A los 25 años un accidente sustituyó sus piernsa por prótesis, pero su determinación y necesidad de adaptarse a ellas le llevaron a la aventura de correr y convertirse en atleta paraolímpica hasta conseguir el bronce en el Mundial de Atletismo de Londres en 200 y 400 metros lisos. Buscarse metas y objetivos vitales, con el apoyo necesario, resulta clave para seguir hacia delante. Ahora, tras superar un cáncer de piel, piensa en obtener los mejores resultados en el Mundial de Dubái y en los JJOO de Tokio 2020.

-Participa en una campaña de protección solar de Heliocare. ¿Por qué llamar la atención sobre este tipo de hábitos?

-Porque tuve cáncer de piel. Fue un tumor vasocelular, que me detectaron en 2017. De ahí la importancia de protegerme y tener más cuidado.

-Siendo deportista, ¿no tenía buenos hábitos?

-A ver, sí que me protegía, pero no lo sabía hacer bien del todo. Y siempre piensas que a ti no te va a pasar. Una vez que me lo diagnostican, sí que tomé conciencia de que efectivamente es súper peligroso el sol y más cuando te expones largo tiempo durante todo el día, da igual la estación. Ahí es cuándo hay que tener mayor precaución.

-Al practicar tanto tiempo al aire libre, los deportistas no son conscientes del todo de la protección frente al astro rey. ¿Le restan importancia cuando no es verano?

-Exacto. Creo que hay una serie de ideas erróneas sobre el sol, que no te va a hacer daño porque es invierno, y todo lo contrario…

-¿Cómo ha sido el proceso de superación del tumor de piel?

-Pues me lo detectaron, después me intervinieron quirúrgicamente y prácticamente he estado dos años cuidando la cicatriz frente al sol. De hecho, es ahora cuando he retomado de nuevo mis entrenamientos al aire libre. Extremo los cuidado para protegerla del sol.

-Supongo que retoma ya entonces la preparación para Tokio 2020. ¿Qué tal?

-Sí, aunque la cita del Mundial de Dubái es más inmediata, que es donde puedo obtener los resultados más similares a los de Tokio. Si quedas en un buen puesto, se supone que la progresión va a ser mayor. Y sirve para detectar si vamos en el buen camino. Por eso, el objetivo es medirse en el mundial y ver qué tengo la mejor forma posible para los Juegos Olímpicos.

-Ahora convertida en toda un atleta, si mira hacia atrás, después del accidente, ¿qué fue lo que más le costó de tener que llevar prótesis y cómo ello le ha traído hasta hoy?

-Lo que más me costaba era cocinar porque tenía que estar mucho tiempo de pie en la misma posición y duele mucho la rodilla cuando todo tu peso está sobre ella. Sin embargo, es más fácil cuando vas caminado porque vas trasladando tu peso de una pierna a otra, que en el momento que permaneces estático. Como soy muy atrevida, para hacer propiacepción, me iba al campo para controlar las prótesis e invertía muchas horas en ver cómo funcionaban, cómo tenía que adaptarme a ellas, el funcionamiento del pie protésico y sus reacciones en diferentes terrenos. Al llevar cabo todo esto, me resultó más sencillo ponerme a correr.

-Ante su testimonio de superación y esperanza, ¿qué le diría a alguien que esta ahora pasando por esta situación?

-La verdad es que soy de pocos consejos porque creo que cada uno vive una situación propia y diferente. Pero sí que es importante que ante esto, lo primero es quererse uno tal como es, porque cuando uno lo hace y se acepta, ve las cosas positivas que uno tiene, es donde nace de nuevo un proyecto de vida, una idea, un sueño… qué puedes hacer con las habilidades que tienes. Porque todos poseemos cosas que nos pueden ayudar y lo importante es buscar una meta o un reto que te impulse hacia delante.

-En el suyo, ¿fue correr?

-En mi caso fue el atletismo. Pero a cada uno le llenan cosas diferentes. A unos les atraerá el deporte, a otros el arte, también puede ser el ayudar y darse a los demás…




Fuente: La Razón

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