Si alguna duda nos quedaba de que nuestro alcalde (con los peores resultados del PP en 25 años) está encantado de haberse conocido, cada día nos da una muestra para los manuales políticos. Su actitud chulesca y la ignorancia demostrada en público respecto de un proyecto de promoción de la capital, como era la cesión de una parcela para que el Gobierno de Nepal instalase un centro religioso y una comunidad budista oficial (como las que el PP autorizó hace años, con total normalidad, de una espectacular mezquita musulmana en la M-30, la más discreta sinagoga judía o la Iglesia Ortodoxa Rusa de Santa María Magdalena en Hortaleza) ha supuesto un insulto a un alcalde de la segunda ciudad más importante de un emblemático país como Nepal y demuestra un pésimo estilo y capacidad de liderazgo global.

Hemos sabido que, con mayor inteligencia, la Junta de Extremadura ha ofrecido todo su apoyo para que el mencionado centro se instale en Cáceres y va a intentar recibir la inversión comprometida y los frutos esperados de este importante proyecto.

El alcalde de Lumbini (no Lubimbi, como con ignorancia dijo el alcalde), la ciudad donde nació Buda, una figura sagrada para unos 200 millones de personas, se ha sentido ultrajado por las manipulaciones y los ecos provocados de una no noticia. Es como si un alcalde asiático se burlase de una propuesta de instalar un centro católico en su capital auspiciado por el alcalde de Belén.
Conviene puntualizar varias cosas.

No fue una operación secreta: se informó a Exteriores y se publicó en la web del Ayuntamiento ¡en noviembre de 2018! Tampoco un pelotazo (la inversión de Nepal rondaba los 10 millones y los usos urbanísticos apenas permiten una mini explotación de restauración nepalí o biblioteca para el mantenimiento del centro. La responsable del proyecto era una fundación sin ánimo de lucro y se invitaba a entrar al Ayuntamiento. La parcela no estaba reservada a un colegio (hay ocho parcelas municipales más en ese barrio vacías y la seleccionada inicialmente tiene previsto un uso dotacional de servicios colectivos y no un uso educativo. Y, desde luego, la parcela que Lumbini cedía a Madrid no estaba prevista para “unos cultivos” sino que se trabajaba para su cesión a la Cámara de Comercio de Madrid en colaboración con la recién creada Cámara de Comercio de Nepal en Madrid.

En fin, un montón de mentiras y manipulaciones que cercenan una oportunidad, una posibilidad de acercamiento a países en los que vive la mitad de la población mundial honrando a una de sus figuras sagradas y arruinando posibilidades de inversión y negocio para empresas madrileñas ¡Viva la destrucción de la marca Madrid! Menos concursos y más acciones inteligentes.

Luis Cueto es ex-Coordinador General del Ayuntamiento. Concejal de Más Madrid

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Fuente: El Pais

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