El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha apelado este miércoles al consenso con los partidos políticos y con las comunidades autónomas para gestionar los 140.000 millones de euros que España recibirá del nuevo fondo europeo y acometer la reconstrucción económica y social del país.

«La recuperación acaba de comenzar tras meses difíciles», ha proclamado el jefe del Ejecutivo durante el pleno extraordinario que el Congreso ha celebrado precisamente para que explicara el contenido y alcance del acuerdo del último Consejo.

El anuncio del líder de Vox, Santiago Abascal, de que presentará una moción de censura en septiembre ha eclipsado en gran medida el debate europeo, como lo demuestran varios pasajes de las intervenciones de los portavoces.

Entre ellos, la del propio Sánchez, quien ha pedido al líder del PP, Pablo Casado, que aclare si ante esa moción actuará «como Vox o como PP», es decir, como «ultraderecha» o como «derecha moderada», por recordar los términos que ha empleado el presidente.

Dado el nulo éxito del anuncio, pues ningún grupo ha avanzado su apoyo, parece que la moción fracasará.

También quedó diluido el debate sobre el acuerdo de la UE al poco de comenzar la sesión del Congreso, en cuanto se constató que la bancada socialista estaba llena.

Han asistido prácticamente todos los diputados del PSOE, e incluso algún senador, lo que ha provocado las protestas de PP, Vox y de Cs.

Han acusado al grupo socialista de romper el acuerdo tácito que los portavoces parlamentarios tenían sobre la necesidad de poner un tope asistencial, actualmente del 50 por ciento del total de escaños, con el objetivo de prevenir contagios por coronavirus. La dirección del PSOE ha replicado que comunicó a la Mesa sus intenciones en tiempo y forma.

Aunque el motivo de la comparecencia abarcaba las tres cumbres de la UE más recientes, Sánchez se ha detenido en lo que sucedió en la de hace apenas unos días, cuando los Estados miembros de la Unión pactaron un fondo de recuperación postcovid-19 de 750.000 millones de euros para los próximos años.

La financiación recaerá en proyectos, y por ello, el presidente ha hecho hincapié en la importante de que tanto los partidos con representación parlamentaria como las comunidades autónomas participen en el proceso.

De ahí que haya hecho un llamamiento a las formaciones políticas para forjar un acuerdo como el que lograron 27 gobiernos europeos: «Si España quiere, España puede», ha sido su proclama.

La apelación al consenso de Sánchez no ha cuajado en el PP ni en Vox. Los populares rechazan la mano tendida del presidente mientras mantenga su «tono insultante», ha dicho Casado, quien no obstante ha propuesto al presidente que cree un alto comisionado para que diseñe y dé forma a los proyectos que recibirán dinero europeo.

Abascal, por su parte, ha respondido con el anuncio de la moción de censura.

Cs, por medio de su portavoz adjunto, Edmundo Bal, ha compartido las bonanzas de un fondo que arrojará a España 140.000 millones, más de 72.000 en transferencias directas.

Ayudará el plan europeo para la reconstrucción a hilvanar los presupuestos estatales, para lo que Bal ha ofrecido la colaboración de su partido siempre y cuando el Gobierno se aleje de las formaciones nacionalistas.

Además de trabajar por el consenso en el plano político, el presidente ha dejado claro que quiere trabajar por el consenso con las comunidades autónomas.

Ha defendido formatos multilaterales como el de la Conferencia de Presidentes, que el viernes que viene tendrá una reedición presencial en San Millán de la Cogolla (La Rioja). Aunque «pueda parecer que no llegan a buen puerto», según sus palabras, Sánchez seguirá promoviendo este tipo de encuentros hasta el punto de que planteará que sean mensuales.

A finales de agosto se celebrará otra Conferencia para preparar la vuelta a los colegios, ha anticipado.

Sánchez ha intentado tranquilizar aquí al portavoz del PNV, Aitor Esteban, muy crítico con las características del evento de San Millán de la Cogolla. A su juicio, el Gobierno no ha enviado ni orden del día ni temas a tratar, únicamente el protocolo, de manera que da a entender que sólo pretende «una foto».

El diputado vasco ha advertido al presidente de que los nacionalistas vascos dan prioridad a las comisiones bilaterales y el presidente, en respuesta, ha aclarado que abogar por espacios multilaterales de diálogo y a la vez por comisiones bilaterales es compatible.

Este miércoles se han conocido, además, las cartas que ha enviado al lehendakari, Íñigo Urkullu, y al presidente catalán, Quim Torra, para convencerles de que finalmente acudan a La Rioja.

Sánchez, en resumen, desea que el acuerdo europeo, tras unas negociaciones sumamente complejas y maratonianas (duraron casi cuatro días), sirvan de «ejemplo, acicate e inspiración» en España.

Pero, haya o no haya consenso, la legislatura durará, ha vaticinado el presidente, porque los objetivos que el Gobierno se marcó antes de la pandemia siguen vigentes.

«Estamos antes una enorme oportunidad de retomar la senda del crecimiento económico y hacerlo con pilares sólidos y sostenibles», ha profundizado antes de reparar en que la tarea que se avecina es ardua: «Queda un reto gigantesco de gestión», ha señalado.

Mientras se van definiendo los proyectos sobre los que caerá el dinero de la UE, España tendrá que hacer frente a los brotes y rebrotes de contagios por coronavirus. El presidente ha pedido un mensaje de calma, pero también de prudencia.

Y ha salido en defensa del doctor Fernando Simón, muy criticado estos días por la oposición. «Estoy profundamente orgulloso de él», ha enfatizado.




Fuente: Agencia Efe

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