El Madrid conquistó ante el Barça la Supercopa más revalorizada de los últimos tiempos. Los blancos siguen sacando lustre a su estabilidad con el 18º título en la era Laso. Los azulgrana inician su lujosa reconstrucción con mayor exigencia aun en las vitrinas, sin amortizar de inicio el gasto. La memoria ganó a la novedad en un duelo de revoluciones desproporcionadas para tratarse de la apertura de una temporada que promete un pulso mayúsculo entre los dos grandes del baloncesto español. En el primer episodio, el mvp Campazzo conservó el libro de instrucciones de la final liguera, Deck ató en corto a Mirotic y la suma de Mickey al bloque madridista pesó más que el arrebato de clase de Davis (23 puntos) en el elenco culé.

Real Madrid, 89 – Barcelona, 79

Real Madrid: Campazzo (16), Carroll (9), Taylor (8), Randolph (2), Tavares (5) —cinco inicial—; Felipe Reyes (2), Rudy Fernández (10), Llull (9), Laprovittola (9), Deck (9), Mickey (10).

Barcelona: Pangos (2), Higgins (13), Claver (3), Mirotic (14), Davies (23) —cinco inicial—; Oriola (2), Tomic (4), Hanga (3), Smits (2), Kuric (0), Delaney (13).

Parciales: 21-20, 27-13, 21-30, 20-16.

Árbitros: Hierrezuelo, Peruga y Calatrava. Eliminados por faltas: Tavares.

Pabellón: Wizink Center, 12.348 espectadores.

Después del estruendoso recibimiento a Mirotic llegó la foto del hermanamiento de los internacionales españoles en torno a la Copa del Mundo. Rudy, Llull, Claver, Oriola y Pau Ribas posaron junto a los presidentes de la ACB y la Federación, Antonio Martín y Jorge Garbajosa, con el «¡que viva España!» como cántico de banda sonora desde la grada. Y, tras el homenaje, se reeditó el pulso eterno. Sin minutos de tanteo, sin márgenes para excusas de cansancio o rodaje, Madrid y Barça se lanzaron a cumplir con su exigencia competitiva en el segundo partido de un curso que, dentro de nueve meses, rondará los cien.

Comenzó mejor plantado el Barça, con una defensa aplicada, un 0-6 de salida y un hiperactivo Mirotic. Pero Laso descubrió que la rendija era Randolph y reclutó rápidamente a Deck para atajar al hispano-montenegrino. El Madrid comenzó a carburar. La conexión Campazzo-Carroll y los infinitos brazos de Tavares dieron vuelo a los blancos mientras Pesic recalculaba la ruta. El técnico azulgrana dio el volante a Delaney que, con ocho puntos y dos triples en apenas cuatro minutos, instauró momentáneamente el equilibrio entre los vaivenes (21-20, m. 10).

Comenzó la partida de ajedrez. Pesic eligió a Oriola como recambio de Mirotic y descartó al productivo Davis; mientras, Laso daba continuidad al trabajo de Campazzo con el doble motor Laprovittola-Llull. La fiabilidad de Rudy y la buena mezcla de Mickey y Deck por dentro otorgaron la iniciativa al Madrid, que empezó a imponer su estudiado libreto frente a la pizarra sin cuajar de los azulgrana (36-25, m. 16). El quinteto madridista, con sus dos únicos retoques de este verano, hizo carrera mientras el Barça buscaba la medida entre piezas nuevas y antiguas.

Pero a Pesic comenzó a destartalársele el puzle y a la inestabilidad del plan azulgrana se le unió el nerviosismo. Una antideportiva de Tomic a Rudy fue la antesala de un +18 de renta para el Madrid poco antes del viaje a los vestuarios (47-29, m. 18). No se notó la ausencia de Tavares en ese tramo porque Mickey contuvo con solvencia a Tomic (-14 de su equipo en la primera mitad con él en pista) y ninguno de los cuatro del Barça consiguió escapar del sobresaliente marcaje de Deck. Los de Laso llegaron al entreacto con mejores porcentajes de tiro y las ideas más claras (48-33).

Con la estabilidad como arma, Laso recuperó el quinteto inicial mientras Pesic dejaba a Mirotic en la silla de pensar y rescataba a Davis, que respondió con carácter a su ostracismo. El ex de Zalgiris demostró de nuevo su clase ante Tavares y fue el artífice del rearme azulgrana. En cuatro minutos, Davis anotó ocho puntos y provocó dos faltas de la torre madridista (una de ellas una técnica por protestar) que le devolvieron al banquillo entre los resoplidos de su técnico. En un santiamén, el marcador pasó del 54-35 al 54-45.

Regresaron a la pista Rudy y Mickey para poner orden y defensa en el Madrid. Pero, para entonces, Davis ya estaba en ebullición. Decidió Pesic que era el momento de incorporar a Mirotic. Desde el tiro libre, el fichaje estrella del Barça dejó el +19 blanco en un +8 que auguraba un desenlace trepidante (62-54, m. 28). Lo rebajaron aún más los azulgrana en la recta de meta (69-65). Pero el Madrid apretó los dientes recurriendo a los galones de Felipe y al hambre de Deck.

A falta de cinco minutos (76-70), Tavares y Davis se apuntaron al intenso sprint final, con Llull y Delaney echando paladas de carbón en las calderas. Davis eliminó definitivamente por faltas al caboverdiano y estiró las esperanzas del Barça. Pero el triple de Campazzo entró y el de Mirotic hizo la corbata. La Supercopa era del Madrid, el 18º título de la era Laso en 25 finales, una conquista otrora testimonial que en esta ocasión carga de mayor exigencia al lujoso proyecto azulgrana. Desde la llegada del entrenador vitoriano al banquillo madridista en 2011, las vitrinas reflejan una contabilidad de 18 títulos a 7 a favor de los blancos (13-3 desde la Liga de 2014, último alirón azulgrana).

Motum, pívot del Valencia Basket, gana el concurso de triples

El australiano Brock Motum, pívot del Valencia Basket, de 2,08m y 28 años, fue el inesperado ganador del concurso de triples que se celebró antes de la final. Motum se impuso (21-17) en la ronda definitiva a Marko Popovic, invitado a la cita junto a Louis Bullock, ambos ya retirados. El madridista Jaycee Carroll, que buscaba su tercera victoria en el concurso para igualar el récord de Bullock, cayó en semifinales ante Motum. El exjugador del Efes, fichado este verano por el Valencia, tuvo un 44% de acierto en los triples en la pasada edición de la Euroliga y recoge el testigo de Matt Thomas.

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Fuente: El Pais