Acceder a la página web de Survival Condo es la experiencia definitiva de la distopía capitalista. «¡Bienvenidos al condominio Supervivencia! ¡Hemos convertido un almacén de misiles nucleares en viviendas de lujo!». Survival Condo ofrece viviendas dúplex de 340 metros cuadrados a partir de cuatro millones de euros, apartamentos de 170 metros cuadrados a partir de 2,65 millones y otros más pequeños de 85 metros a partir de 1,3 millones. Es la vivienda vacacional del fin del mundo para el uno por ciento más privilegiado, para que solo los ricos sobrevivan cuando la vida no sea posible en la superficie. Y el coronavirus solo ha vuelto a poner sobre la mesa esa posibilidad.

«Un dúplex de la misma calidad en Nueva York me hubiera costado lo mismo si no más por metro cuadrado, y con este me quedo tranquilo», afirma un cliente anónimo en la página web. Afirma otro: «Me siento mejor sabiendo que tengo un búnker de lujo para mi familia por si algo pasa»

Survival Condo no es nuevo, solo ha vuelto a la actualidad. Construido por el empresario Larry Hall y finalizado en 2011, ofrece una urbanización a setenta metros bajo tierra diseñada para alojar a 75 personas durante más de cinco años y cuenta con un parque para pasear a los perros, aulas para los niños, biblioteca, sauna, cine y piscina. Un cine en el que no se proyectarían películas de estreno, porque Hollywood ya no podría rodarlas, y una piscina que ofrece el paisaje más triste: el cielo es el frío techo de un búnker pintado de azul claro y el paisaje son los murales de sus paredes, con unas montañas, unos árboles y unas palmeras de trazo grueso. Hay hasta sillas de playa y sombrillas al borde, en una tristísima imitación de lo que es –era– la vida en la superficie.

Es solo uno de tantos terrenos subterráneos convertidos en especulación del miedo. Según informó The New York Times, durante la Guerra Fría Estados Unidos construyó decenas de guaridas bajo tierra para guardar sus armas nucleares. En los últimos años y en un contexto cada vez más paranoico por el terrorismo, ciberataques y, ahora, el coronavirus, unos cuantos emprendedores muy pesimistas los están comprando para convertirlos en viviendas de lujo bajo tierra que vender a millonarios muy asustados

Detalle de la cocina de los apartamentos más pequeños del complejos, de 85 metros cuadrados. Survivalcondo.com

Son los mismos que dan su opinión de «cliente satisfecho» en la web de Survival Condo. Atención a este, sin identificar: «Un dúplex de la misma calidad en Nueva York me hubiera costado lo mismo, si no más, por metro cuadrado. Y con este me quedo tranquilo». Si uno lo piensa, es el mismo silogismo que se usa en todos los anuncios de alarmas que vemos en televisión. Otro cliente, también sin identificar: «Me siento mejor sabiendo que tengo un búnker de lujo para mi familia por si algo pasa».

Detalle del tobogán de la piscina y de los murales que mustran una playa tropical.
Detalle del tobogán de la piscina y de los murales que mustran una playa tropical. Survivalcondo.com

Lo mejor, en la sección de preguntas y respuestas, obviamente actualizada estos días. Pregunta número uno: «¿Filtra el sistema de filtración de aire nuclear, biológico y químico (NBC) del complejo patógenos como el coronavirus (COVID-19)?». Respuesta: «Sí, nuestro sistema de filtración de aire nuclear, biológica y química puede filtrar patógenos como COVID-19, sin embargo, no podemos garantizar que no se contagie del virus por el contacto directo o indirecto con una persona u objeto infectado antes o después de la llegada a nuestras instalaciones».

El búnker incluye salas de juegos y entretenimiento como esta, donde se puede practicar algo parecido al alpinismo en esta pared.
El búnker incluye salas de juegos y entretenimiento como esta, donde se puede practicar algo parecido al alpinismo en esta pared. Survivalcondo.com

Según Larry Hall, el miedo funciona: los doce primeros apartamentos se vendieron poco después de la finalización y, como se informa en su web oficial, hay nuevos en construcción. Hoy, en plena crisis mundial del coronavirus, las miradas vuelven a su sueño distópico. Para la mayoría, a modo de curiosidad. Para un uno por ciento, a modo de inversión.

La sala de cine del complejo.
La sala de cine del complejo. Survivalcondo.com

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Fuente: El país

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