Albert Rivera incluyó ayer a Ignacio Aguado en la ejecutiva permanente de Ciudadanos, un organismo clave para decidir la estrategia del partido y señalar a los políticos que cuentan con la confianza del líder. El nombramiento como secretario de política autonómica, en consecuencia, premió el veto del portavoz madrileño a explorar un pacto de gobierno con el PSOE en la Comunidad y a negociar directamente con Vox para desbloquear un ejecutivo de derechas. Las dos decisiones, tomadas personalmente por Rivera, han roto internamente a Cs. 

En enero de 2017, los líderes de Cs en Madrid, Andalucía y la Comunidad Valenciana se quedaron fuera de la primera ejecutiva permanente diseñada por Rivera. El líder quería asegurarse de que en Cs no surgieran dirigentes territoriales con voz propia, capaces de discutir su estrategia, como ha pasado tradicionalmente en el PSOE. Fue una forma de medir el peso interno de cada cual en la formación. El núcleo duro que dirigiría el día a día del partido quedó claramente definido y dejó fuera a Aguado, el representante de la estructura territorial con más afiliados de España.

Más de dos años después, el portavoz madrileño entra en el círculo de confianza de Rivera en una momento crítico para la formación. El veto a cualquier pacto con el PSOE —nacional o autonómico— ha provocado la salida de pesos pesados —Toni Roldán, Javier Nart o Fernando Maura—; ha despertado dudas internas; y ha abierto una brecha en la muralla que contenía las críticas al líder. Por eso cuenta Rivera con Aguado: ningún otro portavoz ha invertido tanto prestigio personal en defender sus tesis, ni lo ha hecho bajo más presión, ni enfrentado a tantas alternativas para construir un gobierno regional.

¿Por qué no negociar con Ángel Gabilondo, del PSOE, que ganó las elecciones y solo necesita tres votos afirmativos o cinco abstenciones para acabar con 24 años de gobiernos consecutivos del PP? Y si la apuesta es el gobierno de coalición con Isabel Díaz Ayuso, ¿por qué no negociar también con Vox, como ha hecho Cs en Murcia para desbloquear el gobierno regional?

Frente a las dos preguntas, repetidas una y otra vez durante dos meses de conversaciones infructuosas, Aguado ha respondido siempre encomendándose a las decisiones de la ejecutiva nacional. El premio a no matizar el discurso oficial ha sido doble. César Zafra, su hombre de confianza en Madrid, es desde esta semana miembro de ese organismo. Y él, de la ejecutiva permanente.

“Es un orgullo y un honor entrar a formar parte de la Ejecutiva Permanente de Ciudadanos”, escribió ayer Aguado en sus redes sociales. “Asumir la Secretaría de Política Autonómica es una gran responsabilidad”, siguió. “Gracias Albert Rivera por tu confianza”.

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Fuente: El Pais

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