Bruselas ha dado hoy un serio aviso al nuevo Gobierno por la abultada deuda pública y la débil posición fiscal de la economía española. Los mercados han dado también algún —mínimo— síntoma de inquietud desde las elecciones del 10-N: las Bolsas apenas bajan desde entonces, pero las casas de análisis internacionales elucubran acerca del bloqueo político y los efectos económicos de una coalición PSOE-Podemos. El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha tardado apenas 10 días en dar un mensaje de estabilidad económica a Bruselas y a los mercados: el jefe del Ejecutivo confía en poder firmar Gobierno tan pronto como en diciembre —»confío en que podamos abrir una nueva etapa sin crispación»— y promete «rigor presupuestario» ante los continuos avisos de la Comisión Europea.

Con la deuda pública cerca del 100% del PIB y el déficit entre los más abultados de Europa (por encima del 2% del PIB), el dirigente socialista ha prometido en el Congreso de las Empresas Familiares Europeas «hacer los deberes» con el déficit y «acercarlo al 2%» al cierre del año. Y ha dejado de paso un guiño a su izquierda: «Una gestión responsable de la política presupuestaria no es incompatible con las medidas sociales». Sánchez apuntó que la ministra de Economía, Nadia Calviño, será vicepresidenta si consigue los apoyos necesarios para su investidura, en un claro mensaje de la ortodoxia que tanto gusta en Bruselas. Pero a la vez lanza señales también destinadas a Podemos: el PSOE llevaba en su programa electoral revertir los efectos más nocivos de la última reforma laboral del PP —a pesar de que en el último año ha sido incapaz de encontrar apoyos para ello— y, en ese discurso, ha explicado que el nuevo Ejecutivo «tomará medidas para reducir el paro y luchar contra la precariedad y la desigualdad».

El mercado laboral da claros síntomas de agotamiento, en plena desaceleración, con más de medio año de Gobierno en funciones y con los nubarrones siempre presentes de la guerra comercial y el Brexit. El paro sigue en torno al 14% a pesar del último lustro de fuerte crecimiento, y la última Encuesta de Población Activa (EPA) dio síntomas preocupantes: el frenazo económico llevó al empleo al peor verano des de 2012. El bloqueo político firma parte de esa ecuación: por eso Sánchez, ha confiado este miércoles en poder formar un Gobierno con plenas capacidades «en las próximas semanas» y promete una y otra vez disciplina fiscal.

En una intervención ante la VI Cumbre de la Empresa Familiar Europea en Madrid, Sánchez ha subrayado lo necesaria que resulta la estabilidad política para las inversiones y se ha comprometido a desplegar políticas sociales «dentro de los márgenes financieros». Y ha apostado por «subidas razonables de salarios» ante los empresarios.




Fuente: El Pais

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