Jaime Botín se encerró en el silencio. Y en un coche negro, que le llevó lejos del juzgado de lo penal número 27 de Madrid. No tuvo que declarar ante la jueza: el proceso contra él por el presunto contrabando de un picasso valorado en 26,2 millones de euros, Cabeza de mujer joven, fue finalmente suspendido, la mañana de este lunes. Ni tampoco el exbanquero, de 83 años, habló con los periodistas a la salida. Gafas de sol negras, boca cosida y hasta noviembre. A principios de ese mes se retomará el caso, según ha establecido la jueza Elena Raquel González Bayón: Botín está acusado de sacar la obra de España dentro de su yate con la intención de venderla, pese a no tener la autorización pertinente, y se enfrenta a cuatro años de cárcel y una multa de 100 millones.

La magistrada explicó ante la prensa que la suspensión fue solicitada por la fiscalía y que se debe a “cuestiones procesales y de agenda”. González Bayón no confirmó, ni tampoco desmintió, que esta fórmula esconde en realidad un problema más trivial: el fiscal experto en patrimonio y responsable del caso se encuentra de vacaciones y no tiene un reemplazo especializado, tal y como publicó El Confidencial. «Hay asuntos de procedimiento que si no se solventan abocan a la suspensión», insistió la jueza. Hasta hoy, la defensa también venía pidiendo el aplazamiento, ya que ambas partes están negociando en busca de un acuerdo. Sin embargo, esta mañana los letrados de Botín cambiaron de idea y requirieron la celebración de la audiencia. “A la vista de que no era posible, claro”, agregó González Bayón.

‘Cabeza de mujer joven’, obra pintada por Picasso en 1906.

Con la suspensión, el litigio se estirará al menos hasta los siete años. Todo desde que el 5 de diciembre de 2012 Botín autorizó “de su puño y letra” —según un escrito del fiscal— la casa de subastas Christie’s Iberica a pedir una autorización al Ministerio de Cultura para exportar el picasso y venderlo en una puja en Londres unos meses más tarde. «Este permiso era necesario al tratarse de un bien perteneciente al patrimonio histórico español, dado su evidente interés histórico-artístico y por tener una antigüedad superior a los 100 años», relata el mismo escrito del fiscal. 

El 28 de diciembre, Cultura respondió con una negativa, que fue confirmada en 2015 por la Audiencia Nacional, ante el recurso del banquero. La justicia daba así la razón a la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español, que sentenció por unanimidad que no existía “una obra semejante en territorio español” y que era “una de las pocas realizadas por su autor dentro del periodo de Gósol”. Así se conoce la etapa de Picasso en el verano de 1906 en ese pueblo ilerdense, que tuvo una influencia “decisiva no solo en el cubismo, sino también en la evolución posterior de la pintura del siglo XX”, según la junta.

El fiscal cree que Botín, «pese a ser plenamente consciente de la total y patente prohibición administrativa expresa», mantuvo su idea original: subió el cuadro al velero Adix, atracado en Valencia, y dio «instrucciones a su capitán para que ocultara a las autoridades la presencia de la obra en el barco». En junio de 2015 la Guardia Civil inspeccionó el yate, solicitó una declaraciones de los bienes a bordo y el capitán omitió Cabeza de una mujer joven, según la reconstrucción del ministerio público. El barco zarpó entonces y navegó hasta Calvi, en Córcega (Francia): desde allí, el fiscal sostiene que Botín ya tenía contratado un vuelo privado para trasladar la obra hasta Ginebra, tanto que el capitán había embalado el cuadro y lo tenía preparado para su siguiente viaje.

Los servicios aduaneros franceses, al tener conocimiento de la idea de Botín, ordenaron la pertinente inspección y localizaron el cuadro embalado en la cabina del comandante y procedieron a su intervención.

El Juzgado instructor acordó en un auto de agosto de 2015 iniciar los trámites para que el cuadro fuese trasladado a España. El 10 de agosto la autoridad judicial de Bastia autorizó la entrega de la obra a la Guardia Civil, que trasladó el cuadro al Museo Nacional Reina Sofía, lugar en el que quedó a disposición judicial.




Fuente: El Pais

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