El Brexit sigue agitando la actualidad política del Reino Unido. Esta mañana, siete diputados del partido laborista han anunciado su salida del partido por discrepancias con Jeremy Corbyn en su gestión del Brexit y de las acusaciones de antisemitismo.

Los siete –Chuka Umunna, Chris Leslie, Angela Smith, Luciana Berger, Mike Gapes, Ann Coffey y Gavin Shuker- dejan el partido laborista, pero mantendrán su acta de diputados como independientes. Las renuncias se han presentado esta misma mañana y posteriormente han ofrecido una rueda de prensa para explicar sus motivos, centrados principalmente en la falta de confianza en su líder, Jeremy Corbyn en lo que respecta a las negociaciones del Brexit, así como por las denuncias de antisemitismo que han recibido.






Los siete nombres

Chuka Umunna, Chris Leslie, Angela Smith, Luciana Berger, Mike Gapes, Ann Coffey y Gavin Shuker

La diputada Berger ha sido muy dura en su declaración, afirmando haberse sentido “avergonzada” del partido. Por su parte, su compañero Chris Leslie ha asegurado que el partido laborista al que se unieron “ya no es el mismo” y que ahora se encuentra “secuestrado por la extrema izquierda”.

Hasta el momento, Corbyn se ha adherido a la política laborista para mantener la opción de un segundo referéndum “sobre la mesa” si el gobierno de la primera ministra, Theresa May, no logra asegurar un acuerdo con Bruselas que pueda pasar por el parlamento.


Duras declaraciones

Aseguran sentirse “avergonzados” de un partido “secuestrado por la extrema izquierda”

El referéndum británico de 2016, en el que el 52% de los votantes aceptaron retirarse de la Unión Europea, ha dividido profundamente a los dos partidos principales del país, y ambos líderes luchan por preservar cualquier unidad en las filas de laboristas y conservadores.

A solo 39 días del divorcio europeo, el reto más exigente en la política de la unión en más de 40 años, las divisiones siguen fragmentando el Reino Unido. La posibilidad de celebrar un segundo referéndum de este tipo plantea un desafío para Corbyn: mientras que muchos de los miembros del partido respaldan fervientemente el llamado voto popular, otros solo quieren que Gran Bretaña se vaya lo antes posible.





Pero Corbyn, un veterano activista de la paz, también ha sido acusado por algunos legisladores por no abordar el antisemitismo en el partido, una acusación que ha perseguido al político pro-palestino desde que se convirtió en líder en 2015. Corbyn niega haber permitido que el antisemitismo crezca en el Partido Laborista y se ha comprometido a erradicarlo.

Las diferencias entre el líder del partido y los diputados ahora independientes, han sido insalvables a pesar de los numerosos intentos de evitar este desenlace. Una decisión que ha “decepcionado” a Corbyn, según afirma la agencia AP.








Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: