La fecha en la que debe terminar la instrucción del caso Púnica en la Audiencia Nacional está marcada al rojo vivo en la agenda de los políticos de Madrid. Con los expresidentes Esperanza Aguirre, Ignacio González y Cristina Cifuentes investigados en la trama que presuntamente sirvió para financiar ilegalmente al PP, no solo quedan seis meses para examinar la cara b de los 25 años que lleva gobernando la formación conservadora en la Comunidad. Las conclusiones de la investigación también pondrán a prueba el apoyo de su actual socio de Gobierno, Ciudadanos, por mucho que la investigación no tenga nada que ver con Isabel Diaz Ayuso; o el de Vox, el aliado del que dependerá todo en 2020.

PP, Cs y Vox se unieron el pasado agosto alrededor de un único punto común: impedir un gobierno liderado por Ángel Gabilondo (PSOE), el ganador de las elecciones. Desde entonces viven a la gresca, y se han visto zarandeados por la actualidad, que de polémica en polémica han tensado las débiles costuras que les unen. No hay proyecto de Presupuestos a la vista. No se ha aprobado ninguna ley. Y todos los partidos entran en 2020 con la incertidumbre de afrontar una legislatura que no acaba de nacer, y que tampoco quiere morir.

Con las revelaciones que deje el caso Púnica como elemento desestabilizador, y la comisión de investigación de Avalmadrid como punto de encuentro de la oposición contra Díaz Ayuso y el PP, estas son las incógnitas de cada formación.

Díaz Ayuso. Reconducir la coalición de Gobierno. El primer Ejecutivo de coalición de la historia de la región ha hecho públicos sus desencuentros en numerosas ocasiones. Reconducir la relación entre los siete consejeros del PP y los seis de Cs, y especialmente entre Díaz Ayuso e Ignacio Aguado, tampoco garantizará que la legislatura sea productiva. Los dos socios dependen para todo de Vox, y por ahora no han encontrado su complicidad en nada, ni siquiera en la mínima rebaja de impuestos (16,4 millones de euros a 30.000 personas) que proponía el Gobierno.

Además, la presidenta regional tendrá que decidir si afronta el asalto a la presidencia del PP autonómico, descabezado desde la dimisión de Cristina Cifuentes.

Eso le daría un poder interno inigualable, porque se uniría al institucional del que ya goza como presidenta de la principal región en la que gobierna la formación de Pablo Casado. Un paso fundamental para el futuro de Díaz Ayuso.

Aguado. Encontrar su sitio en el nuevo Cs. El vicepresidente regional y líder autonómico de su formación amagó con pelear el liderazgo nacional tras la salida de Albert Rivera, dimitido tras el batacazo de las últimas elecciones generales. Después de apoyar la candidatura de Inés Arrimadas, 2020 desvelará cuál es su sitio en el nuevo Cs.

El veto al PSOE de Gabilondo le valió a Aguado un ascenso interno: fue incluido en la Ejecutiva permanente, un reconocimiento del que no gozaba, como sí lo hacía Begoña Villacís, pese a liderar la organización más importante del partido, y la que tiene más afiliados, junto a Cataluña.

Su posición de vicepresidente le permitirá afrontar el futuro con algo más de seguridad. ¿La fecha clave? Todo empezará a decidirse a partir del 15 de marzo, cuando la Asamblea General Extraordinaria de Cs elija a su nuevo líder y equipo directivo.

En paralelo, cualquier nueva revelación sobre el caso Púnica le colocarán en una posición incómoda, al afectar a su socio de Gobierno, al que eligió frente al PSOE pese a que el PP había perdido unas elecciones en Madrid por primera vez desde 1991.

Monasterio. Aliada o rival. La líder de Vox ha cumplido en los últimos cuatro meses con lo que prometió el día que permitió la investidura de Díaz Ayuso: ha sido “férrea oposición”. Apoyó la comisión de investigación de Avalmadrid, avaló la comparecencia (finalmente no aprobada) de la presidenta en ella, ha presentado una enmienda a la totalidad al proyecto de rebajas fiscales del Gobierno…

Sin embargo, el bloqueo de la legislatura, y su propia estrategia, tampoco le están permitiendo exprimir su posición de fuerza: el Ejecutivo de PP y Cs no puede aprobar nada sin los votos de Vox.

Los efectos de la polémica por su actividad como arquitecta, y los lofts que impulsó antes de entrar en política, podrán medirse en la Asamblea general de Vox de febrero. Allí, el partido empezará el proceso para renovar sus estructuras regionales, provinciales y locales. Como presidenta del partido de extrema derecha en Madrid, Monasterio dilucidará si continúa combinando ese puesto, el de diputada y portavoz parlamentaria.

Gabilondo. Seguir o salir. El ganador de las últimas elecciones autonómicas lidera la oposición sin tener claro su futuro. En el PSOE dan por seguro que Pedro Sánchez estudiará ofrecerle una responsabilidad nacional si logra formar Gobierno y seguir en La Moncloa. Al tiempo, la voluntad del portavoz socialista es seguir haciendo política en Madrid, aunque desconoce su futuro de cara a la próxima legislatura. Cuando llegue el momento, el PSOE estudiará un cambio de candidato para las próximas elecciones autonómicas.

Antes, sin embargo, hay muchas dudas por despejar. ¿Un cambio en el liderazgo nacional de Cs podría redundar en que este partido levantara su veto al líder del PSOE en Madrid? ¿Hay una ventana de oportunidad para el cambio, o eso es pura fantasía?

Perpinya. Superar a Errejón y frenar a Podemos. Con 20 diputados, Más Madrid tuvo una irrupción espectacular en la política madrileña tras las elecciones autonómicas. Desde entonces, la plataforma se ha visto afectada por las salidas de Íñigo Errejón (al Congreso) y Clara Serra (dimitida), además de por el pobre resultado de Más País en las generales.

Superar ese desgaste es la tarea para 2020 de Pablo Gómez Perpinyà, el nuevo portavoz parlamentario de una plataforma a la que se le acumulan los problemas: la aventura nacional no salió bien, Manuela Carmena, su gran símbolo, ha tomado distancias, y la recuperación de Podemos, que puede llevarle incluso hasta un Gobierno de coalición con el PSOE, supone una amenaza electoral de primer orden.

Serra. La incógnita de los tribunales. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha decidido procesar por desórdenes públicos, daños y atentado a Isabel Serra, la portavoz de Podemos, por su supuesta participación en unos altercados ocurridos el 31 de enero de 2014 durante el desahucio judicial de una vivienda en la capital. La Fiscalía de Madrid solicita 23 meses de prisión y reclama 5.250 euros en concepto de indemnización para dos de los agentes heridos. Además, también aprecia que en este caso concurre la circunstancia atenuante como “muy cualificada” de dilaciones indebidas.

El futuro político de la diputada, que niega los delitos que se le imputan en el informe policial, depende de la resolución del caso.

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Fuente: El Pais

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