Roberto Recuero es el responsable de festivales de Sonde3, una agencia de representación de artistas que reconoce el valor de estos eventos en la industria de la música en directo: «nosotros somos promotores y tenemos que dar trabajo a nuestros artistas, en esta parte es fundamental tener un espacio y abrir una sala de conciertos ahora es algo prohibido. La otra opción es un festival, que es lo que se puede hacer ahora». Pero empezar desde cero no es fácil, por lo que reconoce que sus proyectos están hechos con un 100 % de pasión y un poco de locura: «casi todos los hacemos nosotros, en algunos casos recibimos apoyo pero nada que supere el 10 % de la inversión. Lo sufragamos intentando que el evento sea rentable». En este sentido, asegura que se necesitan cinco años para tener ese beneficio: «eso de llegar y besar el santo es imposible, y menos en un festival».

Recuero asegura que sigue sufriendo con que en España la gente en lugar de ir a ver a su artista favorito y disfrutar del concierto tenga como objetivo primordial emborracharse antes de entrar a un concierto. Junto a él, en la conversación participa Isabel Sánchez, directora artística y programadora del festival Río Babel, que celebra su tercera edición en IFEMA los días 4, 5 y 6 de julio. Ella asegura que es la encargada de «hacer la carta a los Reyes Magos» y de darle forma al cartel: «vemos qué artistas van a estar de gira, cuáles sacan disco y quiénes son fundamentales para dar soporte al festival. En algunos casos, cerramos su contratación para la próxima edición antes de que termine esta». Admite que con tantos festivales, la batalla se ha endurecido: «este año no hay tantos artistas de gira y los cachés han subido, así que ha sido muy duro convencer a la gente para que venga a Río Babel y no vaya a otro festival».

La realidad es que la temporada alta de festivales en Europa se comparte con Estados Unidos, que cuenta con una buena suma de importantes citas musicales durante esta época, lo que dificulta la contratación. Sánchez cuenta que la forma de actuar de los artistas también influye en el proceso: «cada vez quieren cobrar más y girar menos. Antes se podían pasar los meses de verano en Europa, pero ahora vienen dos o tres semanas, actúan en los festivales donde mejor les pagan y se vuelven a casa». Considera que para ellos es bueno estar en estos lugares: «actuar en un festival te permite ampliar el público, tocar solo para tus fans solo no te hace crecer».

Sánchez admite que lograr una programación similar a la que sueñas supone una gran satisfacción: «este 2019 hemos conseguido que Bomba Estéreo ofrezca en Río Babel su único concierto en Europa y esto es todo un logro». Asegura que este es un festival que bebe de muchos estilos, algo que según ella les diferencia de los demás: «el resto no son tan eclécticos, Tomavistas tiene una línea y Mad Cool igual. Aunque se vayan abriendo, no tienen la visión de otros festivales europeos donde puedes programar a la vez a artistas latinoamericanos y a artistas mainstream«. En este sentido, reconoce que muchos de los carteles son iguales y cree que es una cuestión de comodidad: «la gente copia las fórmulas que funcionan».

Ante la pregunta de si se tiene en cuenta la paridad y el talento emergente a la hora de hacer un line up, Sánchez es tajante: «a veces nos salen carteles así, como en la primera edición del Río Babel donde había mucha paridad. En ese momento no se tenía tan en cuenta esto y lo hicimos sin pensar en un cupo de bandas femeninas, a las que por supuesto apoyamos».

Para los responsables de Sonde3 la programación supone en torno al 60 % del presupuesto de un festival, una variación que depende del artista o artistas principales por los que se apueste. En este sentido, Recuero admite la diferencia entre grupos: «puedes tener a una banda emergente para abrir un festival por mil euros y un cabeza de cartel por dos cientos mil». Una cuestión que no solo atañe al caché si no a todo lo que implica un artista y que entra dentro del chascarrillo: «hay artistas que piden cuatro camerinos con temperaturas controladas y caterings exclusivos, se van su casa en jet privado y no llegan ni a entrar».

Para Recuero lo importante es la calidad y la atención a público: «queremos acabar con las colas de los festivales. Cuando tienes diez mil personas a tu cargo tienes diez mil problemas». Admite que la burbuja festivalera existe, pero le da la bienvenida: «esto hace que nos esforcemos más para ser más atractivos y diferentes». Con Río Babel lo llevan a cabo: «nuestro objetivo es hacer un festival donde las personas se sientan cuidadas, independientemente de la programación, que también debe ser de calidad». Pero para esto, también destaca la necesidad de cambiar la legislación y la normativa que ampara a estos eventos, a la que califica de incongruente: «ahora mismo se está aplicando la misma normativa para las fiestas patronales de un pueblo que para un evento temporal como es un festival. Echo de menos que la legislación se haga con profesionales de estos eventos, falta comunicación entre la gente que regula y la gente que opera».

Cartel del Río Babel 2019

Rio Babel cartel

Bad Bunny, Bomba Estéreo, Love of Lesbian, Jorge Drexler, La Pegatina, Fatboy Slim, Dorian, Fuel Fandango y muchos más protagonizan la tercera edición de Río Babel del 4 al 6 de julio en IFEMA- Feria de Madrid. Un festival de música que incitará al baile en todas sus manifestaciones gracias a un cartel heterogéneo con ritmos que van de lo urbano, al indie, la electrónica o la raíz latinoamericana. Tres días al aire libre, música de todos los estilos, un food market para todo los gustos y una nueva distribución del recinto con sistema de servicios localizados pensado especialmente para favorecer la circulación de los asistentes y garantizar una buena visibilidad. 

El 45 % del público de Río Babel no acude a otros festivales y el 70 % asegura que repetiría. La mayoría de los asistentes son de Madrid, de hecho, tan solo un 14 % es de fuera de la Comunidad. Además, destacan dos porcentajes: el 28 % tiene entre 35 y 40 años y el 25 % entre 30 y 34. Y con un gasto medio por persona al día de 136 euros, el objetivo de este 2019 es conseguir que 20.000 almas pasen por IFEMA.




Fuente: El país

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