Suecia pone fin a su experimento de casi un lustro con el precio del dinero en negativo. El consejo ejecutivo del Riksbank, el banco central del país escandinavo, ha decidido este jueves elevar el tipo de interés de referencia en 25 puntos básicos, que pasará así a situarse en el 0% a principios de enero. Con este movimiento, que va acompañado de una alerta sobre sus efectos en la toma de decisiones por parte de los agentes económicos, el instituto emisor sueco se convierte en el primero del mundo en salir de tasas negativas. El organismo mantendrá, no obstante, sus compras de bonos locales por 45.000 millones de coronas (algo más de 4.300 millones de euros) hasta, al menos, diciembre del año que viene.

«Los tipos de interés negativos y las compras de bonos gubernamentales han funcionado bien y han tenido un impacto positivo sobre la economía. Pero si son percibidos como un estado más permanente, el comportamiento de los agentes económicos puede cambiar y los efectos negativos pueden surgir», avisa el Riksbank en el comunicado con el que acompaña su decisión de este jueves. El banco central considera, además, que «las condiciones son buenas para que la inflación permanezcan cerca de su objetivo en el futuro [2%]» y espera «la economía esté equilibrada durante los próximos años». El alza, no obstante, ha abierto fisuras en el consejo del organismo, con dos de los seis miembros del mismo votando en contra.

El Riksbank está preocupado por el posible impacto negativo de las tasas negativas sobre la economía —una medida que se tomó para tratar de relanzar la inflación y el crecimiento— en varios frentes: los ahorradores han sufrido a costa de los prestatarios, el precio de los inmuebles ha crecido —aunque ese aumento no se puede, ni mucho menos, achacar en exclusiva a la medida— y las empresas han tenido mayores incentivos para endeudarse, incrementando los riesgos en caso de un shock económico sobrevenido. Los créditos baratos, además, han mantenido con vida muchas empresas zombis —que habrían quebrado con una política monetaria neutra o restrictiva—, reduciendo la productividad general de la economía.

El alza de tipos va en el sentido contrario de la marcha de los grandes bancos centrales del mundo, que han optado por ahondar o, cuando menos, mantener su apuesta por las políticas monetarias expansivas ante la ralentización del crecimiento este año y la debilidad de la inflación a escala global. La decisión también contrasta con la política seguida por las economías más vinculadas a Suecia: el Banco de Inglaterra ha mantenido este mismo jueves las tasas en el 0,75% y el instituto central noruego los ha dejado en el 1,5%.

Pese a la ligera subida en el precio del dinero, el Riksbank recuerda que la política monetaria se mantendrá en terreno expansivo y no prevé cambios a corto plazo. «Dado el entorno global de tipos de interés que vemos hoy, es difícil decir cuándo volveremos a subir las tasas de nuevo, ha subrayado el gobernador del ente, Stefan Ingves. En el comunicado, el guardián de la política monetaria en Suecia deja caer que la medida es reversible si las condiciones macroeconómicas empeorasen en los próximos meses. «El cero no es un suelo, sino el nivel más apropiado en este momento», ha agregado Ingves en su comparecencia posterior al anuncio.

El aumento —previsto por los mercados desde hace semanas— va, paradójicamente, acompañado de un recorte de dos décimas su pronóstico de crecimiento para este año, hasta el 1,1%, mientras que mantiene en el 1,2% el de 2020 y sube el de 2021 y 2022 hasta el 1,7% y el 1,9%, respectivamente. En cuanto a la inflación, el banco prevé que esta se situará en el 1,8% este año y el siguiente, enfriando su anterior proyección, mientras que confirma sus expectativas de subidas de precios del 1,8% en 2021 y del 2,1% en 2022.

«Han subido las tasas, principalmente, porque dijeron que lo harían. Ellos mismos se arrinconaron», critica David Oxley, economista senior para Europa de Capital Economics. «No hay ninguna evidencia de que la economía sueca esté rugiendo. Entonces, ¿por qué dar la vuelta ahora a los tipos negativos?», zanja el economista jefe global del banco de inversión suizo UBS, Paul Donovan.




Fuente: El Pais

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