Repsol ha anunciado que realizará una corrección en los estados financieros del valor contable de algunos activos con un impacto de 4.800 millones de euros después de impuestos, por la aplicación de un nuevo escenario de descarbonización de la economía y transición energética.

El Consejo de Administración de Repsol, ha analizado el papel de la compañía en la lucha contra el cambio climático y ha avanzado en su compromiso de liderar la transición energética, en consonancia con los objetivos de la Cumbre de París y los de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, que pretenden limitar el calentamiento del planeta por debajo de los dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales y orientará su estrategia para ser una compañía con cero emisiones netas en el año 2050.

Repsol se compromete a aplicar las mejores tecnologías para alcanzar ese objetivo, incluyendo la captura, utilización y almacenamiento de CO2 y, en caso de que ello no fuera suficiente, compensando emisiones mediante reforestación y otras soluciones climáticas naturales, según ha informado en un  hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Para reforzar el compromiso de la organización con estas metas, Repsol vinculará al menos el 40% de la retribución variable a largo plazo de sus directivos y líderes, incluidos el Consejero Delegado y los miembros de la Alta Dirección, a la descarbonización progresiva de la compañía.

Estos objetivos servirán de base para el Plan Estratégico 2021-2025, que se presentará al mercado y a los inversores en la primera mitad de 2020.

En línea con esta nueva orientación estratégica y en el contexto de las nuevas dinámicas de los mercados de petróleo y gas que se han venido consolidando en el último año, así como de las nuevas políticas públicas orientadas a la descarbonización de la economía, Repsol ha revisado las principales hipótesis para la evaluación tanto de sus futuras inversiones como de los activos existentes.

En este sentido, se asume una progresiva descarbonización de la economía, se reducen las expectativas de precios futuros de crudo y gas y se aumenta el coste esperado por las emisiones futuras de CO2, configurando un escenario compatible con los objetivos climáticos del Acuerdo de París y de Naciones Unidas.

La gestión de los negocios se adaptará para garantizar en este nuevo escenario su rentabilidad futura y el cumplimiento de los compromisos de sostenibilidad.

En el área de exploración y producción se priorizará la generación de valor y de caja sobre el aumento de la producción; en los negocios industriales se mantendrá la actual posición de liderazgo en rentabilidad del refino y se asumirán objetivos de descarbonización más exigentes, junto con un aumento de la producción de biocombustibles y productos químicos de baja huella de carbono; en los nuevos negocios se asume un objetivo más ambicioso de generación eléctrica baja en carbono para 2025.

Este ajuste de valor afectará, fundamentalmente, a activos de exploración y producción de hidrocarburos en Estados Unidos y Canadá, como consecuencia de la reducción en las expectativas de precios futuros del gas. El cálculo definitivo del ajuste, junto con los detalles y bases de las nuevas valoraciones, se incluirán en el informe financiero anual de 2019.

El ajuste de valor de los activos reducirá los resultados específicos del año 2019, pero no tendrá efecto en la caja del ejercicio ni afectará a la retribución a los accionistas.

Según la compañía, tras este exigente escenario de valoración, se confirma la capacidad que tienen los negocios del Grupo para generar caja y resultados futuros en escenarios de transición energética alineados con los objetivos de cambio climático, lo que permite a Repsol reafirmar su compromiso con la sostenibilidad y mantener las expectativas de rentabilidad para el inversor.




Fuente: Agencia Efe

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