Moda

Shudu, la primera modelo virtual que muchos creyeron real | Estilo

Se llama Shudu y en su cuenta de Instagram, en la que acumula más de 45.000 seguidores, se define como “la primera supermodelo digital del mundo”. De piel negra sin mácula y cuerpo escultural, sería la mujer perfecta si fuera, en realidad, una mujer. Pero se trata de la creación artística del fotógrafo británico Cameron-James Wilson, que la diseñó hace un año mientras experimentaba con la tecnología de modelado en 3D. “Shudu está basada en una Barbie que me encantaba, y que se llamaba Princesa de Sudáfrica, y también me inspiré en modelos con las que crecí; mujeres como Grace Jones o Alek Wek, que rompieron el molde y le mostraron al mundo que hay otro tipo de belleza más allá de los estándares occidentales de pelo rubio y ojos azules”, explica en conversación telefónica con EL PAÍS.

El nivel de fama de Shudu se disparó el pasado 9 de febrero, cuando Fenty Beauty, la marca cosmética de Rihanna, compartió una imagen de ella en su cuenta. La foto obtuvo más de 200.000 likes. “No fue una colaboración pagada ni nada de eso. Mi hermana me sugirió que incluyera algo inspirado en Fenty porque le encanta la firma, y ellos lo repostearon”, recuerda Wilson. Fueron muchos los que se preguntaron si era una mujer de carne y hueso. El fotógrafo no sabe si en Fenty eran conscientes de que Shudu nunca se podría poner su maquillaje (“si me hubieran preguntado, les habría aclarado que es una obra de arte”, asegura), y él mismo al principio decidió alimentar el misterio escribiendo la frase “Who is she?” (¿Quién es ella?) en la biografía del perfil de Instagram @shudu.gram. “Si la gente la creía real significaba que mis habilidades con el 3D se estaban afianzando”, apunta. Pero entonces Harper’s Bazaar contactó con él para entrevistarle, y decidió aprovechar esa ocasión para desvelar la naturaleza virtual de su musa.

De 28 años y radicado en un pueblo de la costa sur de Inglaterra, Wilson es un fotógrafo de moda autodidacta que trabaja desde hace una década para revistas y campañas. Asegura que Shudu ha dotado de una nueva dimensión a su trabajo (“ha tenido un impacto enorme en mí, hablo de ella casi como si fuera real”) y se muestra muy complacido por la atención que le ha generado.

Sin embargo, no todas las reacciones han sido positivas: a raíz de un vídeo sobre Shudu publicado por la revista Affinity en Twitter, se desarrolló una acalorada discusión entre usuarios que la consideraban un ejercicio de innovación artística válido y los que señalaban que Wilson podría haber contratado –y pagado– a una verdadera modelo negra en vez de crear un avatar. “En Twitter la intención que había detrás de Shudu se tergiversó, y lo encuentro injusto –se lamenta–. En seguida pensaron: ‘Obviamente la han creado para que no haya que pagar a modelos reales nunca más’, pero ese no era mi propósito. Es solo una imagen bella que he concebido en 3D de la misma forma que podría haberla dibujado, no hay ninguna intención malvada detrás. Además, me he gastado más de 2.000 libras en producirla, y le he dedicado cientos de horas de trabajo”.

Wilson considera que gran parte de la polémica se debe al hecho de que Shudu sea de raza negra: “Por supuesto que la raza ha tenido que ver. Yo soy blanco y ella es negra, y hay quien me ha dicho que debería haber creado una modelo blanca, o un modelo. Pero como artista soy libre de expresar mi visión personal de la belleza. Insisto en que no estoy tratando de reemplazar a ninguna modelo; al revés, he trabajado con muchas modelos negras, pero parece que leer la frase ‘hombre blanco crea modelo negra’ siempre va a ser motivo de controversia”.

En principio, Wilson no tiene pensado rentabilizar a Shudu a través de acuerdos comerciales con marcas (como es el caso de la influencer digital Miquela, que tiene más de 600.0000 de seguidores en Instagram, ha inspirado a Pat McGrath, colabora con firmas como Prada y apoya causas como Black Lives Matter), sino vendiendo impresiones o esculturas de ella. Y está convencido de que, en una sociedad donde los límites entre lo real y lo falso cada vez son más difusos, su existencia contribuye de manera positiva al debate: “Creo que Shudu es absolutamente representativa de nuestro tiempo”.




Fuente: El país

Comentar

Click here to post a comment