Pablo Iglesias ha cuidado hasta el último detalle de su reunión de este martes con el presidente en funciones, Pedro Sánchez, en la Moncloa. La duración (la más larga de las celebradas), la indumentaria (más formal que en los debates) y el tono (conciliador y satisfecho, sin ápice de recelo). El escuetísimo resumen ante los medios expresaba a su vez el esmero con el que ambas partes quieren tratar este acercamiento: poca concreción y dosis abundantes de optimismo, discreción y llamadas a la paciencia.

La campaña de las municipales y autonómicas empieza pues con un eventual pacto de gobierno de PSOE y Unidas Podemos en el rádar, aún una mancha borrosa, pero sin que la incógnita pueda ser despejada antes de la segunda vuelta en las urnas. Al elector de ambas formaciones le envían el mensaje prometedor de lo posible.






Cualquier acuerdo requerirá de prudencia, discreción y paciencia; el trabajo será largo”



“Los puntos de partida son conocidos”, dijo Iglesias aludiendo a la negativa del PSOE a un gobierno multicolor y a su reiterada insistencia en el fin del monocromatismo del bipartidismo. “Soy optimista, pero cualquier acuerdo requerirá de prudencia, discreción y tranquilidad”. En realidad se antoja difícil ser más discreto. Solo añadió al respecto que “Ambos tenemos claro que tenemos que sumar fuerzas, y ese es el mejor punto de partida”.

Como prometió ante el consejo ciudadano estatal de Podemos el pasado lunes, Iglesias no jugó ayer en La Moncloa con “ultimátums, ni lineas rojas, ni arrogancia”. Fuentes del gobierno confirmaban punto por punto este clima de entendimiento, lealtad y voluntad de colaboración en que se había desarrollado el encuentro, y ambos valoraron como base sobre la que cimentar el futuro de la relación la relación desplegada en los últimos once meses entre el PSOE y Unidas Podemos, desde la moción de censura, pero particularmente durante la negociación del preacuerdo presupuestario.


Adriana Lastra e Irene Montero iniciarán conversaciones para acordar la composición de la mesa del Congreso

“En estos meses desde la moción hemos construido una relación de confianza que nos permite dialogar con franqueza y empatía”, subrayaba Pablo Iglesias, poniendo el acento en los puntos en que Sánchez y él han encontrado posiciones comunes durante la reunión: “Compartimos la necesidad de la colaboración de fuerzas progresistas, porque coincidimos que es una demanda social expresada en estas elecciones”. Iglesias, de momento, se cuida muy mucho de parecer desconfiado o acaso escéptico: “Creo que la voluntad por ambas partes es positiva”. De momento, han encomendado a Adriana Lastra e Irene Montero negociar la composición de la mesa del Congreso.





Reunion en el Palacio de la Moncloa Pedro Sanchez (PSOE) con Pablo Iglesias de Podemos
(Dani Duch)

Admitió que en las dos horas largas de reunión, la más extensa de las convocadas por Pedro Sánchez en la Moncloa, habían hablado del sistema de pensiones, de cambio climático y modelo energético, de empleo juvenil y hasta de política internacional, e hizo hincapié en que la posibilidad de un entendimiento estable durante la legislatura que principia, incluido un eventual gobierno conjunto, “no podría tener mejor punto de partida”.


Es una buena noticia que estemos de acuerdo en que el multipartidismo expresado en las urnas tenga una traducción en forma de diálogo”



También propuso al presidente, como había anunciado el lunes, la ampliación de este marco de entendimiento a otros partidos, “incluso de signo democristiano”. Iglesias subrayó que ambos están de acuerdo en que “la expresión multipartidista” que han fijado las urnas, “ha de tener una traducción en forma de un diálogo político que sustituya a la sobreactuación”, señaló en alusión patente a la crisis territorial, ”y es buena noticia que tanto el PSOE como nosotros estemos de acuerdo en esto”.





Iglesias y Sánchez han elegido prevenir la desmovilización de la izquierda ante el 26M, mantener tensas las cuerdas de sus aspiraciones con la expresión de un cortejo que podría acabar en matrimonio o en simple romance de amigovios. De aquí a entonces, dejarán que sus respectivas ofertas electorales reposen en la expectación que despiertan de sus amoríos.

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Fuente: LA Vanguardia

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