En su primera entrevista desde las elecciones generales del 28 de abril, en Telecinco, Pedro Sánchez ha tratado de justificar por qué no quiere que Podemos entre en el Gobierno. El presidente en funciones ha explicado que hay diferencias de fondo entre ambos grupos que complicarían mucho ese Ejecutivo. «Es importante un Gobierno con mensaje coherente y no un cogobierno», ha asegurado. «No necesitamos dos gobiernos en uno, sino un Gobierno con un mensaje coherente», ha insistido. «Eso es lo que voy a abordar. No contemplo otro objetivo que no sea el acuerdo», se ha mostrado optimista.

Por primera vez, Sánchez ha dejado claro que el asunto de Cataluña es uno de los problemas centrales de esas diferencias de fondo. Pablo Iglesias ha ofrecido pactar la línea política en este asunto y renunciar así a las posiciones más extremas de Podemos, pero Sánchez cree que es mejor no meter a ministros de esta formación para evitar ese problema. «Con Podemos tenemos grandes discrepancias, por ejemplo en cómo resolver la crisis catalana. Ellos defienden el derecho de autodeterminación, por ejemplo. Han votado en contra de la suspensión de presos electos en la Mesa del Congreso. Hay discrepancias de fondo».

Sánchez, al contrario que en otras ocasiones, no ha llevado a la entrevista ningún anuncio de impacto ni nuevas ofertas para Podemos, que tal vez podría reservarse para la próxima reunión el martes con Pablo Iglesias. Será la quinta que mantienen desde el 28-A. Pero sí ha detallado más que otras veces la posibilidad de incorporar en el Gobierno a independientes sugeridos por Podemos, un planteamiento que ya ha rechazado varias veces Iglesias. «Quiero un Gobierno del mismo corte que hemos tenido en estos 12 meses. Con más independientes incluso», ha explicado. Ante la pregunta de si podría haber algún independiente cercano a la formación de Iglesias, Sánchez ha sido claro: «No tengo un sentido patrimonialista del poder ni del Gobierno, si Unidas Podemos tiene personas que sean independientes de reconocido prestigio que puedan aportar a la gobernabilidad de España, yo desde luego no rechazaré esas sugerencias sino que las tendré muy en cuenta». Esto es, dirigentes de Podemos no, personas cercanas a esta formación sí.

Sánchez también ha reiterado su presión a PP y Ciudadanos para que se abstengan, como forma de evitar que la investidura dependa de la abstención de los independentistas. «La solución a esta fragmentación política es constituir un gobierno progresista que no dependa de los independentistas. Para el Gobierno progresista hemos pedido el concurso de Podemos. Quiero gobernar desde la izquierda. Podemos sería el socio preferente, y gentes de esta formación podrían incorporarse al ámbito institucional del Gobierno. Y para no depender de independentistas PP y Ciudadanos tienen que permitir con su abstención que se constituya el Gobierno». En todo momento, Sánchez ha insistido en que no contempla la opción de las elecciones en noviembre y está convencido de que antes o después -abriéndose a la posibilidad de que sea en septiembre- habrá un acuerdo.

El presidente en funciones también ha defendido la estrategia y política de pactos que los socialistas están siguiendo en Navarra. La líder territorial del PSOE en la comunidad foral, María Chivite, ultima un acuerdo con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra para ser investida presidenta autonómica, pero necesita la abstención de EH Bildu. Pese a las continuas presiones desde la derecha, los socialistas no han mantenido ninguna negociación con la izquierda abertzale. «PP y Ciudadanos llevan mucho tiempo sobreactuando. En Pamplona, antes del 26 de mayo, había un gobierno municipal de Bildu. Ahora gobierna la derecha gracias a que el PSN no lo ha facilitado», ha recalcado. Sánchez ha reiterado que en un futuro gobierno navarro liderado por los socialistas no entraría Bildu. Y ha recordado que esta formación «ya estaba» en la Mesa del Parlamento de Navarra antes de las elecciones del 26 de mayo. «No ha habido ningún cambio», ha zanjado.




Fuente: El Pais

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