Un grupo de senadores demócratas pidió hoy a la Administración del presidente, Donald Trump, que dé marcha atrás en sus planes de practicar pruebas de ADN a los inmigrantes que crucen su frontera desde México y que estén bajo custodia de las autoridades.

En una carta enviada al Ejecutivo, los senadores, liderados por el demócrata Edward Markey, consideraron la iniciativa innecesaria, injustificada e invasiva, según la publicación The Hill.

«La verdadera justificación para esta nueva política parece ser el deseo interminable de la Administración Trump de vilipendiar y estigmatizar a los inmigrantes, y de erigir todos y cada uno de los posibles obstáculos a la inmigración a Estados Unidos», señaló la misiva.

La petición fue rubricada, además, por los senadores Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Cory Booker, Kamala Harris, Amy Klobuchar y Michael Bennet, aspirantes a la candidatura demócrata para las elecciones presidenciales de 2020.

Para los legisladores, la consecuencia de esta nueva política será poner en manos de la Gobierno datos biométricos tomados sin el consentimiento de cientos y miles de inmigrantes, incluidos niños de hasta 14 años de edad que no han hecho otra cosa que buscar una vida mejor en el país.

En la carta, los líderes demócratas indican que, según informaciones de prensa, la nueva política se aplicará a solicitantes de asilo que se presenten en los puertos de entrada y, por lo tanto, es posible que no hayan cometido crímenes a la luz de las leyes migratorias.

«¿Son exactos estos reportes de prensa y, de ser así, cuál es la justificación para tomar muestras de ADN de los solicitantes de asilo?», agregó la misiva, de acuerdo The Hill.

El pasado 2 de octubre, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) informó sobre la intención de practicar pruebas de ADN «a todos o casi todos los inmigrantes detenidos en el país o que cruzan la frontera ilegalmente» cuando entre en vigor una regulación próximamente, aunque no ofreció más detalles.

Según el DHS, esta acción mejorará la capacidad de los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés) y del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) de identificar a los inmigrantes detenidos.

La regla, que está bajo revisión del Departamento de Justicia, permitiría al Gobierno tener información de personas que no han sido acusadas de ningún delito que no sea cruzar ilegalmente la frontera y que se almacenaría en la base de datos criminales del FBI.

El anuncio del DHS se produjo después de que ICE denunciara en abril pasado que algunos migrantes estaban formando familias falsas para cruzar la frontera desde México, con miras a evitar su detención en territorio estadounidense.

Para hacer frente a esa situación, la Patrulla Fronteriza comenzó a tomar huellas dactilares de algunos adolescentes migrantes de 14 años o menos debido a la creciente preocupación por el fraude y el tráfico de menores, según han denunciado varias organizaciones.




Fuente: Agencia Efe

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