El martes fue un «día criminal de calor» en San Sebastián, cuenta Carmen Intxausti, auxiliar de enfermería en el hospital universitario de la capital donostiarra. El centro «no tiene aire acondicionado, fue terrible, a muchos pacientes hasta les subió la fiebre», comenta. Si dentro de las casas «era horroso y hubo que cerrar las ventanas porque entraba fuego, en la calle era imposible, te daba una bofetada al salir». Tanto calor hizo que el observatorio del monte Igeldo, a siete kilómetros al oeste de la ciudad, batió el récord de temperatura máxima en sus 92 años de historia. «Marcó 39 °C, cuatro décimas por encima de la anterior cota, que databa del 4 de agosto de 2003», precisa Margarita Martín, delegada en el País Vasco de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

La estación principal de Donosti se encuentra a 260 metros de altura en el monte Igeldo, una de las tres cumbres que se pueden ver desde la bahía de La Concha, junto con la isla de Santa Clara y el monte Urgull, lo que contribuyó a la efeméride «porque el aire calido ascidente, probablemente en San Sebastián la temperatura fue de un grado o dos menos». La media mensual de la temperatura máxima diaria de Igeldo es de 21,8 ºC, es decir, lo habitual es que un dia normal de julio haga 17,2 grados menos que los de ayer. «Fue un calor agobiante y completamente inusual», subraya Martín.

En este mes, la estación jamás había subido de 38,2 ºC, una cota que alcanzó en 1928 durante una ola de calor, detalla Martín. «Es un récord en una serie de más de 90 años y que se produce en un entorno sin efecto isla de calor urbano ni grandes variaciones en el entorno y verificado con termómetro de mercurio», valora Rubén del Campo, portavoz de la Aemet. Martín recuerda que las temperaturas medidas por ejemplo en el observatorio de Retino, en el centro de Madrid, tienen 150 años pero están contaminadas por la ciudad, un calentamiento artificial que puede añadir más del 10% a una temperatura media anual. «Quince grados se pueden convertir en 16,5 y no es por calentamiento del clima», detalla. En Igeldo, son «datos puros, la señala climática es limpia», porque está lejos de la ciudad y llevan 92 años «midiendo la temperatura de forma manual y con los mismos procedimientos, horarios e instrumentos», que se renuevan por otros más modernos.

La razón de los picos de temperatura siempre es la misma. «Aquel 4 de agosto de 2003 famosísimo fue el principio de una ola de calor que duró 10 días y que estuvo provocada por una masa de aire cálido que procedía de Mauritania, mucho peor que la de ahora, que ni siquiera es sahariana, sino del norte del Atlas», recuerda la delegada de la Aemet. A esta masa, que causa desde el viernes un episodio de calor intenso y generalizado en casi todo el país, se suma un femómeno local donominado galerna.

«Se trata de un giro ciclónico del viento del sur al oeste pasando por el norte al tiempo que arrecia la velocidad», explica la meteoróloga, que detalla que ayer se llegó a 80 kilómetros por hora en Machichaco. Al girar el viento «entra una masa de aire marítima, fresca y húmeda a 23 grados, que sustituye a la masa calida de la tierra», de modo las temperaturas suben 10 grados y bajan 15 de forma muy brusca a su paso. En Lekeitio pasó de 35 grados a 23 en solo dos horas, en Bilbao, de 35 a 23. «Lo primero que se ve es una muralla de bruma y luego, el vendaval», describe Martín, que añade que la humedad se dispara del 25 al 100%.

Ayer, dentro del País Vasco las temperaturas más altas se esperaban para Bizkaia, que tenía aviso rojo por valores de hasta 41. Sin embargo, se produjeron finalmente en Gipuzkoa, contata Martín, que explica que la razón es que la galerna se disparó a las 16.00 en Bizkaia y suele tardar en llegar una o dos horas horas a Donosti, pero se demoró cuatro. «Si la galerna llega en dos horas, no subimos de 37 grados», explica. «Todo el calor desalojado por el fuerte viento del oeste de Bizkaia, que se quedó en 38 grados cuando se esperaban 41, se trasladó a Gipuzkoa sobre las cinco de la tarde y disparó la temperatura. Fue un fenómeno muy puntual y local», añade.

Los observatorios cercanos a Igeldo superaron todos los 40 grados, apunta otra de las portavoces de la Aemet, Delia Gutiérrez. En Bizkaia, la estación de Forua-Gaitoka llegó a 40,8 ºC, Balmaseda-Salinillas a 40,4, Orozco-Ibarra a 40,4 y Amorebieta-San Miguel Dudea a 40,3; mientras que en Gipuzkoa en Rentería hizo 40,1 y en el aeropuerto de Fuenterrabía, 40. En Hondarribia, último punto de la galerna en el País Vasco, prosigue Martín, «todavía subió más, a 39,8, pero no es efeméride porque tienen un 39,8 de 1995». En Burdeos (Francia), donde muere la galerna, sí que se batió el récord de calor con 41.2°C. Su anterior cota máxima también era del 4 de agosto de 2003.

«Tenemos cinco galernas en verano con mayor o menor intensidad», explica Martín, que recuerda una «muy destructiva de 150 kilómetros por hora en el año 87». Así que a la ciudad de la rebequita en verano le quedan al menos dos fenómenos similares esta temporada, aunque los vecinos esperan que no sean como la del martes. «Una temperatura y una humedad así son insoportables, los enfermos más ancianos aseguraban no haberlo vivido nunca antes. No se podía ni respirar, era infernal», se queja la auxiliar. «El comentario más escuchado era que lo mismo tenemos que ir pensando en instalar aire acondicionado», concluye otra donostiarra, Mayte Cruzado. Por lo pronto, este miércoles las temperaturas están siendo mucho más suaves en el País Vasco, de 8 a 10 grados menos.




Fuente: El Pais

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