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Stratobus: Así es el dirigible que fusiona las ventajas de los drones y los satélites | Tecnología


Ilustración del dirigible Stratobus en la estratosfera. En vídeo, recreación de la nave en circulación. Thales Alenia Space

La empresa aeroespacial Thales Alenia Space ha presentado hoy Stratobus, una plataforma estratosférica de 115 metros de longitud que aúna las ventajas de los drones y de los satélites. Este tipo de dirigible se enmarca dentro de los HAPS, por sus siglas en inglés (High Altitude Pseudo-Satellites), y está diseñado para proporcionar imágenes de alta resolución desde largas distancias. La compañía destaca una serie de aplicaciones en los campos de seguridad, telecomunicaciones, navegación y medioambiente, y pretende ponerlo en marcha a partir del año 2022.

“Hemos estado trabajando con dos conceptos, los drones y los satélites”, comenta José Antonio Álvarez, director de Relaciones Institucionales de Thales España. “La idea es fabricar una especie de zepelín” que supere los inconvenientes de ambos y recoja sus ventajas, según ha explicado esta mañana el responsable en rueda de prensa celebrada en Madrid.

Los drones, por ejemplo, tienen un elevado coste operativo y, por cuestiones de aerodinámica, no se pueden mantener inmóviles en un mismo lugar. Estos dirigibles, sin embargo, presentan una gran facilidad de despliegue que se combina con las ventajas de los satélites: muy baja vulnerabilidad, cobertura global y larga vida útil. Estas características han conseguido que “muchos clientes potenciales se sientan atraídos, tanto comerciales, como desde la Administración”, asegura Álvarez, que destaca un modelo de negocio variado que permite a los interesados contratar el servicio o, directamente, comprar el pseudo-satélite.

Esta combinación de elementos tiene como resultado una nave más ligera que el aire capaz de operar de manera autónoma desde la estratosfera, a 20 kilómetros de altitud. Esta distancia permite una gran visibilidad, con una cobertura cuyo radio puede alcanzar los 500 kilómetros. Aparte del área de visión, la razón que sitúa Stratobus a tal altura es quedar por encima del tráfico aéreo y de las corrientes en chorro para minimizar su vulnerabilidad y mantener su posición, porque “puede soportar vientos de hasta 90 kilómetros por hora sin moverse”, señala José Antonio Álvarez. De todas formas, “si se moviera, lo devolveríamos a su sitio mediante los siete propulsores eléctricos que incorpora”, asegura.

Una capacidad de carga útil de 250 kilos prepara a la nave para todo tipo de misiones, según la compañía. En el campo de las telecomunicaciones, Stratobus pretende reducir los puntos ciegos de cobertura y el retardo de la señal, así como aumentar el ancho de banda. “Es como un repetidor allí arriba”, según José Antonio Álvarez, “porque pueden perfectamente dar servicios de 4G o incluso 5G”, aclara. Sirve, también, para reforzar la telecomunicación de zonas saturadas de personas donde se bloquea la cobertura.

El proyecto también se centra en el ámbito de la seguridad, al proporcionar una vigilancia marítima y terrestre constante y detallada y un reconocimiento óptico de objetivos, como embarcaciones que realizan actividades ilegales. Otra de sus aplicaciones es monitorizar el estado del medio ambiente y los niveles de contaminación urbana, obteniendo datos fiables bajo cualquier condición meteorológica. También puede, según Thales, detectar catástrofes como incendios, gracias a sus sensores ópticos y de infrarrojos, y aportar información permanente sobre el estado y dirección del fuego que facilite su extinción.

La huella de carbono que el dirigible deja en el medio ambiente es mínima, porque está fabricado con materiales ecológicos y utiliza tecnologías limpias basadas en la energía solar. Como los rayos de luz inciden sobre un de forma distinta en función de su inclinación, el diseño “consigue que las placas estén siempre bien orientadas hacia el sol, consiguiendo de esta manera una carga máxima”, destaca Álvarez. Esta tecnología hace que el impacto de Stratobus sobre el medio ambiente sea “muy inferior, por ejemplo, a la de un pequeño avión privado”, sostiene Thales en su informe.

La fácil movilidad de la nave es una de las ventajas que ha destacado la compañía durante la rueda de prensa. Puede desplazarse por todo el mundo, dando una vuelta a la Tierra cada 90 minutos. Además, según Thales, al no requerir un sistema de lanzamiento, se puede desplegar desde una superficie similar al tamaño de un campo de fútbol y alcanzar la estratosfera en menos de cuatro horas. Esto facilita las revisiones del dirigible, que la empresa pretende realizar una vez al año.

La compañía no ha ofrecido datos sobre el coste de este dirigible.




Fuente: El país

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