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Simple Minds, de la Movida al acústico


Comenzaron haciendo música en los años críticos de Glasgow, a principios de los 80. «Era emocionante estar ahí. En mi ciudad sólo tenemos un par de cosas: fútbol y música, y en aquellos años las dos eran increíbles. Los chicos de clase trabajadora tuvimos acceso a los conciertos de Lou Reed, Marc Bolan y David Bowie en nuestra ciudad antes de que fueran estrellas. Y eso nos animó a intentarlo», recuerda Jim Kerr, vocalista de la banda, que acaba de publicar un disco en acústico, formato en el que llegan a Barcelona (hoy), Madrid (2), Burgos (6) y Pamplona (7).

El grupo celebra 40 años en el escenario y Kerr aún recuerda su primera actuación en Madrid, «en un sitio que se llamaba Rockola. Y también el de Valencia…». En plena efervescencia de la cultura popular, en «las Movidas», tanto la madrileña como valenciana, los escoceses se sentían como peces en el agua. «¡Era increíble! Cuando llegamos, especialmente a Valencia, no nos lo podíamos creer. La radio ponía música británica que no era conocida en Reino Unido. Y había una enorme cantidad de gente que estaba muy loca», explica.

«Como la mafia»

El grupo consiguió un éxito enorme durante una década pero no tuvo grandes problemas para digerir el éxito, según el vocalista. «No, porque nos llegó con el quinto o sexto disco, fue algo gradual. Eso es imposible que suceda hoy, porque todo va muy rápido y demasiado rápido se acaba. Habíamos luchado por ello y fue gradual». Sí que sintieron la presión de la industria: «Mirando atrás, habríamos hecho algunas cosas de forma diferente. Porque nos obligaban a correr y correr. Me gustaría haber pasado más tiempo escribiendo canciones y dejándolas al cien por cien en lugar de al ochenta como fueron algunos casos. ¿Qué puedo decir? Nadie te enseña esto, no hay mentor o profesor para estas situaciones».

Simple Minds fueron cambiando el sonido de sus discos con cada álbum. «Era un reflejo de lo que somos: escuchábamos rock clásico, Motown, funky, electrónica… y queríamos abrir el espectro, no convertirnos en la típica banda de rock. Queríamos más y lo demostramos». Así que tampoco hay problemas graves de alergia a partes del repertorio propio. «No, realmente. Aunque sí que los tenemos para elegirlo, porque a cada miembro del grupo le gustan unas canciones en particular, y cruzamos centenares de correos electrónicos para ponernos de acuerdo. Pero es un problema que te gusta tener», añade Kerr. En este tiempo, los Simple Minds también han tenido fases más depresivas. «Nunca he pensado en dejar la banda», asegura el cantante. «Es que no puedo, es como la mafia». Será algo que haya aprendido donde pasa la mitad del año, en Taormina, en la isla de Sicilia (Italia). «Sí, paso temporadas allí, ¡pero no vayas a establecer conexiones!», ríe. «Para ser sincero, vivo en Escocia, pero amo el Mediterráneo y la cultura del sur. Con 16 años, me escapé de mi ciudad con una ‘‘scooter’’ y me fui a Italia. ¿Sabés qué? Descubrí que el mundo era en color. Porque en Glasgow, por entonces, todo era una escala de grises». Es decir, que no vive feliz con el Brexit. «Mi país votó en contra masivamente y yo estoy de acuerdo con ellos», lamenta.




Fuente: La razon

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