Entre las cosas por las que se preocupa la ciencia está nuestro deseo sexual. Son numerosos los estudios que explican cómo funciona y fluctúa a lo largo del año nuestra libido. El calor del verano hace que aumente y tengamos más ganas de mantener relaciones, mientras que el frío y la disminución de horas de luz del invierno nos suele apagar. Aunque toda regla tiene su excepción y la de esta son las fiestas navideñas.

Las vacaciones y las cenas con amigos, compañeros de trabajo y familiares parecen crear el cóctel necesario para subir la temperatura durante los últimos días del año. Así lo explican desde el Boston Medical Group, una empresa dedicada a tratar problemas de salud sexual masculina, que indica que son siete las claves que producen este aumento de la libido.

1. El tiempo libre. Las navidades nos ayudan a desconectar del trabajo y descansar: «El cuerpo y la mente entran en un estado de relajación que desemboca en más deseo y excitación».

2. Los alimentos afrodisíacos. Sí, existen y algunos de ellos suelen ser un clásico en las cenas de Navidad de muchos hogares. Por ejemplo, las ostras que, como explicó Pilar Munné, dietista-nutricionista y miembro de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN), «son ricas en zinc, un mineral que resulta imprescindible tanto en la fabricación de esperma como para activar la testosterona y subir la libido».

3. El alcohol. Aunque no sea bueno para la salud consumirlo, los eventos festivos se suelen prestar a que haya alguna copa. «Un consumo moderado, lo que equivaldría a menos de dos copas, produce sensaciones positivas como la desinhibición, creciendo la libido de los hombres y fomentando la excitación», dicen desde el Boston Medical Group. Pero cuidado: sobrepasar este límite puede provocar problemas de erección y disminución de la excitación.

4. Mayor afecto. Durante estas fechas pasamos más tiempo en ambientes de cariño, lo que puede hacer que aumente la pasión en la pareja. ¿Y los solteros? Las fiestas también «son propicias para crear vínculos afectivos y deseo de liberación, que puede desembocar en una pasión que merece ser celebrada en la cama», explican desde el Boston Medical Group.

5. Estado de ánimo. «El sexo depende del estado de ánimo colectivo de las sociedades humanas», indican desde el Boston Medical Group y añaden que la felicidad nos hace sentirnos más seguros, por lo que aumenta nuestro deseo sexual.

6. Regalos sexuales. Los juguetes son otro clásico de la Navidad y como no podía ser menos, los sexuales también tienen su cabida debajo del árbol. De hecho, las tiendas eróticas hacen caja durante estas fechas. «Cada vez más habitual que las parejas se hagan este tipo de regalos en navidades», aseguran desde el Boston Medical Group. Una vez abiertos, toca usarlos. Aunque cabe recordar que necesitan sus cuidados, no hacerlo puede poner en riesgo nuestra salud.

7. Imagen personal. «En las fechas navideñas las personas dedican más tiempo a cuidar su imagen para asistir a los eventos familiares o de amistad», afirman desde el Boston Medical Group. Acicalarnos nos da seguridad y, según explica esta empresa, hace que «estemos más abiertos a tener encuentros sexuales».

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Fuente: El país

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