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Seis militares heridos en un atropello deliberado a las afueras de París | Internacional


Policías y soldados vigilan el lugar del atropello en París. BENOIT TESSIER (REUTERS) / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

Un hombre ha sido detenido como sospechoso de ser el conductor del vehículo que lanzó este miércoles su vehículo contra un grupo de militares de la operación antiterrorista en Francia, Sentinelle, desplegados en Levallois-Perret, en las afueras de París. Aunque no ha sido calificado aún oficialmente como atentado terrorista, de lo que no cabe duda es de que se trata de un “acto deliberado”, como lo describió el ministro del Interior, Gérard Collomb. La fiscalía antiterrorista ha abierto una investigación sobre el incidente, en el que han resultado heridos seis militares, tres de ellos graves aunque no se teme por su vida, según ha confirmado el Ministerio de Defensa.

El arrestado resultó herido de bala por la policía en el momento de su detención, cuando intentaba huir por una autovía en dirección hacia el norte de Francia, según fuentes policiales citadas por varios medios franceses. El sospechoso, que según Le Figaro es un hombre nacido en 1980 y que se resistió al arresto, estaba “a bordo del vehículo buscado e intentó emprender la fuga”. Tras el atropello de los militares, se estableció una intensa búsqueda tanto del conductor como del vehículo utilizado, un BMW que podría haber sido identificado gracias a las cámaras de videovigilancia desplegadas en la zona del ataque. Según la cadena BFM TV, el sospechoso se encuentra en estado grave.

La sección antiterrorista de la fiscalía de París investiga bajo la premisa de una “tentativa de asesinato de personas depositarias de la autoridad pública en relación con un acto terrorista”, informa la agencia France Presse.

Pese a los crecientes indicios de que se trata de un atentado, las autoridades francesas se han mostrado muy cautelosas hasta el momento. “La investigación en curso determinará la motivación y circunstancias en las que se ha producido”, dijo la ministra de Defensa, Florence Parly, en un comunicado en el que se limitó a condenar un “acto cobarde”. También el portavoz del Gobierno, Christophe Castaner, se mostró precavido al comparecer ante la prensa tras el último consejo de ministros y habló de un “ataque” cuya naturaleza terrorista o no deberá ser determinada por los investigadores, subrayó.

De lo que ya nadie duda es que no se trata de un acto fortuito. El alcalde de Levallois-Perret, Patrick Balkany, afirmó desde primera hora que, “sin duda” se trató de un “acto deliberado”.

El coche estaba “posicionado” ante las instalaciones habilitadas como cuartel para los militares del 35 Regimiento de Infantería por la ciudad, en la Plaza de Verdún, y esperó a que los uniformados salieran en grupo para comenzar su patrulla, alrededor de las 8 de la mañana, para lanzarse contra ellos, explicó en entrevista en la cadena BFM TV.  Es una “agresión odiosa contra los militares”, insistió más tarde Balkany, que no descartó que su ciudad haya sido elegida puesto que allí tiene su sede la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI), el servicio de espionaje interior francés, ubicado a solo 800 metros del lugar del ataque.

El lugar del ataque se encuentra frente a un parque en una zona de poco tráfico y el coche del presunto agresor se dirigió hacia los militares en dirección prohibida. “El coche avanzaba suavemente y, a un centenar de metros (de los militares) aceleró, así que sabemos que fue un acto deliberado, no accidental”, explicó el ministro del Interior Collomb tras visitar a tres de los militares heridos más levemente y que fueron trasladados al hospital militar parisino de Bégin. La gravedad de los otros tres uniformados heridos parece ser menor de lo que en un primer momento se temió, agregó su colega de Defensa, quien nada más acabar el consejo de ministros de los miércoles visitó a los soldados junto con Collomb.

La operación Sentinelle fue puesta en marcha en enero de 2015, tras los ataques terroristas contra la revista Charlie Hebdo y un supermercado judío en París. Unos 7.000 militares forman parte de esta operación vigente en el marco del estado de emergencia en que continúa el país desde hace dos años. Policías y militares han sido en este tiempo uno de los objetivos preferidos por extremistas.

Los militares que participan en la operación Sentinelle fueron blanco de agresiones en Niza en febrero de 2015, en Valence (sur) en enero de 2016, en el aeropuerto parisino de Orly en abril de 2015 y en marzo de 2017, y en el museo del Louvre en febrero de 2017.

El pasado sábado, un joven ingresado en un centro psiquiátrico que gozaba de un permiso de salida superó un pórtico de seguridad a los pies de la Torre Eiffel, sacó un cuchillo y empujó a un guardia de seguridad. Tras su detención dijo haber querido “cometer un atentado contra un militar”. El joven ha vuelto a ser puesto bajo vigilancia psiquiátrica.

El Gobierno de Macron está impulsando una ley antiterrorista con la que pretende incorporar al derecho común disposiciones del estado de emergencia cuando este sea levantado de forma definitiva, el 1 de noviembre, tras dos años de vigencia. Pese a que algunas de sus disposiciones han provocado la inquietud por la posible afectación a las libertades públicas que conlleva normalizar disposiciones previstas en principio para periodos cortos. Sin embargo, Collomb volvió a aprovechar este último ataque para afirmar que las medidas previstas en el proyecto de ley de “refuerzo de la seguridad interior y de la lucha contra el terrorismo” están “plenamente justificadas”. Según recordó, es la sexta vez que los militares de la operación Sentinelle son víctimas de un ataque. Además, subrayó, en lo que va de año, se han evitado siete atentados en Francia, sin contar el atropello deliberado de este miércoles.




Fuente: El país

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