Es un viaje largo y oscuro, pero también feliz, que atraviesa los bosques del tiempo para dar voz a todas aquellas mujeres, fuertes y revolucionarias, valientes y luchadoras, que plantaron cara a un destino hostil. La actriz Aitana Sánchez-Gijón se estrena en el baile con Juana, un espectáculo dirigido y coreografiado por Chevi Muraday , todo un viaje emocional que une la palabra y la danza y que, en palabras de su autor, Juan Carlos Rubio, no parte de la razón sino de las vísceras.

Las voces de Juana de Arco, Juana la Loca, la Papisa Juana, Sor Juana Inés de la Cruz o la más contemporánea Juana Doña van surgiendo, no de manera cronológica, en esta función salvaje y poética al mismo tiempo, que recorre los momentos vitales de estas mujeres y otras muchas más que se rebelaron contra su destino y las ataduras que las esclavizaban. Aitana Sánchez-Gijón, la mujer contenedora de todas estas Juanas, encabeza un reparto compuesto por el propio Chevi Muraday, Premio Nacional de Danza en 2006, Alberto Velasco, Carlos Beluga y Maximiliano Sanford. Producido por LOSDEDAE, la compañía creada por Muraday hace 23 años, Juana llega al Teatro Español donde se representará hasta el 22 de diciembre para iniciar luego gira hasta el próximo mes de junio.

Fue hace dos años cuando Aitana Sánchez-Gijón abordó en un estreno a Chevi Muraday y le rogó: “Hazme bailar”. El bailarín, tras advertir a la actriz que tuviera cuidado porque muchas veces los deseos se hacen realidad, recogió el guante y comenzaron las inquietudes y reflexiones sobre el espectáculo a crear. “El impulso de abordar a Chevi me surgió porque llevaba varios años en un proceso de utilización del cuerpo de una manera más global, con los trabajos y talleres con Andrés Lima, pero al ver su espectáculo En el desierto tuve una revelación y pensé que yo quería formar parte de algo así. Actores que bailan, bailarines que actúan, las disciplinas mezcladas”, confiesa la actriz, sin ninguna formación en baile.

Sánchez-Gijón, que en los primeros ensayos pensó que no sería capaz de abordar la palabra y el movimiento al mismo tiempo, agradece a Muraday el hecho de que “él nunca me hubiera dejado hacer el ridículo sobre un escenario”. “Mis compañeros bailan y a mí me bailan. He conseguido que el impulso del movimiento salga solo” dice feliz la actriz ante su estreno en el baile.

“Las Juanas son parte de nuestra historia. Tienen mucho en común porque son las que han construido a la mujer contemporánea. Aitana me inspiró también para este personaje que es la mujer contenedora de todas las Juanas y atravesada por ellas. La mujer actual se ha construido gracias a todas aquellas Juanas que rompieron reglas y se enfrentaron a unas sociedades castradoras”, explica Muraday (Madrid, 1969). Para Sánchez-Gijón, la mayoría de estas mujeres, se llamen o no Juana, comparten no solo el silencio que las rodeó, sino también el destino trágico y los duros castigos que sufrieron por salirse de la casilla o intentar ser lo que querían. “Mi personaje intenta conectar con su yo más profundo o su ser más primigenio y salvaje para reivindicar simplemente el hecho de ser. Soy un vehículo para dar voz a esas Juanas y que no olvidemos de dónde venimos. Gracias a ellas hoy gozamos de libertades y derechos”, asegura la actriz

Han sido muchos los libros de cabecera que se han ido intercambiando y acompañando en este largo trabajo de laboratorio e investigación profunda por la historia de las mujeres y, más concretamente, de las Juanas, como el “revelador” Mujeres que corren con los lobos, de Clarisa Pinkola, un título clave en la vida de Sánchez-Gijón, o Agua viva, de Clarice Lispector, que conforma la columna central de Juana. Las palabras que van acompañando los bailes, siempre al servicio del cuerpo, han sido vertebradas por Juan Carlos Rubio, autor de la dramaturgia, usando textos del propio Rubio, de Marisa Seresesky y de Clarice Lispector. “Lo que hemos pretendido es que el espectador no se abandone a las sensaciones que le propone este viaje porque la lógica no siempre rige nuestras vidas y, desde luego, este espectáculo persigue la emoción”, asegura Rubio.

Hombres que tienden puentes y construyen muros

No olvida el espectáculo la violencia ejercida sobre las mujeres por parte de los hombres. Y ahí aparece también la manada de lobos, con grandes abrigos de pelo, alrededor de Juana. “En la pieza los hombres castran, someten, pero también acompañan, porque hemos querido también ofrecer esa imagen de los hombres que han estado y están al lado de las mujeres”, explica Chevi Muraday, mientras Alberto Velasco, otro de los bailarines, añade que esos hombres tienden puentes a Juana, pero también construyen muros a su alrededor. “Este espectáculo me hace reflexionar mucho sobre como acompañar a las mujeres desde un sitio sano, empujando su mensaje y dándoles la voz por derecho propio. Como homosexual, enlazo mucho con Juana, con una persona despreciada por su sociedad y que intenta cambiar el mundo futuro”, añade Velasco.

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Fuente: El Pais

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