España

Rivera no forzará un adelanto electoral


En clave nacional. En su discurso de la victoria la noche electoral y en la reunión a puerta cerrada la mañana siguiente, Albert Rivera dejó claro ante los suyos que pone rumbo hacia el Gobierno de España. Aunque mantendrá su pacto con Mariano Rajoy, tal como le garantizó en su conversación telefónica, el líder naranja redoblará la presión política y condicionará lo que queda de legislatura. Así lo confirman dirigentes de Ciudadanos, convencidos de que el efecto Arrimadas es extrapolable al ámbito nacional. Rivera observa agotado el proyecto de los dos grandes partidos, PP y PSOE, como demuestran los resultados del 21-D en Cataluña, critica el inmovilismo de Rajoy y la ambigüedad de Pedro Sánchez. «Somos un partido para España sin complejos ante el nacionalismo», aseguró el presidente de Cs ante su Comité Ejecutivo. El relevo generacional, un discurso valiente y una nueva ilusión frente al bipartidismo limpia de toda corrupción serán los ejes de esta nueva etapa.

La conversación entre Rajoy y Rivera se produjo la misma noche del jueves, cuando el presidente del Gobierno le llamó personalmente para felicitarle por la victoria electoral. Según ha sabido este periódico, el tono fue cordial y ambos coincidieron en la necesidad de garantizar estabilidad ante el bloque separatista. «No contribuiré a un vacío de poder», le dijo Rivera al presidente como prueba de que no forzará un adelanto de elecciones generales. Ello no quiere decir que otorgue un cheque en blanco al PP, por lo que tiene intención de «ser más exigente» con los acuerdos de investidura pactados con Rajoy. Ciudadanos negociará varias enmiendas a los Presupuestos del Estado que, tras el 21-D, influyen también sobre el apoyo del PNV, e insistirá en la lucha contra la corrupción y regeneración democrática. Para Rivera, lo sucedido en Cataluña revela que el bipartidismo está agotado.

Fuerte, pero a la vez preocupado. Éste es el ánimo de Albert Rivera, según su entorno, ante el avance de Ciudadanos y la tremenda fractura que suscita el bloque independentista. «Cataluña está partida en dos, no verlo es un grave error», advierte Rivera sobre la actitud de los dos grandes partidos. Las claves del éxito naranja, además de su estupenda candidata Inés Arrimadas, radican en su transversalidad y discurso sin complejos ante el nacionalismo. Según su análisis post-electoral, Cs recoge votos del PP, PSOE, e incluso de la antigua CiU y algo de los Comunes. «Un mensaje sin pizca de odio o revancha», es otro de los aspectos que destacan en Cs. La valentía frente a los separatistas no es incompatible con un discurso nada excluyente que se extiende a toda España. Rivera actuará con este objetivo hacia un electorado muy cansado del bipartidismo que reclama otros mensajes y diferentes modos.

Albert Rivera cree que los resultados de Cataluña debilitan claramente el liderazgo de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, dado que tanto Xavier García-Albiol como Miquel Iceta eran sus dos apuestas personales. «Uno se sentará ahora junto a las CUP y el otro ha decepcionado», recuerdan en Ciudadanos ante el hundimiento del PP y la frustración del socialista que se veía ya presidente de La Generalitat. Aunque en Moncloa y Ferraz opinan que unas elecciones autonómicas no son lo mismo que las generales, lo cierto es que en el PP y PSOE hay mucha preocupación. «Se les ha despertado el miedo», dicen en Cs, convencidos de que empieza un cambio de ciclo y que será necesario «hilar muy fino» ante la todavía fuerza inquebrantable del independentismo.

El nuevo Macron. Así ven en Ciudadanos a Albert Rivera como un efecto dominó de lo sucedido en Francia, donde Emmanuel Macron logró, desde una nueva plataforma, dar la vuelta a la política francesa, derrotar a los partidos tradicionales y alcanzar la presidencia de la república gala. Aunque los últimos sondeos sitúan a Ciudadanos como tercera fuerza en unas elecciones generales, los naranjas recuerdan que el porcentaje de intención de voto es creciente y que el viento sopla a su favor ya por encima de Podemos y pisando los talones al PSOE. En su opinión, el efecto Arrimadas puede dinamitar la estrategia de populares y socialistas, claramente errónea frente al nacionalismo. «Rajoy por inacción y Sánchez por confusión», afirman dirigentes de Cs.

Rivera no se plantea, por el momento, retirar su apoyo parlamentario a Mariano Rajoy, entre otros motivos por el conflicto político con Cataluña. «Somos un partido de estabilidad», le dijo al presidente el pasado jueves. Ahora bien, ello no significa carta blanca, por lo que piensa «apretar punto por punto el pacto de gobernabilidad», sobre todo en temas de regeneración democrática y corrupción en los que, a su juicio, «el PP se ha puesto de espaldas». En cuanto a un posible diálogo con Carles Puigdemont y los separatistas, Rivera lo tiene claro: «No hay nada que hablar, es un prófugo de la justicia y un irresponsable fuera de la ley». También observa con atención la pugna partidista entre Junts x Cataluña y Esquerra Republicana, bajo la lupa de las CUP, que puede soliviantar aún más el ya complicado escenario político catalán.

Con tan sólo diez años de vida política, Ciudadanos ha dado un vuelco histórico en Cataluña y Rivera está seguro de que también lo hará en el resto de la geografía nacional. España. No oculta su satisfacción y exhibe su triunfo para desgastar, paso a paso, a Mariano Rajoy como nuevo líder del centro-derecha. «Si Cataluña reacciona, también lo hará España», dicen los naranjas. Prepara ya una batería de medidas legislativas en el Congreso para «apretar las tuercas» a Rajoy y pisar los talones a Pedro Sánchez. Aunque de momento no romperá la Legislatura, en el PP y el PSOE recelan con desconfianza y coinciden en un pronóstico: «Éste esperará lo justo». Objetivo, La Moncloa.




Fuente: La Razón

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