Después de 16 años de carrera, el rapero Shotta se ve fuerte para abrir la caja de Pandora de su interior. En «Salvaje», el sevillano repasa su vida y escribe algunos textos en prosa en los que expresa recuerdos y opiniones de un artista que ha hecho de la intensidad su fuerte. Tras agotar entradas en Sevilla y Barcelona, Shotta continúa con la gira de presentación de este libro-disco y esta noche lo presenta en la Sala Nazca Live con una nómina de invitados encabezados por Tote King, Morodo, Mad Division y Dollar.

Patriotismo barato

En su último álbum, Shotta se mantiene fiel al rap clásico, sin ceder a la presión de los ritmos urbanos y el trap. «Para mí lo más importante sigue siendo un artista que canta lo que piensa y lo que siente y nunca alguien que habla de las mujeres de forma irrespetuosa. Hay cosas nuevas que se hacen y que tienen fundamento y que están bien. Pero para mí es un logro que haya personas contando cosas más profundas que tienen repercusión. Y eso está pasando hoy en día en el hip hop más clásico. El rap está muy vivo», dice Ignacio González Rodríguez (Sevilla, 1984), hermano de otro ilustre rapero, Tote King. Pero Shotta siempre oye a los jóvenes y se acerca sin prejuicio a los nuevos estilos. «Por ejemplo, en este álbum colabora Waor, al que conozco de mucho antes que se hicier famoso en el hip hop. Hace tres discos que ya les invité a colaborar porque me encantan, no es que me quiera subir al carro ahora que están pegando fuerte», explica. En los textos del libro, Shotta habla de su experiencia en los estudios, de su hermano y hasta del problema que tuvo con otro rapero, Zatu, de SFDK o del mundo de lossellos y las discográficas. No rehuye ningún tema, como el ascenso de Vox en su tierra: «La gente está aburrida o bien está cansada y desilusionada. De otra manera no lo entiendo. Pero que no me digan que son patriotas, porque si lo eres, si quieres a tu país, no eliminas la protección de las víctimas de la violencia de género. No eres homófobo o racista. Eso es patriotismo del barato. Para serlo de verdad, hay que cuidar a tu gente. Pero yo creo que han sido oportunistas y han vendido sus cuatro tonterías. Y a la vez, la izquierda lo ha hecho muy muy mal. Solo se habla del chalet de Pablo Igleisias. Nos avisaron. Si nos dormíamos, volvían. Y aquí están».




Fuente: La razon

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