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«Somos apolíticos, se puede ser así»


Fue anunciado como una agradable sorpresa, algo extraordinario. El grupo de rock Foo Fighters presentaba en un concierto secreto su nuevo disco, «Concrete And Gold» en un concierto en Barcelona. La Ciudad Condal sería la primera en el mundo en escuchar en directo las nuevas canciones del trabajo que ya está en las tiendas. ¿Habría algún mensaje oculto, alguna declaración de intenciones antiterrorista? ¿Era un respaldo o una crítica al momento político catalán? «Odio quedar como un pardillo, pero la verdad es que no tengo ni idea de por qué se hace aquí. Somos profesionales de la industria de la música y cuando nos anunciaron que era en esta ciudad a todos nos encantó la idea», respondió con franqueza Chirs Schiflett, batería del grupo, a un reducido grupo de periodistas. Borren de su subconsciente mensajes de cualquier tipo: esto es industria del entretenimiento.

Esa idea quedaría reforzada poco después, con la pregunta automática. ¿Es posible sustraerse a lo que está sucediendo en Estados Unidos? «Nos consideramos un grupo apolítico –dijo el bajista de la banda, Nate Mendel, a veces hablando en plural y otras en singular–. Claro que se puede ser así. Nosotros somos prácticamente apolíticos. No hacemos de nuestra música un contenido para activistas, es simplemente la manera en que hemos elegido hacer las cosas. Claro que tenemos ideas por separado, pero, en el grupo, no queremos eso. Hay otros grupos que se especializan en eso y tenemos claro que no es nuestro camino. Y creo que está bien así», dijo Mendel. «Lo digo como bajista», matizó cambiando al singular. «Yo creo que si hablas con nosotros aisladamente verás que cada uno tiene sus ideas. Pero como grupo, como unidad, no es algo que nos interese», señaló Schiflett.

«¿Escapistas? Puede ser… creo que la música es una liberación. Pero lo cierto es que los músicos están habitualmente cómodos en la izquierda, y eso condiciona al público…, pero creo que prefiero dejar de hablar, porque no es nuestra misión dar discursos», añadió él batería.

Sin embargo, Schiflett sí que vivió de cerca los atentados de París de 2015, que les llevaron a cancelar su gira Europea, que debería haber pasado por Barcelona. El músico, además, padeció los del pasado mes de agosto. «Lo de París fue cruel y aterrador. Compartíamos equipo con la promotora que estaba aquella noche del atentado. Y, personalmente, estuve con mi familia subiendo y bajando por las Ramblas apenas dos semanas después del ataque de agosto. Como ciudadano y como padre, se me hacía difícil de procesar el horror de esos días», comentó Schiflett.

La trayectoria de Foo Fighters, herederos directos de Nirvana, se ha encaminado hacia sonidos de rock o rock duro energéticos, alejados del depresivo ambiente de Seattle, la ciudad de la lluvia, donde un jovencísimo Grohl y Kurt Cobain un día integraron la mítica banda. «¿Grunge? La verdad, no creo que seamos eso. Si quieres que te diga la verdad, yo detestaba esa música», señaló Schiflett. «No, no creo que seamos nada parecido», remató Mendel.




Fuente: La razon

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