Se ha llegado a afirmar, seguramente de forma exagerada, que
Madrid es la única ciudad que tiene un monumento al diablo. Exclusiva o no, lo cierto es que entre abundantes estatuas de vírgenes, santos y deidades de diversas religiones, el mismísimo Lucifer también cuenta con una en nuestra ciudad. Diseñada por el escultor Ricardo Bellver a finales del siglo XIX, El ángel caído fue donado por la Corona –el rey era Alfonso XII– a la Villa de Madrid a condición de dotarle de un pedestal a la altura de su belleza. La monumental columna sobre la que se alza en medio de una suntuosa fuente en el Parque del Retiro a fe que cumplió la condición.




Fuente: El Pais

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