Albert Rivera ha movido ficha en el último momento. El líder de Ciudadanos ha dado un giro de 180 grados en su posición ante la investidura de Pedro Sánchez y ha formulado este lunes una propuesta de desbloqueo de la gobernabilidad. Rivera plantea al PP una abstención conjunta a la investidura de Sánchez a cambio de que el líder socialista se comprometa con tres condiciones (en realidad son cuatro). En primer lugar, que los socialistas rompan su acuerdo de Gobierno en Navarra con los nacionalistas y la izquierda y formen un nuevo Ejecutivo de coalición con Navarra Suma (la plataforma que integran PP, Ciudadanos y UPN). En segundo lugar, que se cree una mesa para «planificar» la «eventualidad» de la aplicación del artículo 155 en Cataluña y que el PSOE se comprometa a que no haya indultos a los líderes del procés. Y, por último, el compromiso de que no se suban los impuestos «a las familias» y los autónomos. El movimiento de Rivera ha sorprendido a todos, pero ha durado pocas horas como expectativa de desbloqueo. El PSOE ha ignorado sus condiciones porque considera que ya se cumplen. «No hay ningún obstáculo real para que PP y Ciudadanos se abtengan», ha contestado Pedro Sánchez desde Almansa. «Lo único que pido es que faciliten la formación del Gobierno».

El presidente de Ciudadanos ha retomado la iniciativa ante la probable repetición electoral en un momento en el que las encuestas sitúan a su partido a la baja. Su movimiento incluye al PP, formación con la que compite por el electorado de derechas: Rivera aceptaría abstenerse en la investidura del líder socialista siempre que fuera de forma simultánea con los populares, en ningún caso lo haría solo Ciudadanos. En todo caso, sería necesaria una abstención conjunta de los 123 escaños que suman PP y Ciudadanos para que saliera adelante la investidura, porque si Sánchez hubiera aceptado estas condiciones, eso haría inevitablemente que Unidas Podemos votara que no. «Estamos dispuestos a poner encima de la mesa una solución de Estado, no de partido», ha subrayado Rivera.

La cúpula de Ciudadanos explica que ha cambiado el paso ante la investidura tras constatar el fracaso en las negociaciones entre el PSOE y Unidas Podemos, según fuentes de la dirección. Rivera, que ha repetido hasta la saciedad que votaría que no a Sánchez, creía hasta hace muy poco que finalmente habría acuerdo en la izquierda, pero este fin de semana ha llegado a la conclusión de que no sería así. Este lunes, el presidente de Cs ha telefoneado al líder del PP, Pablo Casado, después de plantear en la reunión de su ejecutiva permanente la propuesta de la abstención condicionada, y poco antes de anunciarlo en rueda de prensa. Rivera ha instado al popular además a una reunión esta misma tarde en el Congreso, aunque el PP no ha confirmado de momento que este encuentro se vaya a celebrar.

Los tres compromisos que exige Ciudadanos para la abstención son innegociables, según explican fuentes de la dirección. Y son acumulativos, es decir, han de cumplirse los tres. El primero, sobre Navarra, implica que el PSOE rompa el acuerdo de Gobierno vigente en esa comunidad, entre los socialistas y Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra (que obtuvo además la abstención de Bildu) para «formar una coalición constitucionalista en Navarra», ha explicitado Rivera. El PSN y Navarra Suma, la coalición con la que se presentaron a las elecciones PP, Ciudadanos y UPN, pasarían así a gobernar juntos. Fuentes de Cs consideran «poco viable» que la actual presidenta, María Chivite, pudiera continuar al frente del Gobierno navarro, pero su paso atrás no es una condición que haya puesto Rivera.

La segunda exigencia de Rivera tiene que ver con Cataluña y la aplicación del 155, pero no es una puesta en marcha inmediata de este precepto constitucional. Tal y como lo ha formulado el líder de Ciudadanos, la aplicación del 155 estaría condicionada a que el Govern de Cataluña no acate la sentencia de procés, si esta es condenatoria. La propuesta es exactamente esta, en palabras de Rivera: constituir «una mesa para planificar la eventualidad de la aplicación de la Constitución si no hay acatamiento de la sentencia del procés. Si el señor Torra desacata, como advierte, la sentencia, si quiere volver a la prevaricación, al desacato, a la desobediencia, España tiene que tener una respuesta de Estado». Su planteamiento es que en ese caso «los tres partidos constitucionalistas» (PSOE, PP y Ciudadanos, en su opinión) se sienten en una mesa para «planificar el calendario [del 155], qué competencias habría que aplicar y cómo hacerlo igual y mejor que la última vez».

En relación con Cataluña, la exigencia más firme es, en realidad — y la más difícil de cumplir para el PSOE, teniendo en cuenta que ni siquiera hay sentencia— el compromiso por parte de Sánchez de que no indultará en ningún caso a los líderes del procés, si son condenados. «No hay ninguna posibilidad de dialogo si Sánchez no se compromete a no indultar a los golpistas», ha zanjado Rivera.

Por último, el pacto económico que pide Cs implica que Sánchez «se comprometa a no subir los impuestos a las familias y las cuotas a los autónomos».

El PSOE no ha acogido el giro de Rivera como una oferta seria de desbloqueo de la investidura de Pedro Sánchez, a juzgar por cómo ha desdeñado la propuesta. Los socialistas contestan al líder de Ciudadanos invitándole a abstenerse con el argumento de que ya se cumplen sus condiciones. «Sobre lo dicho por Rivera, Pedro Sánchez siempre ha pedido la abstención técnica a ambos. Si estos son los puntos, se demuestra que no hay razones objetivas. En Navarra hay un Gobierno que defiende la Constitución, en Cataluña también el Gobierno de España vela por el cumplimiento de la Constitución y queremos bajar los impuestos a la clase media», han trasladado fuentes socialistas, informa Carlos E. Cué.

«No hay ninguna de las tres razones que impida la abstención. No hay pacto con Bildu ni lo habrá. El 155 se aplicaría si la situación constitucional lo requiere, como ya se hizo. No subirá la presión fiscal sobre las clases medias y trabajadoras. Les volvemos a invitar por tanto a que desbloqueen la formación de gobierno», ha concluido el PSOE en un mensaje trasladado a los periodistas. Poco después, era el propio presidente en funciones el que instaba a Ciudadanos y al PP a abstenerse, pero sin contemplar la asunción de ningún nuevo compromiso.

En su respuesta, el PSOE omite que no es exactamente eso lo que le pide el líder de Cs: Rivera quiere que en Navarra el PSN rompa su actual acuerdo de Gobierno y pase a gobernar con Navarra Suma, y que Sánchez se comprometa a no indultar a los líderes del procés, algo que de momento no ha hecho el presidente en funciones.

El PP ha acogido también con frialdad el movimiento de Ciudadanos. Los populares consideran que no se dan las condiciones para facilitar la investidura de Pedro Sánchez con su abstención porque el presidente en funciones “jamás ha querido el apoyo” del partido, en palabras del líder popular, Pablo Casado, esta misma mañana. Tras la propuesta in extremis de Albert Rivera, fuentes del PP aseguran que es Sánchez quien tiene que responder al presidente de Ciudadanos porque insisten en que cuando fue Casado quien las planteó, el líder socialista las rechazó, informa Natalia Junquera. En todo caso, Casado está “dispuesto, como siempre ha hecho, a reunirse tanto con Albert Rivera como con Pedro Sánchez”, según las mismas fuentes.

Los populares recuerdan que en la reunión en La Moncloa el pasado mayo, después de las elecciones generales, Casado ofreció a Sánchez un acuerdo en política fiscal y presupuestaria y consensuar la actuación ante el desafío soberanista en Cataluña. En su segundo encuentro, el líder del PP ofreció el voto a favor de la coalición Navarra Suma a la investidura de Sánchez a cambio de que el PSOE no pactara en Navarra con fuerzas nacionalistas. Para el PP, el acuerdo de Gobierno en la comunidad foral, así como en ayuntamientos catalanes supuso rechazar ese ofrecimiento “por la vía de los hechos”.

La propuesta de Rivera que ha agitado el tablero político llega a poco más de 24 horas de que termine la segunda y definitiva ronda de contactos del Rey, tras la que se decidirá si algún candidato tiene opciones suficientes para ser investido presidente. En caso contrario se convocarán elecciones de forma automática. 




Fuente: El Pais

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