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La psicóloga María Saavedra (Madrid, 1980), especializada en terapia de parejas, cree que la celebración de San Valentín no es más que una solución material a conflictos amorosos y propone darle una vuelta para huir del consumismo. El riesgo de comprar un regalo es doble: quien lo recibe suele quedar insatisfecho porque esperaba más, y quien regala lo hace, en muchas ocasiones, porque se siente obligado. Su idea es transformar este día, sinónimo de superficialidad y de obligatoriedad, en una celebración del amor que realmente haga sentir bien a las dos partes. El secreto está en hacer obsequios emocionales, como una carta manuscrita.

¿Cómo se vive el amor hoy en día?

Llevo desde 2011 investigando relaciones sexuales, afectividad y relaciones de pareja y veo que están condicionadas por la superficialidad, el ritmo de vida y las relaciones esporádicas. Internet y las redes sociales han generado la idea de que vale más la cantidad que la calidad. Ahora todo es más efímero. No existe un esfuerzo, una profundidad. Si pasan unos meses y la expectativa de cada uno no se cumple, se abandona.

¿Es algo generalizado?

Sí, cada vez se está dando más. Sobre todo en los jóvenes. En consulta, lo último que he visto es que se están creando relaciones simplemente al intercambiarse un like en Instagram. Tras esto, se inicia un chat y la gente considera que ya es una relación. Imaginemos la superficialidad de ello, ni siquiera se conocen.

Además de la superficialidad, ¿cuáles son los problemas más frecuentes?

En general, hay mucha rabia. Encuentro mucha infidelidad, etapas de crisis. Hay parejas que discuten muchísimo, que vienen de separaciones y divorcios, se rejuntan y se encuentran con que no se ajustan adecuadamente con los hijos. Veo situaciones en las que uno de los miembros tiene depresión o ansiedad y está afectando a la pareja. Otros vienen porque han perdido el deseo.

¿Qué debería tener una relación para funcionar?

Un proyecto en común y una filosofía de vida afín son básicos. Hace falta intimidad, es decir, que cuando las dos partes hablen lleguen a profundizar, y también es imprescindible la atracción física, que muchas veces desaparece. La sexualidad es muy importante, hay que plantearse cuánto tiempo ha pasado desde la última relación, cuánto tiempo hace que no me río y me lo paso genial con mi pareja. Se finge mucho.

Estos días se habla mucho del amor. ¿Qué opina de San Valentín?

Cuando se vive en pareja, la pregunta que hay que hacerse es cuánto tiempo dedico al día a mi pareja. Hay quienes dedican demasiado tiempo, mental o real, y quienes dan muy poco pero esperan mucho. San Valentín busca que prestemos atención al amor, pero concentra todos los días del año en uno solo. Eso crea demasiadas expectativas en quienes necesitan sentirse queridos, que solo esperan el regalo; y también genera la tendencia, que se da sobre todo en hombres, de sentirse obligados a regalar.

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¿A quién beneficia entonces?

Yo me encuentro con que San Valentín inestabiliza muchísimas relaciones. Si no recibes lo que esperas tienes la sensación de que tu pareja no te quiere tanto como crees. Hay influencias muy importantes que llevan a pensar eso, como la publicidad. Al final, San Valentín hace que busquemos una solución material a esos problemas.

¿Pero tiene sentido celebrar el amor?

Creo firmemente en él y es una herramienta muy potente. El amor nos ayudaría a que todos estuviésemos más cercanos, rompería la individualidad. Muchos problemas como la pereza, el egocentrismo o el egoísmo social disminuyen cuando hay amor. San Valentín estaría bien para mandar cariño, por eso nos podríamos plantear hacer regalos emocionales.

Pónganos algún ejemplo de obsequio acertado.

Una carta donde cada uno expresa sus sentimientos, una presencia, algo sencillo y cotidiano. No se necesita la superficialidad. San Valentín es sinónimo de superficialidad y de obligatoriedad y eso se puede transformar. Todos tenemos la capacidad de coger esta fecha y cambiarla en algo que al otro le haga sentir bien, porque al final la pareja consiste en que las dos partes se hagan mejores personas. Una relación consiste en que cada uno como persona se sienta bien consigo mismo.

Fuera de esta fecha, ¿qué se puede poner en práctica?

La comunicación es fundamental, al igual que la empatía, es decir, la capacidad de ponerse en el lugar del otro y darle el tiempo que necesita. Eso es paciencia. Es necesario entender que no hay que dar todo a la otra persona. Cada uno tiene que tener su espacio privado. Hay que ser espontáneo y natural, mostrarnos tal y como somos. Eso es muy difícil, pero con esfuerzo se puede lograr.

«Todo tiene solución»

Las crisis de pareja no son más que oportunidades para transformar un cambio, opina la psicóloga. “Todo se puede trabajar y todo tiene solución. Si nos quitásemos cosas externas nos acordaríamos de lo importante, de lo básico, de los pequeños detalles”. Recomienda un ejercicio de “desapego material”, deshacerse de las cosas que hacen excesivamente cómodo el día a día, para salir de la zona de confort. “En cuanto alguien llega a tu vida y te saca de tu zona de confort, la gente se niega. Buscamos siempre el confort y eso es peligroso. Requiere un esfuerzo, pero es que en las relaciones hay que esforzarse”.

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Fuente: El país