Lugares de ensueño en los que nada es casual y sí mágico. La red de Paradores propone siete escapadas perfectas en las que prácticamente aseguran el ‘sí, quiero’. Desde Ayamonte, pasando por Toledo o volando hasta Cruz de Tejeda, una estancia en Paradores se convierte en un auténtico viaje en el que estar ya es una experiencia. Castillos, fortalezas, palacios, hoteles de diseño… Escenarios de encanto forjados con la autenticidad de la que están hechas las grandes historias de amor, como las que provoca Cupido. Porque él también viviría su propio idilio escapándose con Psique a estos siete destinos.

Parador de Ayamonte (Huelva)


1. Parador de Ayamonte

Suena el fado en Ayamonte, de la mano de la misteriosa María la Portuguesa, que ni se llamaba María ni era portuguesa. Averiguar quién fue esta enigmática y adelantada mujer de su tiempo puede ser una buena excusa para visitar este enclave estratégicamente ubicado entre la soleada y azul costa onubense y el bello Algarve portugués. Un hotel con encanto desde donde quedarse sin palabras viendo sus impresionantes atardeceres o recorriendo sus pueblecitos costeros y playas kilométricas entre pinares y dunas. Ay María…

Parador de Cádiz
Parador de Cádiz


2. Parador de Cádiz

La ciudad más antigua de Occidente es un crisol de sensaciones que en febrero se conjuga con el arte de la chirigota más socarrona. Entre palacios barrocos y edificios indianos, entre taperías y tabernas, el Parador de Cádiz es el lugar ideal si, además de caer rendido ante los encantos del ‘pescaíto’ frito, eres amante del diseño. Este Parador es una joya moderna con impresionantes vistas a la bahía desde cualquier punto de sus diáfanas habitaciones y amplias terrazas.

Parador de Cazorla (Jaén)
Parador de Cazorla (Jaén)


3. Parador de Cazorla

Lejos del mundanal ruido se esconde un paraje conocido como Sacejo, en el corazón del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Desde el Hotel Parador de Cazorla, el murmullo de los pinos, el agua y los pájaros serán la banda sonora perfecta en un hotel que retoma con maestría la tradición de los típicos cortijos andaluces. Un destino ideal para amantes de la naturaleza y la tranquilidad desde donde realizar un gran número de actividades y excursiones.

Parador de Córdoba
Parador de Córdoba


4. Parador de Córdoba

Aires de jazmín y azahar, sabor a flamenco y explosión de color en sus míticos patios. Córdoba juega fuerte sus armas conquistando el corazón de quien la visita. En la legendaria ciudad de los Califas y sobre las ruinas del palacete de verano de Abderramán I, se alza el Parador de Córdoba, rodeado por el jardín llamado “Los Naranjos” que atesora las palmeras más antiguas de Europa. En su interior descubrirás estancias luminosas y espaciosas, decoradas con un gusto tan exquisito como el salmorejo cordobés.

Parador de Cruz de Tejeda (Gran Canaria)
Parador de Cruz de Tejeda (Gran Canaria)


5. Parador de Cruz de Tejeda

Perder la vista en el infinito, entre desfiladeros, barrancos y acantilados, es un buen plan. Hacerlo desde una piscina hidrotermal es otro nivel. Un placer al alcance de los que se acerquen al Parador de Cruz de Tejeda de Gran Canaria. Situado a 35 kilómetros de Las Palmas, este precioso hotel con spa es el lugar ideal en el desconectar y descubrir una isla conocida por muchos como un Continente en Miniatura por la variedad de bellos paisajes que alberga.

Parador de Ronda (Málaga)
Parador de Ronda (Málaga)


6. Parador de Ronda

Puente, río, callejuelas y leyendas… Ronda tiene todos los elementos que necesita una historia de amor. Una ciudad en la que el tiempo parece detenerse sobre su famoso desfiladero. Desde el Parador, ubicado junto al emblemático Puente Nuevo y sobre la antigua Casa Consistorial, la ciudad invita al paseante a disfrutar de la antigua medina árabe en la orilla sur del río Guadalevín. A su alrededor, los Parques Naturales de Sierra de la Grazalema, Sierra de las Nieves y Los Alcornocales completan la escapada perfecta.

Parador de Toledo
Parador de Toledo


7. Parador de Toledo

Entre jardines, miradores, plazas y patios, Quevedo, El Greco o Bécquer cayeron rendidos a los pies de una ciudad de pasado imponente y poderoso. Toledo es una ciudad para recorrer pero, sobre todo, es una ciudad para contemplar embelesado. Desde el Parador de Toledo podrás capturar su esencia y estampa más conocida en un edificio no menos impresionante. Perfecto para disfrutar sin límites de las vistas de la ciudad mientras te recuperas de sus innumerables cuestas empedradas en sus lujosas habitaciones.




Fuente: LA Vanguardia

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