El segundo ataque israelí contra posiciones militares en Siria en menos de una semana se ha cobrado en la madrugada de este domingo al menos diez muertos: tres soldados sirios y siete combatientes aliados de las fuerzas proianíes. La operación de represalia con aviones de combate y helicópteros en Kesswa (sur de Damasco) y la provincia de Quneitra (suroeste de Siria) se ha producido tras el disparo de dos proyectiles contra los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel desde 1967, según informó el Ejército hebreo.

La agencia de noticias oficial siria SANA confirmó la muerte de los tres militares leales al régimen de Damasco y aseguró que los sistemas de defensa antiaéreos habían interceptado la mayor parte de los proyectiles enemigos. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una ONG que cuenta con informadores sobre el terreno, contabilizó además la muerte de siete “combatientes extranjeros” en unas instalaciones militares utilizadas por la Fuerza Al Quds, el cuerpo expedicionario de los Guardianes de la Revolución iraní, y por la milicia chií libanesa Hezbolá.

La incursión aérea israelí se ha producido después del bombardeo del pasado lunes contra una batería antiaérea, en el que murieron dos soldados sirios, en respuesta a los disparos contra un avión de combate israelí. Las Fuerzas Armadas de Israel precisaron que en la operación de este domingo fueron destruidos. puestos de observación e inteligencia militar, dos posiciones de artillería y un sistema de defensa antiaérea SA-2. El primer ministro y titular de Defensa, Benjamín Netanyahu, ha advertido de que no tolerará nuevos disparos contra territorio israelí, como los registrados en el monte Hermón, al norte del Golán. “Actuaremos con contundente fuerza contra cualquier agresión”, dijo el jefe del Gobierno.

Mapa del Ejército israelí de los bombardeos de este domingo.

Israel ocupa militarmente los Altos del Golán desde la Guerra de los Seis Días (junio de 1967), en la parte occidental de la provincia siria de Quneitra fronteriza con el Estado judío. La meseta fue anexionada por Israel en 1981, en una decisión no reconocida por la comunidad internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció el pasado mes de marzo la soberanía israelí sobre el Golán, donde se han asentado unos 20.000 colonos judíos en más de una treintena de poblaciones. En el territorio ocupado viven además 20.000 sirios, en su mayoría miembros de la comunidad drusa. Israel considera que los últimos ataques desde Siria han sido deliberados y no son el resultado de la caída de proyectiles perdidos de los combates en la guerra civil que sufre el país vecino desde 2011.

Israel combate a Irán en Siria sin guardar discreción y a plena luz. La ambigüedad de las operaciones encubiertas se ha tornado en contienda a cara descubierta en los últimos meses. Una andanada de más de 30 misiles de crucero disparados por cuatro cazas desde el Mediterráneo golpeó en enero bases militares de Teherán en torno a Damasco. Campos de entrenamiento, instalaciones de inteligencia y almacenes de armamento fueron entiendes el objetivo de la considerada mayor intervención armada israelí en la capital siria desde el inicio de la guerra en 2011.

En la incursión aérea perdieron la vida 11 personas, entre ellas dos militares sirios, según datos del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. Un misil de medio alcance tierra-tierra de fabricación iraní que portaba una cabeza explosiva de media tonelada fue interceptado por el escudo antimisiles Cúpula de Hierro cuando iba a impactar en las pistas de esquí israelíes en el monte Hermón.

En los últimos años, Israel ha desencadenado centenares de ataques aéreos contra convoyes de transporte de armas y arsenales de misiles de Hezbolá, la guerrilla proiraní con la que libró una guerra abierta en 2006 en el sur de Líbano. El enfrentamiento en la sombra entre los más irreconciliables enemigos en Oriente Próximo ha ido subiendo de tono mientras el conflicto sirio se ha ido apaciguando. Estados Unidos, que anunció a finales del año pasado la retirada de sus tropas desplegadas en Siria, respalda a Israel, su más firme aliado regional, mientras Rusia —que junto con Irán y las milicias chiíes ha apuntalado a El Asad en el poder— se inhibe ante las operaciones israelíes. La cada vez menos discreta guerra entre Irán e Israel en Siria mantiene todavía las características de una batalla retórica entre rivales, que ante todo temen verse forzados a un choque armado de consecuencias impredecibles.




Fuente: El Pais

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