“Confiaba en la ciudadanía, en mi país”. Con esta frase el exconseller Josep Rull explicó a la fiscal cómo llegaron las urnas y las papeletas a los colegios y centros el 1 de octubre. “Tenía la plena convicción de que las urnas estarían. Era una confianza. No sabía donde se habían construido ni donde estaban pero tenía una confianza de que estarían”.

El ex conseller de Territori i Sostenibilitat insistió en su interrogatorio como acusado en el juicio por el procés que se celebra en el Tribunal Supremo una y otra vez

de que no se había gastado “ni un solo euro público” para organizar el referéndum. Sin embargo, la fiscal Consuelo Madrigal quiso aclarar quién pagó todo el material para llevar a cabo la votación. “Tenía confianza en la ciudadanía, en mi país, donde hay volumen muy importante de ciudadanos comprometidos con la causa de libertad”.






“Tenía confianza en la ciudadanía, en mi país, donde hay volumen muy importante de ciudadanos comprometidos con la causa de libertad”

La exfiscal general del Estado y una de los cuatro fiscales encargados del caso, le recordó que días antes del 1-O, Rull aseguró en una entrevista que sabía que estaban las urnas preparadas. “Tenía plena convicción de que las urnas estarían”, insistió.

Casi cuatro horas de interrogatorio del Ministerio Fiscal se ha vivido en la quinta sesión del juicio con constantes cortes entre fiscal y acusado así como sarcasmos mutuos. “Papeletas había, yo usé una ese día”, dijo Rull con una sonrisa mientras hacía el gesto de votar.


Desobediencia “ponderada”

Al igual que el exconseller de Presidencia Jordi Turull, Rull reiteró en varias ocasiones que hubo un ejercicio de “ponderación” entre la “voluntad” del pueblo de ir a votar y las resoluciones judiciales que impedían el 1-O. Desde el Govern se analizó y se decidió seguir adelante, lo que en la práctica es venir a reconocer la desobediencia al Tribunal Constitucional y al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya. “Siempre buscábamos el equilibrio entre el imperio de la ley y el principio democrático”, añadió.


¿Si hubiera condena, debería indultarse a los líderes del Procés?




Total votos: 0





No obstante, la preocupación de los acusados no es el delito de desobediencia, que sólo lleva aparejada pena de inhabilitación, sino el del rebelión, por el que la Fiscalía pide para Rull 16 años de prisión. Por eso ha insistido una y otra vez que no hubo violencia. “¿Sabiendo que estaban las Fuerzas de Seguridad del Estado que van armados y que tenían ordenes de requisar papeletas, no tuvo un poco de miedo por esas personas que ponían a disposición de su país urnas y papeletas?”, espetó Madrigal.


“Imágenes poco edificantes”

“Jamás me hubiese imaginado que las Fuerzas de Seguridad del Estado desplegaran ese nivel de violencia ante gente pacífica, joven, mayor, abuelos, con una dignidad extraordinaria, defendiendo unos ideales pacíficamente”, sostuvo Rull. De hecho, comparó la actuación de los Mossos, que cerraron colegios sin ningún problema, con la actuación, a su juicio violenta, de la Guardia Civil y Policía. “Esas imágenes no fueron edificantes para nadie y menos para el Gobierno del Estado español”, añadió.

En sus respuestas mantuvo la misma línea que el resto de acusados que ya han declarado. Desde el Govern se intentó negociar con el Estado hasta el último momento;

puso en entredicho las resoluciones del Tribunal Constitucional, del cual dijo que le “falta legitimidad moral”; defendió la legalidad de las leyes aprobadas por el Parlament para llevar a cabo el referéndum; y se limitó a decir que la declaración unilateral de independencia fue “política y solemne”.






Policías “hacinados”

Una de las acusaciones de la Fiscalía contra Rull es que a su juicio defendió los escraches a los agentes de Policía y Guardia Civil que fueron desplazados a Catalunya aquellos días para evitar el 1-O y de su prohibición a que atracar un buque en el que estaban alojados miembros de las Fuerzas de Seguridad.

Según la Fiscalía, Rull en su condición de conseller de Territorio “prohibió arbitrariamente que un barco con efectivos policiales pudiera atracar en el puerto de Palamós”. Sin embargo, Rull mantiene que el permiso de este barco fue denegado “simplemente porque no se daban las condiciones necesarias para atracar en el citado puerto”.”Por razones operativas no resultaba técnicamente posible, en plena temporada de cruceros, ya que no había disponibilidad estando los muelles previamente reservados por otras compañías”, apunta.

En su interrogatorio, Rull ha negado tales extremos e incluso ha llegado a decir que “condena” cualquier ‘escrache’ que se produzca tanto del lado de los independentistas como del otro lado. Además, defendió la decisión de prohibir el atraque del buque en Palamós: “un barco de estas características no está preparado para alojar a tanta gente durante tanto tiempo. Me atrevería a decir hacinadas”.








Fuente: LA Vanguardia

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