Amberlyn Nichols, una joven de 19 años, anunciaba hace unos 10 días que vendía un camión por 200 dólares (unos 176 euros) porque ya no lo necesitaba su dueño. La oferta resultaba tentadora y rigurosamente cierta, pero también sospechosa. Sus prisas en librarse del vehículo se debían a que sus propietarios habían sido asesinados. 

“Le contaba a la gente que al propietario le habían disparado en la cabeza, que estaba muerto y que ella necesitaba librarse del camión”, aseguró el sheriff del condado de Polk, Grady Judd, en una rueda de prensa en referencia a los comentarios de Nichols a un posible comprador, según recoge The Washington Post.

Fue el posible comprador quien informó del crimen a la policía, que no sabía nada de la desaparición de las dos víctimas, marido y mujer. El pasado sábado, unos agentes arrestaron a tres personas en relación con los crímenes: a Nichols y a su novio, y al padrastro de la joven, Todd Michael Jackson, de 34 años.

Un día antes, los ayudantes del sheriff se habían presentado en casa de los propietarios del vehículo, Raymond Mark Cline, de 33 años, y su esposa, Crystal Ann Cline, de 37, pero no los encontraron allí. Al hombre no se le veía en público desde el 21 de febrero.

En lugar de a los Cline la policía halló a Amberlyn Nichols, que les confesó su papel en el doble asesinato. El matrimonio desaparecido debía a su padrastro unos 30.000 dólares (unos 26.400 euros) y este se presentó en la casa mientras dormían y les disparó, según el relato de la joven a los policías de condado de Polk (Florida). Nichols añadió que su padrastro llamó a ella y a su novio para que lo ayudaran a limpiar la escena del crimen. 

Y así lo hicieron, según su relato a la policía: agarraron los cuerpos y los tiraron por la ventana. Luego, con una pequeña plataforma rodante para transportar muebles, los llevaron hasta un cenagal tras la casa y allí los arrojaron.

Tras el crimen, Nicols empezó a quedarse algunas noches en la casa de los Cline, siempre según el relato del sheriff, Grady Judd. Tras admitir a los policías que había intentado vender el camión, los acompañó hasta el pantano para localizar el lugar donde habían enterrado los cuerpos, donde la policía los encontró en avanzado estado de descomposición. 

“¿Por qué demonios intentaría uno de los cómplices del crimen vender el camión por 200 dólares y decirle a la gente que la razón por la que los propietarios no lo necesitaban era que habían sido asesinados? Es absurdo”, se preguntó el sheriff.

El autor material de los hechos fue detenido el sábado por la noche y se enfrenta a dos cargos de asesinato en primer grado. Su hijastra y el novio de esta se enfrentan a cargos por complicidad en el crimen y por ocultarlo.




Fuente: El país

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