Ganó la contrarreloj del primer día con el maillot del Bora. Levantó los brazos en Estibaliz

vestido de amarillo. Y en Arrigorriaga ha vencido de negro, enfundado con el chubasquero, para protegerse de la lluvia. A Maximilian Schachmann no le importan los colores, ni la modalidad ni la orografía ni siquiera la meteorología, tan cambiante en el País Vasco. El alemán, de 25 años, está en estado de gracia. Lo quiere todo y se lo está llevando todo en la Itzulia.

No deja ni las migajas. Vaya forma de exprimir su forma. Es lo que pensará el joven esloveno Tadej Pogacar (Emirates), ganador del último Tour del Porvenir, al que dejó con la miel en los labios en el sprint de los cuatro escapados que coronaron con un puñados de segundos el puerto de Zaratamo, de tercera categoría.





El británico Adam Yates (Mitchelton) fue el que atacó en la última subida pero no pudo desembarazarse del líder Schachmann, todo poderoso. También le siguieron Fuglsang (Astaná) y Pogacar. A todos los batió en la última recta, como si fuera pan comido, para sumar 10 segundos de bonificación, además de los 9 que les sacó al resto de favoritos.

Tan espectacular es el dominio de Schachmann en la Vuelta al País Vasco que ya ni siquiera debe desconfiar del segundo clasificado, su compañero de equipo Konrad, que está a 51s, uno menos que Ion Izaguirre (Astaná).


Dominio total

Schachmann no tiene que preocuparse ni por el segundo clasificado, que es su compañero Konrad

La táctica del Astaná se vio trastocada por una caída, una más, a falta de 7 km en la que se fueron al suelo Lutsenko y Pello Bilbao cuando lideraban el pelotón. Una curva con la carretera mojada fue la causa.

Y es que 24 horas después, la caída del miércoles aún tuvo más consecuencias. Porque Julian Alaphilippe (Deceuninck) ya no salió en la cuarta etapa y Michal Kwiatkwoski (Sky) abandonó en el kilómetro 74.













Fuente: LA Vanguardia

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