La ‘masa’, o las ‘masas’, palabra que se usa más en plural según la acepción 9 del diccionario de la RAE (“Muchedumbre o conjunto numeroso de personas”), es un sentido que todos los hablantes podemos compartir. El ejemplo reza: “Las masas populares”. Pero también sabemos que esta ‘masa’ es con frecuencia calificada con adjetivos negativos, que otorgan al sentido neutro una serie de matices que la convierten, a la masa, en algo malo, como en el caso de “masa enfervorizada”.

De hecho, la acepción anterior del mismo diccionario, la 8, dice así: “Gran conjunto de gente que por su número puede influir en la marcha de los acontecimientos”. El ejemplo es sucinto: “La masa”. Y no, no se trata del Increíble Hulk.

Cuando hay alguna manifestación reivindicativa, los participantes y sus partidarios se refieren a ‘las personas’ o a ‘la gente’ que se moviliza para reivindicar sus derechos y sus ideas. En cambio, los contrarios a esa acción los califican de ‘masa’, desacreditando así las razones de su protesta y diluyéndolos en un cuerpo sin personalidad y sin capacidad de pensar.

Cabe recordar que el diccionario académico tiene valor jurídico. Es decir, sus definiciones son consultadas en los tribunales y juzgados, y se consideran válidas para el juicio. También cabe recordar que la repetición de un mismo concepto, a fuerza de decirlo numerosas veces, acaba calando.

Mientras cada manifestante se considera un individuo con convicciones e ideas propias, que puede compartir con otras personas en una misma reivindicación o protesta, sus opositores los tildan de ‘masa’, para despersonalizarlos y convertirlos en algo sin criterio ni juicio. Como se puede ver en el juicio del ‘procés’, los agentes policiales que testifican repiten los mismos conceptos y las mismas palabras. Uno de los más oídos estos días es ‘masa’.

Este juicio está ofreciendo un máster en derecho a los espectadores, y es evidente que la Fiscalía hace comparecer a sus testigos con la lección aprendida, nadie se sale del guión. Si todos dicen ‘masa’, y ‘masa’ está definida como se ha referido más arriba, el silogismo es claro.




Fuente: LA Vanguardia

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