Albert Rivera (izquierda) charla con miembros de su directiva durante la sesión de investidura de la pasada semana. En vídeo, declaraciones de Lorena Roldán. EL PAÍS

Albert Rivera ha culminado hoy una dirección a su medida para reforzarse tras la mayor crisis interna en Ciudadanos. El líder de Cs ha anunciado ante el consejo general, máximo órgano entre congresos, una remodelación de su ejecutiva, con 22 nuevas incorporaciones y cinco ceses, dos de ellos críticos que pidieron reconsiderar la estrategia del no al PSOE, pero ninguno de peso. Rivera ha justificado la reorganización interna porque en momentos de «incertidumbre», el partido crece, evoluciona y «se hace fuerte». Con los cambios logra una dirección más afín después de la cascada de dimisiones que provocó su giro a la derecha y su posición ante la investidura de Pedro Sánchez. En paralelo, Rivera avanza en la operación clonar a Inés Arrimadas —como se la conoce en círculos del partido— con Lorena Roldán. El líder repite el mismo método con la recién elegida candidata a la presidencia de la Generalitat, que será la nueva portavoz de la ejecutiva nacional. Roldán sustituye en este puesto a Arrimadas, que pierde peso aunque seguirá como portavoz parlamentaria.

Una dirección sin fugas, más leal en un momento de máxima presión por el papel de Ciudadanos en la gobernabilidad de España. Es el resultado de la reorganización interna acometida por Rivera, casi el último día de julio antes de marcharse de vacaciones. Tras el fracaso de la investidura de Pedro Sánchez, Rivera se prepara para una nueva oleada de presiones. El líder de Ciudadanos está decidido a resistir en el no hasta el final, incluso aunque se abstuviera el PP. Para mantener su decisión contra viento y marea, Rivera amplía su ejecutiva con una decena de fichajes afines que diluirán las voces críticas.

Al mismo tiempo, el líder ha acometido un cambio de relieve para potenciar a su nueva líder en Cataluña. Lorena Roldán acaba de ser elegida candidata del partido para las próximas elecciones catalanas en unas primarias con el 86% de los votos, aunque con un discreto 40% de participación. Rivera quiere que la abogada de 38 años gane ahora visibilidad y relevancia interna al situarla como la portavoz de la ejecutiva nacional. En ese puesto, saldrá todos los lunes en rueda de prensa en la sede del partido en Madrid para fijar la posición y explicar los acuerdos de la dirección. El esquema es el mismo que se siguió con Arrimadas: la portavoz parlametaria fue nombrada portavoz de la ejecutiva nacional en octubre de 2017, dos meses antes de que ganara las elecciones en las autonómicas de Cataluña.

Roldán es una de las 22 nuevas incorporaciones a la ejecutiva nacional de Cs, que amplía su composición de 33 miembros hasta medio centenar de dirigentes. El líder ha anunciado hoy los nuevos nombramientos y los ceses. Para ello se ha aprobado una reforma estatutaria que permite la ampliación de los órganos. El propósito es doble: por un lado, la dirección argumenta que el partido ha crecido en las pasadas elecciones y necesita órganos más amplios. Pero por otro, a nadie escapa que al rodearse de nuevos dirigentes afines Rivera diluye a los críticos que aún quedan dentro, aunque ya estaban muy en minoría por la cascada de dimisiones, cuatro en un mes.

Los ceses son cinco, de los cuales dos son críticos con su estrategia, en tanto se apartaron de la línea oficial en la votación que forzaron Luis Garicano y Javier Nart a finales de junio para reconsiderar el veto al PSOE. Uno es Fernando Maura, hasta ahora responsable de exteriores del partido, y la otra es Orlena de Miguel, responsable de seguridad vial, ambos sin cargo público. El primero votó a favor de la propuesta de Garicano y Nart, que pedía abrir una vía de diálogo con el PSOE, y la segunda se abstuvo. Los otros tres, Antonio Espinosa, Matías Alonso y Raquel Morales, no se habían destapado como críticos. Rivera ha salvado a los máximos representantes de esa corriente crítica con el veto al PSOE: Luis Garicano, jefe de filas en Europa, y Francisco Igea, vicepresidente de Castilla y León.

Entre las incorporaciones, destacan varios de los fichajes independientes de las pasadas elecciones generales y municipales, como el abogado del Estado Edmundo Bal, la abogada y activista gitana Sara Giménez y la economista María Muñoz, como adelantó EL PAÍS. Además, Rivera incluye en su dirección a dirigentes llegados de otros partidos: Joan Mesquida, que fue director general de la policía y la guardia civil con el PSOE, José Ramón Bauzá, expresidente de Baleares con el PP, y Ángel Garrido, expresidente de la Comunidad de Madrid con el PP, a quien fichó en la recta final de las pasadas municipales.

El líder ha descrito ante sus consejeros a los 50 hombres y mujeres que le acompañarán en la dirección como «gente preparada, leal al proyecto de Ciudadanos y a España». Rivera busca lealtad en un momento clave para el partido, sujeto a múltiples presiones para que se abstenga en la investidura de Pedro Sánchez. En su discurso, ha arremetido de nuevo contra Sánchez, porque quiere «dinamitar el constitucionalismo» con sus pactos con los nacionalistas. Y se ha referido veladamente a las presiones. «Algunos, bueno, todos, apuntan a Ciudadanos. ¿Sabéis por qué? Porque somos el proyecto con futuro, porque saben que no nos pueden achacar corrupción. Porque somos del centro, porque aquí hay gente preparada», ha argumentado.




Fuente: El Pais

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