El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha decidido convocar este miércoles en La Moncloa a los tres líderes de los grandes partidos “de la oposición”, según la descripción del Ejecutivo: Pablo Casado (PP) Albert Rivera (Ciudadanos) y Pablo Iglesias (Unidas Podemos). Los tres han sido convocados por separado para afrontar la situación en Cataluña. Varios miembros del Ejecutivo, entre ellos la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá; el de Interior, Fernando Grande-Marlaska; y la de Justicia, Dolores Delgado, han reclamado al presidente de la Generalitat, Quim Torra, que condene los actos violentos producidos en Cataluña.

Casado ha cancelado su agenda y acudirá a mediodía, mientras Rivera mantiene un acto que tenía en Barcelona a las 12.30, por lo ha sido citado a las 19.00 en La Moncloa. Iglesias irá a las 17.00. Será antes que Rivera por estos motivos de agenda, ya que por el orden de número de diputados debería ser el último. Los tres partidos se han quejado de que se han enterado por la prensa de esta convocatoria, a través del comunicado del Gobierno, antes de que se pusieran en contacto con ellos para citarles. En La Moncloa explican que ha sido prácticamente simultánea la comunicación a los gabinetes y la información a la prensa, aunque admiten que es más rápido el canal de la información a los periodistas.

Sánchez ya hizo una ronda de llamadas con los tres líderes el lunes, tras conocerse la sentencia. Ahora, tras los disturbios de la noche de este martes, el Gobierno ha endurecido el tono y ha decidido dar el paso a celebrar reuniones bilaterales. La que marcará la pauta será la de Casado, que comparecerá después del encuentro. La última vez que fue a La Moncloa, como deferencia hacia su papel de jefe de la oposición, el Gobierno le ofreció para comparecer la sala principal, donde suele intervenir el presidente y los ministros, mientras dejó para Rivera e Iglesias la pequeña.

El Ejecutivo, de momento, se limita a este tipo de gestos políticos. La oposición de centroderecha, en especial Casado, le ha pedido que aplique ya la Ley de Seguridad Nacional, pero Sánchez aún no ha dado ese paso porque entiende que la colaboración entre los Mossos y la Policía está siendo impecable. Esa medida estaba prevista en caso de que los Mossos no fueran capaces de controlar la situación o no funcionara la coordinación, han señalado fuentes del Gobierno en los últimos días. En cualquier caso, la reunión con Casado será clave para tomar esta decisión. El Ejecutivo no lo ha descartado en ningún momento. Al contrario, ha insistido en que todo está encima de la mesa.

El Gobierno, de momento, insiste en el mensaje que envió la noche del martes: “Una minoría está queriendo imponer la violencia en Cataluña y quebrar la convivencia. El independentismo tiene que condenar firmemente esa violencia». Tanto la ministra Portavoz, Isabel Celaá, como el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, han pedido públicamente que el president de la Generalitat, Quim Torra, condene los incidentes. La consejera de Presidencia, Meritxell Budó, ha pedido «aislar a los violentos» de las «manifestaciones pacíficas del independentismo». «Estas actitudes, estas imágenes son las que quieren presentar como la realidad del independentismo, y el independentismo nunca se ha movilizado masivamente de esta manera», ha advertido en una entrevista este miércoles en TVE recogida por Europa Press.

Torra se ha reunido a primera hora con el vicepresidente Pere Aragonès, la consejera de Presidencia y portavoz, Meritxell Budó, y el consejero de Interior, Miquel Buch, para analizar los disturbios en toda Cataluña y, especialmente, en Barcelona, donde el centro de la ciudad se transformó este martes en una batalla campal. Buch ha cancelado la comparecencia pública que tenía prevista. 

«Es evidente que no estamos ante un movimiento ciudadano pacífico, sino coordinado por grupos extremistas que utilizan la violencia en la calle para romper la convivencia en Cataluña”, señala el último comunicado del Ejecutivo. “Manifestamos nuestro profundo reconocimiento a todos los cuerpos de seguridad que están velando por mantener el orden y la convivencia en Cataluña y enviamos un caluroso mensaje de apoyo a todos los que han resultado heridos, mossos y policías nacionales», añade. Dolores Delgado, titular de Justicia, ha trasmitido «un llamamiento a la no violencia, pero un llamamiento serio». La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, ha reconocido el derecho a la manifestación pero no así a «cortar las vías de comunicación ni altercados violentos como los que vimos ayer». 

El Gobierno asegura que «garantizará la seguridad y la convivencia en Cataluña» y recuerda que, «si es necesario, actuará desde la firmeza, la proporcionalidad y la unidad”. Este último aviso indica que todas las opciones están encima de la mesa, como dijo el presidente, desde la Ley de Seguridad hasta aplicar el 155, pero de momento La Moncloa ha optado por una estrategia gradual que tiene también un fuerte componente político porque la precampaña electoral ya está en marcha.

Cómo avanzaron tanto el Ejecutivo como el PSOE en las últimas semanas, una vez se conociera la sentencia la campaña quedaría monopolizada por este asunto y el presidente ocuparía la centralidad. Sánchez y su equipo están pidiendo a la oposición que apoye al Gobierno en un momento así, lo que deja muy poco espacio a los demás partidos para buscar diferenciarse en un momento clave a poco más de tres semanas de las elecciones.




Fuente: El Pais

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