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“Soy femenina y feminista y lo digo sin ningún tipo de complejo”


Se dio a conocer como miss España, modelo y actriz para terminar triunfando como empresaria. La sevillana Raquel Revuelta, dueña de un centro de comunicación, formación de modelos y organización de eventos, acaba de publicar
Flamenca
, su primer libro. Pero que nadie se asuste, dice, no es el comienzo de una vocación literaria. “Yo soy escritora de un solo libro, el que acabo de publicar”.

¿Qué es Flamenca?

Supone la materialización de un trabajo que se empezó a gestar hace 4 o 5 años y aunque suene a frase manida, es un sueño hecho realidad. Me ha costado un año y ha sido posible gracias al magnífico equipo que me rodea y que me ha ido enseñando el camino. Es la intención de contar a través de imágenes la evolución y revolución que ha vivido en este último cuarto de siglo el único traje regional español que evoluciona día a día.





Dentro de unos días se celebra la vigésimo quinta edición del Salón Internacional de la Moda Flamenca (Simof) que es otra criatura suya…

En efecto, Simof ha tenido una gran importancia en la moda flamenca. Fue una revolución, supuso convertir lo que era un trabajo artesano, casi clandestino, inmerso en la economía sumergida, en una verdadera industria. Ahora los expertos en moda flamenca proponen tendencias cada año, investigan en tejidos, en formas, pero siempre atendiendo al rigor que supone el traje de flamenca, siempre con fidelidad a las raíces.

¿La conversión de la moda flamenca en industria amenaza al trabajo artesano?

Al contrario, lo potencia. Hace perdurar la artesanía. Muchos oficios tradicionales como los de bordado, flecado etc, ya se hubieran perdido hace años. Se vuelve a poner en valor la artesanía como elemento diferenciador, que es lo que la moda en general busca.

Usted se dio a conocer cuando ganó el certamen de Miss España con 20 años. ¿qué opina hoy de estos concursos?

En aquel momento tenían su razón de ser porque entonces no había muchas opciones para promocionarnos. Era una de las pocas posibilidades que se abrían a una chica de 20 años que había terminado Turismo y que tenía un montón de inquietudes. En aquella posibilidad vi una manera de poder seguir probando, averiguando, investigando. Creo que hoy en día existen muchas más posibilidades para todos y ya no tienen mucha razón de ser. Sólo con un móvil puedes comunicar tus inquietudes, tu formación, tu imagen física a mucha más gente. Yo pienso que cada persona tiene derecho a sacar partido de las cualidades que tiene para conseguir sus objetivos, ¿por qué no?





¿Se considera feminista?

Soy femenina y feminista. Lo digo con orgullo y sin ningún tipo de complejo, porque parece que hoy en día es una actitud que no viene al caso, que es una pose, y pienso que todos y todas tenemos que estar muy alerta en estos tiempos. Recuerdo que cuando era joven me rebelaba ante todos aquellos hombres que me atendían “por curiosidad”, simplemente por conocer a una miss España que les planteaba proyectos, ideas, ilusiones. Luego me hacía gracia que en muchísimas ocasiones el comentario final era casi siempre el mismo: “me ha sorprendido usted muy gratamente”.

¿Y sus opiniones políticas?

En su día tuve una mala experiencia. Ningún empresario debería sentirse perjudicado por manifestar sus ideas. Entonces decidí que sería discreta, porque soy andaluza y quiero seguir viviendo y trabajando en el sur.

A usted le ha marcado lo sucedido el pasado verano en el terremoto de Lombok, Indonesia, donde vio la muerte de cerca.

Es algo que no tengo superado. Hace tres días volví a tener pesadillas horribles. Aquello me abrió mucho los ojos. Me di cuenta de hasta qué punto el mundo es injusto. Yo me escapé pronto dejando un horror, me fui de allí porque podía, porque tenía recursos económicos y dejé atrás a muchas personas sin casa, sin nada; lo hice por cobardía, por querer salvarme yo antes que los demás. Es algo que te obliga a replantearte la vida.





Hasta entonces no había pensado en que podía encontrarse en situaciones como aquella…

No. Yo vivía en un mundo seguro, donde todo era tranquilidad. Y te das cuenta de que ese mundo no es real, que todo es inseguro, que no sabes lo que va a ocurrirte dentro de un minuto. Lombok era el sitio perfecto, un auténtico paraíso en la tierra. Y en un segundo, miles de personas que están junto a ti mueren o desaparecen.

¿Qué se puede hacer?

Yo animo a toda la gente a que, en la medida de sus posibilidades, se impliquen con las oenegés que trabajan en estos desastres, que hace una labor encomiable. Que vean las imágenes de lo que sucedió y se sientan empujados a actuar. Y te estoy hablando sólo de Lombok, pero es que después ha habido otros peores.

Precisamente, una de sus facetas más destacadas es su compromiso con la solidaridad.

Pienso que es una obligación ineludible de las personas que somos conocidas y que estamos en una posición buena. Tenemos que ser altavoz para exponer las situaciones dolorosas e injustas en las que se encuentran muchos millones de personas, en España y en todo el mundo. Además, y aunque suene a egoísmo, ayudando uno se siente bien. Es todo lo contrario a cómo yo me sentí después de la experiencia de Indonesia. Entonces tuve miedo, fui cobarde y desde entonces me siento fatal. Tener un compromiso con los más desfavorecidos, que puede ser económico, pero también social e incluso cultural, es algo que ayuda personalmente.








Fuente: LA Vanguardia

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