Salud

Siete mitos falsos sobre la alimentación infantil


Una buena alimentación es fundamental para el correcto desarrollo de los más pequeños de la casa. No obstante, en numerosas ocasiones cometemos ciertos errores en lo que respecto a la alimentación de nuestro hijos que conviene corregir. Estos fallos se cometen al dar por buenas las afirmaciones que nos vienen de familia, esos consejos que hemos oído una y mil veces a madres, abuelas, amigos… o que simplemente son fruto de nuestro desconocimiento.

DESMONTANDO MITOS

1. Los purés hechos en casa son mejores: en numerosos casos, las familias por falta de tiempo recurren a la compra de purés industriales para dar de comer a sus hijos de temprana edad, aunque a veces con cierta desconfianza. Por norma general, las recetas caseras tienden a llevar cantidades erróneas de nutrientes y vitaminas. Los potitos industriales ayudan a controlar el déficit alimenticio (mayormente de hierro y vitamina D) y el exceso de vitamina A y Zn que se encuentra en los niños.

2. El bebé comerá mejor si le ponemos sal o azúcar: estos dos condimentos están presentes en la mayoría de los alimentos. Nosotros como adultos notamos más la diferencia entre una comida a la que se le ha añadido sal extra y entre otra que no lleva, pero esto para el bebé es indiferente. Un exceso de sal puede ocasionar problemas de tensión arterial, así como un exceso de azúcar puede dar lugar a problemas de caries, o crear dependencia en los bebés al sabor dulce. Que la sal y el azúcar aporten mejor sabor no significa que sea más natural.

3. Los productos ecológicos no son beneficiosos, solo son más caros: su consumo es más una elección ética que nutritiva, ya que contienen los nutrientes, las vitaminas y los minerales necesarios para el ser humano pero sin alteraciones producidas por el ser humano. En general los productos ecológicos tienen un precio más elevado debido, en gran parte, a que son cultivos más reducidos y con mayores cuidados.

4. El puré de fruta casero aporta más vitaminas: las técnicas de cocinado de los alimentos, su manipulación, conservación y los cambios externos hacen que sufran alteraciones o que pierdan propiedades. Para asegurar el aporte recomendado, la industria enriquece sus productos con vitaminas.

5. Muchas proteínas para que crezca: debemos equilibrar el consumo (cantidad y calidad) de proteínas en la dieta infantil, porque los niños españoles ingieren más proteínas de las que necesitan, lo que aumenta considerablemente el riesgo de sufrir obesidad infantil a partir de los 8 o 10 años. Existen en el mercado alternativas a la lactancia natural, con baja carga proteica y enriquecidas con alfa-lactoalbumina.

6. Los niños gorditos están bien alimentados: sentar una buena base desde la lactancia es fundamental para que la obesidad infantil deje de ser un problema de salud pública mundial. Por ello, es importante promover la educación nutricional a nivel familiar, escolar y comunitario así como estimular la práctica de actividad física regular en la población infantil.

7. Los alimentos frescos son más nutritivos que los congelados: en España, tiramos alrededor de 3,7 millones de kilos de comida al día. La congelación nos puede ayudar a preservar los alimentos, sobre todo cuando se acerca la fecha de caducidad y no queremos desaprovechar comida. Una técnica que no implica pérdidas nutricionales. Casi todos los alimentos se pueden congelar, el asunto es el cómo.




Fuente: La Razón

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