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Surfin’ bichos raros


Hemos perdido la cuenta de las bandas que son comprendidas demasiado tarde, pero Fernando Alfaro sabía que Surfin’ Bichos correría esa suerte el día que se disolvieron. «Éramos algo diferente y no sé si puede sonar vanidoso por mi parte, pero pensaba que cuando se disolviera el grupo íbamos a crecer, a ser un poco leyenda. Tenía esa sensación de grupo seminal», dice Alfaro, y no se equivocaba: la apuesta del grupo por una estética rompedora fue alabada por la crítica, pero no tanto por el público. En cambio, en las pasadas fiestas de San Isidro, más de 8.000 personas asistieron al concierto de regreso (en realidad, hubo otro en 2006), en el que tocaron las canciones de «Hermanos carnales», quizá su obra cumbre, álbum que cumple 25 años. Fernando Alfaro (guitarra y voz), Joaquín Pascual (guitarra y teclados), Carlos Cuevas (batería) y José Manuel Mora (bajo) vuelven de gira. Han sido seleccionados para la alineación del Hidde Stage del Primavera Sound (que se celebra toda la próxima semana en Barcelona), y también del FIB de Benicàssim y del Festival do Noroeste. Para quienes prefieran salas, los Surfin Bichos interpretarán el disco completo en Murcia (20 de octubre), Alicante (21), Madrid (17 de noviembre) y Valencia (18).

Ajenos a la escena

Con esta perspectiva, aparece además «El mundo por los pies. Surfin’ Bichos 1988-1994 (6CD + DVD + libro)» una edición que celebra toda la obra de la banda remasterizada y con un directo y un documental. El periodista Antonio Moreno, que ha colaborado en la nueva edición, explica así su impacto: «A finales de los 80 y principios de los 90, el panorama del pop-rock en castellano (nadie hablaba de indie entonces) era un páramo. Los grupos nacidos al calor de la Movida se estaban forrando, habían dulcificado su sonido y apenas quedaba rastro de aquella música arriesgada de sus comienzos. En cambio, cuatro locos de Albacete con guitarras afiladas, una base rítmica potente y unas letras únicas nos inundaron el cerebro de historias sórdidas en las que se mezclaban drogas, sexo, sangre, muerte y hasta la religión», explica.

Detrás de todo ello había (hay) una personalidad única en nuestro pop: Fernando Alfaro, creador de un estilo propio que ha sido imitado por muchos: «Comprendo perfectamente que no tuviéramos ese éxito en su día, y no estoy enfadado con la suerte que hayan tenido ninguno de mis proyectos –dice Alfaro sobre la reunión–. En cierto modo nos adelantamos a nuestro tiempo, porque en España había un indie incipiente que se miraba mucho en Jesus & Mary Chain en cambio nosotros teníamos referentes más amplios que abarcaban a Violent Femmes, The Cramps o Tom Waits, así que no teníamos una adscripción clara. Te lo digo claramente: nos sentíamos unos bichos raros en este país. Ni nos considerábamos parte de la escena, ni ésta nos consideraba propios».

Cierto que, después, sí que se reivindicó a Surfin’ Bichos como parte de la escena, pero en el fondo, por su propuesta, nunca encajaron. A la crítica, en cambio, sí se la llevaron de calle. «Tampoco vamos a mentir. Es cierto que la Prensa especializada sí que nos entendió y nos multiplicó», concede. «Siempre me han dicho que conmigo se da una paradoja, que es la de hacer canciones pegadizas, pegajosas incluso, de las que no te quitas de la cabeza. Al mismo tiempo, las letras o la forma musical requieren, o al menos agradecen, varias escuchas». Puede que eso explique que los temas de Sufin’ Bichos hayan envejecido tan bien. «Sí, pero no hacemos un ‘‘revival’’. Tengo la sensación de que entiendo mejor ahora estas canciones», asegura Alfaro. «Hay temas de ese disco que nunca se han tocado en directo, como las más lentas o introspectivas, y en esta gira las hemos dotado de mucha potencia». También hubo errores de juventud. «Cuando vas al estudio, quieres grabar los temas más recientes y lo haces. Está bien, pero a veces son canciones a las que les faltaba trabajo», señala el cantante. A pesar de eso, aquellos temas fueron la cumbre del grupo y se publican como fueron concebidos, como un disco doble –«Elliot» y «Beverly», los gemelos de «Inseparables», de Cronenberg– que en su día la compañía prefirió publicar como disco sencillo. «Este es un acto de justicia poética que todos los seguidores de los Surfin’ Bichos aplaudimos», sentencia Antonio Moreno.




Fuente: La razon

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