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Sí, también tu coche va a funcionar usando ‘blockchain’ | Innovación


El coche autónomo es el niño bonito de la innovación en la industria del automóvil. Impulsado por empresas tan llamativas como Tesla, Uber y Google, los vehículos sin conductor prometen ser un juguete de diseño venido del futuro que acabará con los accidentes de tráfico… aunque ya hayan protagonizado alguno.

La tecnología que impulsará definitivamente los coches autónomos será el internet de las cosas: el coche, convertido en un enjambre de sensores y cámaras, intercambiará constantemente información con otros vehículos y con elementos del exterior. Pero otra tecnología al alza, blockchain, también puede cambiar drásticamente la forma con la que concebimos la automoción, aunque esté haciendo menos ruido.

En Blockchain Car participan Vodafone, Roca Junyent, Everis y Bip&Drive, una plataforma de pagos”

Alex Puig es una de las muchas personas que en todo el mundo están trabajando en las aplicaciones de la cadena de bloques en la automoción, en su caso desde Barcelona. Puig, a través de la empresa Caelum Labs, ha puesto en marcha un proyecto, Blockchain Car, en el que ha implicado a cuatro empresas para promover prototipos de aplicaciones de la cadena de bloques a la automoción.

En Blockchain Car, un grupo de trabajo que cuenta con un presupuesto de 300.000 euros, participan Vodafone, el despacho de abogados Roca Junyent, la consultora Everis y Bip&Drive, una plataforma de pagos relacionados con la automoción que han impulsado, entre otros, Abertis y La Caixa. El carácter heterogéneo de los socios da un primer indicio de que blockchain puede tener muchos usos en el automóvil, pero Puig, en conversación telefónica, se centra en los aspectos más industriales.

Pero, ¿qué es la identidad digital de un coche?

¿A qué nos referimos cuando hablamos de la identidad digital de un vehículo? Básicamente, todos los papeles que hoy llevamos arrugados en la guantera: pago de impuestos, ITV en orden, ficha de matriculación con tipo de combustible y emisiones… Toda esa información, más la de la circulación del vehículo, se concentraría en una especie de caja negra alojada en blockchain.

“El mundo del automóvil está bastante descentralizado”, explica, pues “en el proceso industrial participan cientos de empresas que, sin embargo, no se comunican con eficiencia entre ellas”. Frente a la situación actual, con “multitud de bases de datos en muchas manos”, Puig (uno de los promotores de Alastria, un consorcio de 200 empresas españolas aliadas para la protección de la identidad digital a través de blockchain) está trabajando en mejorar la eficiencia de los procesos, especialmente de verificación, en una cadena de bloques. Allí quedaría registrado, por ejemplo, el proveedor de cada pieza, así como su origen y calidad, reduciendo errores. No es el chocolate del loro: aunque varía mucho según el modelo, un coche consta de alrededor de 30.000 componentes llegados de todo el mundo.

Puig reconoce que ni en términos puramente industriales ni logísticos esos procesos de verificación de proveedores son un problema de los fabricantes, pero sí una ineficiencia. “De lo que se trata es de abaratar costes, tanto económicos como de tiempo”.

  • Coches con identidades digitales

Otro gran objetivo de Caelum Labs es avanzar en la creación de la identidad digital del vehículo a través de blockchain. De la misma forma, Alastria trabaja para que la identidad digital de los individuos se registre de manera segura en la cadena de bloques. Hay que confirmar que tú eres quien dices, estás bien valorado en la plataforma de alojamientos compartidos y tienes un historial crediticio inmaculado que te permite acceder rápidamente a un préstamo del banco.

En el plano logístico e industrial, blockchain ofrece a la industria del automóvil trazabilidad. Pero al hablar de la identidad digital del vehículo, el punto fuerte de blockchain es la transparencia. Por algo se habla de esta tecnología como la máquina de la verdad o de la confianza: se registrarían en la cadena de bloques, de forma inmutable, la velocidad de circulación del coche, el número de visitas al taller, las piezas que se han cambiado…

Las mejoras para el mercado de segunda mano serían evidentes, y Puig también prevé cambios importantes en los seguros del automóvil. En blockchain quedarían almacenadas todas las circunstancias de la conducción. “Se podría fácilmente cambiar un seguro a terceros por otro a todo riesgo si, por ejemplo, nos vamos de fin de semana a la montaña”, imagina.

Puig también intuye un futuro en el que subamos a un taxi y decidamos contratar una póliza para ese trayecto concreto: sin papeleos, en blockchain quedarían registrados todas las circunstancias del viajero, del vehículo y del trayecto, y el pago podría hacerse en tokens o criptomonedas. Las posibilidades son muchas y el futuro no está escrito: para empezar, puede que en ese taxi algún día seamos el único humano a bordo.




Fuente: El país

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