Ricky Rubio tenía una cita muy especial tres días después de ganar la final del Mundial, tan importante o más que aquella en Pekín en la que se proclamó campeón con la selección española y jugador más valioso (MVP) del torneo. Así lo considera él mismo, y así lo subrayó durante la inauguración de una sala para los pacientes oncológicos y sus familiares en el Hospital Universitario Dexeus de Barcelona. La vida del base de la selección española quedó muy marcada por el fallecimiento, hace tres años y a causa de un cáncer de pulmón, de su madre, Tona, cuando tenía 56 años. “Ella estaría más orgullosa de verme inaugurar esta sala que de haber ganado el Mundial”, dijo Ricky, acompañado por su compañero en la selección Víctor Claver. La nueva sala impulsada por The Ricky Foundation se llamará “Javier Claver” en honor del padre del ala-pívot valenciano del Barcelona, que también falleció de cáncer en 2011.

“Esto es un sueño hecho realidad y mucho más grande que ganar una Copa del Mundo”, enfatizó el base de El Masnou. “Mi madre se sometió a radioterapia en Estados Unidos. Hay recuerdos que me marcaron mucho. Tocaba una campana cuando me necesitaba y la rompió. Hay pequeñas cosas que puede hacer un hospital para ayudar a la felicidad de los pacientes. Yo pasé muchas horas en esta sala con mi madre y hoy no la reconocía, y es que no parece una sala de hospital. No todo deben ser malas noticias para los pacientes, y en malos espacios. Estas salas deben servirles para desconectar. Si puedes disfrutar un poco y recortar los minutos con un poco de distracción, mucho mejor”. La sala, llamada también Urban Oasis, está dividida en varias zonas, una de relajación, otra de bienestar y lectura, otra en la que se pueden mantener conversaciones entre pacientes y médicos y otra para ponencias.

“Los dos hemos vivido una situación similar”, dijo Claver. “En estos momentos se ve que nos apoyamos y estamos juntos, no solo para pasarnos el balón y hacer canasta. Ricky ha sido el MVP en el Mundial pero es también un MVP por impulsar estas iniciativas. Mi familia y yo estamos agradecidos por el gesto de bautizar la sala con el nombre de mi padre. Es un ejemplo de cómo trascender más allá de la pista”.

El doctor Santiago Viteri, coordinador médico del Instituto Oncológico de la Dexeus, convino: “La sala se ha convertido en un espacio que es como estar en tu propia casa, y eso ayuda a que los pacientes, cuando siguen el tratamiento, tengan otra actitud, otras sensaciones, otras relaciones. La sala es maravillosa. Un médico se centra en las cuestiones médicas, pero también es una persona y puede entender el miedo del paciente, el nerviosismo, la confusión, su dificultad para comprender lo que está pasando. La empatía y la capacidad de ponerse en el lugar del paciente es fundamental. Tenemos que escuchar mucho al paciente, sus preocupaciones, sus miedos. Así surgió la idea de la sala. Nos dijeron que pasaban malos ratos, en unos espacios en los que no sabían qué hacer. Cada minuto y cada detalle cuenta. Hay que ir más allá de la consulta y conseguir que el tiempo de la persona que pasa por este trance sea lo más agradable posible. No todo tiene que ser un drama”.

Le preguntaron a Ricky, que la próxima temporada vestirá la camiseta de Phoenix Suns, su tercer equipo en la NBA, cuál es la mejor manera de afrontar un cáncer. “Eso es algo muy personal”, respondió. “Cada uno lo afronta a su manera, pero sí que me atrevo a aconsejar que, sobre todo, nunca se debe dejar de creer. No somos conscientes de la fuerza que tiene la mente, tanto para lo bueno como para lo malo. En momentos complicados te puede jugar malas pasadas, pero si tuviera que decir algo es: primero preparaos, pero afrontarlo como mucho positivismo. El deporte y la vida tienen muchas similitudes. En la semifinal, contra Australia, sacamos fuerza de donde no había. Y, al final, la recompensa vale la pena”. También afirmó, en base a las experiencias que ha vivido: “Barcelona y España son la NBA de la medicina. En Estados Unidos hay más recursos, pero los médicos que salen de aquí son muy reconocidos allí”.

El MVP del Mundial tenía el firme convencimiento, ya antes del inicio del torneo, de que España iba a hacer algo sonado en China. “Llámame inocente. Se debe luchar hasta el final y soñar con algo grande. Después puede pasar, o no. He disfrutado como un niño pequeño del camino. Sabíamos que la habíamos liado un poco, pero no tan gorda. Ha sido un muy buen campeonato, pero no nos conformamos, seguimos adelante. Desde el primer día sentí una fuerza interior, y así lo creía”. Claver apostilló: “La gente no nos daba como favoritos. Pero esta selección tiene una química especial. Otras selecciones se juntan para jugar el campeonato, nosotros somos más que una selección, somos un equipo, una familia, y lo sientes como algo especial. Te das cuenta de la repercusión cuando ves que la final fue el partido más visto en la historia del baloncesto español y también te felicita gente que nunca ha visto un partido”.

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Fuente: El Pais

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