El Consejo de Administración de Repsol ha aprobado hoy un nuevo plan estratégico 2021-2025 que está orientado a la lucha contra el cambio climático y a alcanzar el objetivo de cero emisiones en 2050, con lo que se convierte en la primera compañía de su sector en asumir esta ambiciosa meta. Al mismo tiempo, fija una senda de descarbonización con objetivos intermedios de 2020 a 2040.

De acuerdo a dicho proyecto, la compañía asume un nuevo escenario de precios de crudo y gas consistente con los objetivos climáticos del Acuerdo de París. Su aplicación conlleva una corrección del valor contable de algunos activos del grupo, con un impacto de unos 4.800 millones de euros después de impuestos, lo que minorará el resultado específico de 2019, pero no afectará ni a la generación de caja ni a la retribución a los accionistas, que se encuentra entre las más atractivas de la bolsa española y de su sector en el mundo.

Para reforzar el compromiso de la organización con estas metas, Repsol vinculará al menos el 40% de la retribución variable a largo plazo de sus directivos y líderes, incluidos el Consejero Delegado y los miembros de la Alta Dirección, a objetivos que dirijan a la compañía a cumplir con el Acuerdo de París y, por tanto, a su progresiva descarbonización.

Según la empresa, la generación de caja de las operaciones en 2019, que aumentó un 22% a septiembre respecto al mismo periodo de 2018, permitirá alcanzar una retribución a los accionistas de un euro por acción, formular la propuesta a la próxima Junta General de Accionistas de amortizar un 5% del capital social (adicional a las amortizaciones de las acciones emitidas en los programas de dividendo flexible) y plantear más recompras y amortizaciones de acciones propias cuando los excesos de caja no se apliquen a corto plazo a oportunidades de inversión con la rentabilidad exigida. La política retributiva de Repsol se encuentra entre las más atractivas de la bolsa española y de su sector a nivel mundial.

Para alcanzar este objetivo, Repsol plantea nuevas metas de reducción de su indicador de intensidad de carbono sobre la base del año 2016: del 10% en 2025, del 20% en 2030 y del 40% en 2040, para avanzar hacia las cero emisiones netas de CO2 en el año 2050. Con los avances tecnológicos hoy previsibles, Repsol anticipa que se pueda alcanzar al menos el 70% de reducción de emisiones netas para ese año y la compañía se compromete a aplicar las mejores tecnologías para para elevar esta cifra, incluyendo la captura, utilización y almacenamiento de CO2.

Los nuevos planes hacia la descarbonización se reflejan en el impulso de los proyectos asociados a la transición energética. En este sentido, la compañía incrementa en 3.000 MW su objetivo de capacidad de generación de electricidad baja en carbono hasta los 7.500 MW en 2025, e inicia su expansión en otros mercados para convertirse en un actor internacional relevante en energías renovables.

Repsol cuenta en la actualidad con 2.952 MW en operación y 1.083 MW en desarrollo, y el consejo de administración ha aprobado nuevas inversiones para incorporar y construir dos proyectos fotovoltaicos y uno eólico por un total de 1.600 MW adicionales. Con estos proyectos, la cartera de generación baja en carbono alcanza los 5.600 MW.

En el área de Upstream (exploración y producción), Repsol orientará su cartera de activos al cumplimiento del Acuerdo de París, lo que implica priorizar la generación de valor sobre el crecimiento de la producción, manteniendo como eje estratégico del negocio la flexibilidad, poniendo el foco en la rotación y mejora del portafolio de activos y en la generación de caja. Es decir, se persigue una estrategia de equilibrio de las reservas de gas y petróleo, con una visión del gas como energía para la transición energética, y teniendo en cuenta también el papel activo que el petróleo debe jugar en un mundo más descarbonizado.

Biocombustibles

En los negocios industriales, Repsol aumenta su objetivo de descarbonización, con especial foco en refino, con una reducción adicional de emisiones directas del 25% para 2025. Esta reducción se suma al recorte del 23% de las emisiones de CO2 entre 2010 y 2017. Pondrá foco en la economía circular como herramienta para el uso eficiente de los recursos, y duplicará la producción de biocombustibles de alta calidad procedentes de aceites vegetales (HVO), hasta las 600.000 toneladas al año en 2030, de los que la mitad se producirán antes de 2025 a partir de residuos.

Además, Repsol integrará energías renovables en las operaciones de refino mediante la producción de hidrógeno verde y el uso de electricidad de origen renovable para sus procesos industriales. El negocio químico de la compañía también contribuirá con determinación a una economía más descarbonizada. Repsol apuesta por una química eficiente en su proceso industrial y orientada a la economía circular, con la ambición de alcanzar un 20% de contenido reciclado en el total de sus poliolefinas para el año 2030.

Repsol ha actualizado la senda interna de precios de CO2 que orientará sus inversiones, partiendo de 25 dólares/tonelada en 2018, con un incremento hasta 40 dólares/tonelada en 2025. También se establece un crecimiento adicional a partir de este año, hasta alcanzar los 70 dólares/tonelada en 2040 para los activos de refino, química, gas y electricidad, con lo que se favorecen las inversiones en energías renovables, eficiencia energética y economía circular.




Fuente: El Pais

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