En lo que a productos cosméticos se refiere, el mundo se divide en dos clases de personas. Por un lado, están las que tienen los estantes del cuarto de baño repletos de jabones, limpiadores, tónicos, sérums, mascarillas y cremas. Muchas cremas: la de día, la de noche, la que reduce las arrugas, y —la estrella de los cuidados de la piel— la hidratante… Por otro lado, están quienes apenas usan un poco de jabón para limpiarse al final del día, cuando no se enjuagan solo con agua. Estos últimos podrían incluirse dentro de la última tendencia de belleza, que se conoce como skin fasting («ayuno de la piel», en inglés), una tendencia en pleno auge que ha alumbrado numerosos hashtags y retos en Instagram.

La idea de no usar cremas la planteó la marca de productos cosméticos japoneses Mirai Clinical hace casi una década. Irónico, ¿no? Quizá, aunque no nos precipitemos. Basados en la cultura del «menos es más», algo que muchos nipones practican hasta en la decoración de sus hogares (solo hace falta ver la moda del wabi-sabi, que consiste en la simpleza y sencillez), los expertos de esta compañía plantearon los beneficios de pasar una noche a la semana sin usar crema. El argumento para hacerlo se basa en que la piel tiene sus propios mecanismos de hidratación, que se interrumpen con el uso (y sobre todo abuso) de productos cosméticos. Según ellos, este descanso semanal ayuda a fortalecer esa función de nuestro cuerpo.

En efecto, la ciencia confirma que una piel sana tiene la capacidad natural de mantener la humedad que necesita. La epidermis, la capa más externa —las otras dos son la dermis y el tejido subcutáneo en orden desde fuera hacia dentro—, es la que se encarga de evitar que se deshidrate. Lo hace gracias a un tipo de lípidos llamados ácidos grasos poliinsaturados, que evitan la pérdida del factor de hidratación natural (NMF, por sus siglas en inglés), que es una película formada por el ácido hidrolipídico y las secreciones que se crean en las glándulas sudoríferas y sebáceas de la piel y que la mantiene hidratada.

El problema de las cremas no está en sus compuestos, sino en que su uso realmente frena el engranaje propio de la piel para mantener los niveles de hidratación. Sobre todo cuando nos echamos demasiado. «La práctica dice que si aplicamos mucha hidratación a la piel, esta no producirá tanto sebo para hacerlo por sí misma. Aunque no se han hecho estudios sobre el ayuno, sí tiene sentido que funcione porque la piel es capaz de recuperar sus capacidades», explica Pedro Rodríguez Jiménez, dermatólogo miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Pero una noche no es ni de cerca suficiente para conseguirlo. «Hacen falta entre dos y tres semanas sin usar nada para notar los efectos«, asegura el experto. Y durante los primeros días es posible que notemos sequedad.

A más oferta, más potingues para la piel

El abuso de cosméticos día es real. Cada vez nos importa más conservarnos mejor. Con encender la tele, navegar por Internet o usar las redes sociales durante un rato será fácil toparse con anuncios o noticias sobre las mejores cremas que podemos usar para paliar los distintos problemas que acarrean la edad, la contaminación, el clima… Y, al otro lado de la pantalla, consumidores dispuestos a gastarse lo que sea (los dermatólogos recomiendan no pasar la barrera de los 30 euros) por mantener sus caras intactas al menos un día más. Los datos lo confirman: durante los últimos años el sector no ha parado de crecer, según los informes de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa), que revelan que en 2018 se vendieron un total de 1.280 millones de productos.

Aunque una mayor oferta no implique automáticamente que vayamos a usar todo lo que hay en el mercado ni tampoco se puede generalizar, «es cierto que hay muchas personas que abusan de los cosméticos», afirma Rodríguez Jiménez. En las consultas de los especialistas lo ven cada vez más. «La gente trae una veintena de botes que no sabe cómo aplicarse. Tenemos demasiada oferta y esto les lleva a echarse demasiadas cosas». El problema no solo está en la cantidad, sino en lo que usamos y en el cómo. «Nos llegan casos de personas que se ponen distintos productos con el mismo principio activo y están duplicando la cantidad que necesitan«, asegura el experto. Y es contraproducente. Al pasarnos alteramos no solo los mecanismos de protección de la piel, sino también su microbiota (que también la ayuda a cuidarse) y podemos provocar consecuencias como el conocido como acné cosmético —que viene a ser llenarnos de granitos por echarnos crema de más—, que se nos pele la cara o generar un brote de rosácea (enrojecimiento). Por si fuera poco, «esta película de crema atrae la suciedad —ojo, no toxinas— que tapona los poros», aclara el miembro de la AEDV. Atención, ni nuestro cuerpo ni nuestra piel necesitan un detox: si acumulamos tóxicos, lo que necesitamos es ir al médico con urgencia.

El ayuno no es para todos

Así que puede que toque abrir el armario del baño y reducir el número de productos que guardamos en él, pero no sin antes consultar a un experto. Nada de hacerlo por seguir tendencias de las redes sociales o cumplir retos. Ya sabemos cuál es la recomendación de la ciencia en este sentido: desconfianza. Solo uno de cada nueve influencers da buenos consejos de salud, según un estudio de la Universidad de Glasgow (Escocia). Aunque dejar de echarse cosas a la cara puede que parezca sencillo y hasta inocuo, los resultados dependerán de nuestro tipo de piel. El experto solo lo aconseja para quienes no tienen problemas dermatológicos que haya que tratar. Si bien pasarnos puede ser un problema, quedarnos cortos también lo es cuando sufrimos dolencias. «Si eliminamos lo que usamos para eliminar afecciones, volverán a aparecer», dice el dermatólogo.

Para aquellos que con sus pieles sanas deciden ayunar, esta tendencia les puede valer de muchas formas. «Puede servir para ir probando los cosméticos que estábamos usando uno a uno, seleccionar aquellos que nos vienen bien y nos gustan, y descartar los que no nos funcionan o no nos gustan», indica Rodríguez Jiménez. Otra opción, dice el experto, «si notamos que nuestra piel está bien hidratada sin necesidad de usar nada, es hacer el ayuno de por vida». Mientras todo vaya bien, «se trata de una cuestión de gustos», concluye.

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Fuente: El país

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