La guerra entre los taxis y los vehículos con licencias
VTC, las que utilizan Cabify y Uber, ha tomado un nuevo giro con la salida de las dos grandes plataformas de Barcelona. La legislación impulsada por la Generalitat, ya que las autonomías tienen cedida la competencia desde el año pasado, ha enterrado el modelo de las aplicaciones, según han defendido al anunciar su marcha.

Pese a que normativa en mano son servicios diferentes, con características propias, en la práctica han competido de tú a tú en la ciudad condal y lo seguirán haciendo en Madrid o Málaga, otras urbes donde tienen gran implementación.






La diferencia con el taxi

Precios, captación, servicios…

Una licencia de vehículos de turismo con conductor (VTC) habilita a realizar servicios precontratados. Es decir que, a diferencia del taxi, no se pueden captar clientes en la calle ni en paradas autorizadas, sino que se contrata a priori; no se pueden encadenar varios servicios seguidos, ya que se debe volver a la base tras cada cliente; y los precios se fijan antes de subir al coche, no al final, lo que supone que se fijan en función de la oferta y la demanda. Esto último hace que las tarifas puedan dispararse en ocasiones de emergencia o gran concurrencia.

Licencias y autorizaciones diferentes para servicios diferentes. En la práctica, estas características no se cumplían, según los taxistas, ya que las VTC se estacionaban cerca de zonas de alta demanda o eventos esperando que entrara un servicio, lo que sería captación a pie de calle, y no se regresaba a la base tras los servicios.










Dos mundos

Diferencia de coste

Otra diferencia de calado es el coste de las licencias y autorizaciones. En un mercado que se rige por la oferta y la demanda, mientras que por una licencia de taxi se pagan hasta 150.000 euros en los casos más destacados, las VTC rondan el tercio de ese monto. En ambos casos, cifras muy lejanas del precio del trámite administrativo original, sobre todo en el caso de las VTC.

Con esta base, los taxistas denuncian intrusismo impulsado por unas autorizaciones mucho más baratas que las suyas. Y que de rebote pueden hacer caer el valor tan elevado que pagaron para entrar en el taxi, haciendo irrecuperable su inversión inicial.


La ratio 1/30

Autorizaciones restringidas

En la actualidad, la concesión de licencias VTC está restringida, ya que para darlas se tiene que respetar la regla de 1 licencia de VTC por cada 30 de taxi. Allí donde se incumple, en gran parte del territorio nacional, no se deberían conceder.





Pero en los juzgados hay miles de licencias pendientes de concederse que se tramitaron entre 2009 y 2015, cuando la concesión de autorizaciones no estaba restringida. Por lo tanto, las VTC irán creciendo, mientras que las licencias de taxi llevan años en las mismas cifras (en la serie histórica, ofrecida por el Instituto Nacional de Estadística y que se remonta a 1994, siempre ronda la cifra de 70.000) las VTC, lo que presiona aún más el ratio de 1/30.

Con todo este contexto, la Generalitat ha optado por legislar, según las VTC, en favor del taxi sin aprovechar para ordenar todo el sector y que realmente se compita en igualdad de condiciones. Una oportunidad perdida, siguiendo el mensaje que han transmitido en sus comunicados las plataformas al anunciar su salida de la capital catalana.








Fuente: LA Vanguardia

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