Primeros indicios de diferencias internas en Unidas Podemos (UP) sobre el proyecto de Gobierno de coalición con Pedro Sánchez. El comunicado emitido este viernes por Izquierda Unida (IU), en el que piden considerar la posibilidad de un acuerdo programático con el PSOE, supone una grieta en el discurso único de la formación liderada por Pablo Iglesias, que sigue reclamando ministerios para permitir la investidura de Sánchez en septiembre. Pero no es la primera: grupos críticos, como Anticapitalistas, llevan exigiendo apoyar un Gobierno socialista sin entrar en él desde las elecciones y miembros minoritarios de la formación, como Equo, ya reclaman en primer lugar un pacto sobre el programa y luego discutir la forma de cumplirlo. Sin embargo, otros sectores, como el catalán o el valenciano, mantienen la línea oficial e incluso aseguran que el pulso con el PSOE “ha unificado a la gente del partido”.

El grupo parlamentario de UP está integrado por 28 diputados de Podemos, seis de En Comú Podem, seis de IU, uno de Galicia en Común y uno de Equo.

El discurso en torno a la fallida sesión de investidura es por un lado claro y unánime entre las diferentes sensibilidades de UP: la culpa fue del PSOE, principalmente por haber dejado pasar dos meses para luego intentar sacar adelante un acuerdo contra reloj en el que todo el partido liderado por Pablo Iglesias considera que no había “un interés real por parte de Sánchez” para lograr un resultado positivo. Pero hay divergencias sobre los siguientes pasos a dar. Mientras diferentes líderes de la formación de izquierdas, como Pablo Echenique o Ada Colau, lanzan en medios la consigna de volver a intentar un Gobierno de coalición, IU ha decidido explorar también otras vías.

“No es indispensable entrar en el Gobierno, aunque sea desde luego lo que preferimos también en IU. Lo primero es fijar unos objetivos y luego ya los instrumentos para llevarlos a cabo”, asegura Enrique Santiago, líder del PCE y uno de los seis diputados de Izquierda Unida dentro del grupo confederal de Unidas Podemos. Santiago cree que los últimas días han sido “tensos” pero quita hierro a la cascada de descalificaciones que se han dirigido los líderes de ambas formaciones la pasada semana. “Aquí no se trata de hacer amigos.

El que haya habido gestos y discursos agrios no es motivo para que esté todo paralizado”, afirma. También el coordinador de IU de Andalucía, Toni Valero, apoya los intentos de Alberto Garzón de poner ahora todo el foco en un acuerdo de políticas y programas. “Si hablamos de políticas evitaremos la tentación de que Pedro Sánchez eche guiños a la derecha”, afirma Valero.

No son los únicos que prefieren privilegiar el acuerdo programático. También en Andalucía, el sector Anticapitalistas, mayoritario en Podemos en la región, mantiene su rechazo a formar un gobierno de coalición con el PSOE, una posición en la que fueron pioneros, ya que la defienden desde las elecciones generales del 28 de abril.“Confiamos en que pueda haber un acuerdo, pero la coalición no es la mejor forma, sino con políticas en la mesa”, asegura Ángeles Aguilera, portavoz parlamentaria de Adelante Andalucía (la confluencia de Podemos e Izquierda unida), miembro de la dirección de Podemos y de la corriente Anticapitalistas.

La posición en el grupo parlamentario de Adelante Andalucía no tiene fisuras, como sí ocurre en el Congreso con Unidas Podemos, sobre la manera de afrontar las relaciones con el PSOE. Tanto IU como Podemos en esta comunidad abogan por un “pacto a la portuguesa”, con apoyos externos pero sin entrar en el Gobierno. “Estaríamos más cómodos y además sin cargar con la mochila del PSOE sobre la reforma laboral, el 155 o la ley Mordaza”, subraya Aguilera, quien insta tanto a UP como al PSOE a “ponerse las pilas”.

Aunque con menor entusiasmo, los ecologistas de Equo también piden “programa”. Juantxo López de Uralde, líder de la formación y diputado de UP, asegura que está “muy decepcionado” y que la sensación general en su formación es de “resaca, lo de los últimos días ha sido muy duro”. Coincide con el discurso general de sus aliados en la coalición. “Era misión imposible negociar en tres días lo que no se ha querido negociar en tres meses”, asegura, aunque cree que “aún hay tiempo” para llegar a un acuerdo de investidura. Sin embargo, opina que esta vez hay que empezar por encontrar “una base común programática”. “Es lo primero y lo principal: ponerse de acuerdo en un programa de izquierdas”, concluye.

Silencio en Cataluña

Aunque algunas voces se empiecen a alzar contra la necesidad de llegar a un acuerdo de coalición, la gran mayoría de Unidas Podemos sigue por el momento fiel al plan inicial, aunque algunos con discreción. En Cataluña, la federación territorial más importante, los comunes mantienen silencio sobre qué impacto puede tener el desenlace del intento de pactar un gobierno con Sánchez. El jueves pasado, tras el fracaso de la investidura, el diputado Jaume Asens lanzaba en rueda de prensa cuatro mensajes clave: que hay otra oportunidad, que la abstención pretendía “no romper puentes” y que es necesario hacer autocrítica, aunque la responsabilidad de formar gobierno es de Sánchez.

El diputado catalán, que forma parte del núcleo más próximo de Ada Colau, no evitó mostrar un gran malestar con el PSOE “nos han menospreciado”, dijo, aunque insistió en “tender la mano”.

Desde Barcelona, Colau, líder de facto de todas las marcas del espacio, culpó el mismo jueves al presidente en funciones y al PSOE de “no haber mostrado voluntad clara para alcanzar un gobierno de coalición”. Pero pidió que “no se tire la toalla”. “Es necesario un gobierno estable y progresista, si no puede ser hoy que sea en septiembre, los cargos electos no pueden fallar, se tienen que sentar los días que sean necesarios hasta tener gobierno”.

El apoyo es aún más firme en Valencia, Euskadi y Galicia. La parte valenciana, que acaba de llegar a un acuerdo de coalición con PSOE y Compromís en la región, cierra filas en torno a la actuación de Pablo Iglesias y rechaza que haya habido discrepancias internas, a diferencia de la investidura de 2016. El vicepresidente segundo de la Generalitat, Rubén Martínez Dalmau, asistió a la sesión de investidura de Pedro Sánchez y vio un “ambiente de decaimiento”. “Los ánimos no eran buenos. Desde Unidas Podemos se habían destinado muchas energías y creíamos que llegaríamos a un acuerdo. No vi división interna. Más bien al contrario. Había unanimidad. Se ha intentado conseguir el acuerdo y se ha hecho todo lo posible”, asegura.

De la misma opinión es el secretario general de Unides Podem, Antonio Estañ, que va más lejos: “la negociación que ha planteado el PSOE ha unificado a la gente del partido”. “Cuando sí hubo debate dentro del partido fue en la investidura de 2016, pero el contexto era diferente; la relación con el PSOE también; los resultados electorales eran más cercanos entre ambas formaciones y aún estaba vivo el sorpasso. Ahora hemos afrontado la campaña con la idea de proponer una coalición. Ya veremos qué pasa en septiembre. Ya estamos con la visión de la derrota que siempre parece que nos gusta trasladar a la izquierda”, sostiene. “Siempre que algo no sale hay varios culpables, pero el ganador de las elecciones tiene que asumir el liderazgo y no tratar simplemente de amenazar con las elecciones sin comprometerse a nada”, afirma.

El secretario general de Podemos Euskadi, Lander Martínez, opina que “ante todo” hay que “evitar una repetición electoral”, pero insiste en la coalición. Esta formación redujo su peso en el País Vasco de seis a cuatro diputados en los comicios de abril pasado. Su líder vasco anima a Sánchez e Iglesias a “acordar una fórmula de gobierno en septiembre” que permita eludir una nueva convocatoria a las urnas: “Toca reflexionar, sanar heridas y encontrar la mejor vía para acordar un programa de gobierno y el reparto de ministerios”, apunta.

Martínez lamenta la frustración de los votantes de izquierdas porque “no hay un Gobierno progresista” en España y urge a lograr un “entendimiento entre el PSOE y Podemos” que cumpla con “el mandato de las urnas”. “Mucha gente votó contra a derecha y la ultraderecha y nosotros no podemos frustrar a esas personas”, afirma el parlamentario de la formación morada, que evita criticar la posición que Iglesias y su grupo mantuvieron en la investidura del candidato socialista.

Con información de Nicolás Pan-Montojo, Clara Blanchar, Ferran Bono, Lourdes Lucio y Mikel Ormazábal




Fuente: El Pais

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