptando medidas específicas.

La ministra también ha hecho referencia a la necesidad de que la política exterior incluya la cuestión del clima, porque la considera una cuestión de seguridad y estabilidad. “Es una referencia que debe estar por todos lados”, ha defendido. Ya habló en otros eventos paralelos de que en Europa haya personas dedicadas a la “diplomacia del clima”. También cree que debe incluirse en los tratados comerciales.




Fuente: El Pais

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