Reporteros sin Fronteras (RSF) ha desvelado la visita discreta que cuatro de sus directivos realizaron el pasado mes de abril a Arabia Saudí para reclamar la libertad de treinta periodistas encarcelados en aquel país. No fue una decisión fácil, han explicado en Londres varios miembros de esa comitiva a EL PAÍS. Eran muy conscientes de que el régimen saudí podría utilizar con intenciones propagandísticas las reuniones mantenidas, como muestra de una presunta apertura de sus autoridades.

«Decidimos que debíamos dar un paso más, y que no bastaba con las campañas de denuncia frente a la embajada. Cualquier intento por ayudar a los periodistas encarcelados merecía la pena», defiende Christopher Deloire, secretario general de RSF.

El brutal asesinato del periodista Jamal Khasoggi, en octubre de 2018 en el consulado saudí de Estambul, provocó una crisis sin precedentes y fue una grave amenaza a la ya reducida libertad de expresión en el Golfo Pérsico. RSF solicitó, con escasas esperanzas, una reunión con las autoridades saudíes y meses después, para su sorpresa, recibieron el visto bueno. El propio Deloire, junto a la directora de la oficina de RSF en el Reino Unido, Rebecca Vincent, al director de RSF Alemania, Christian Mihr y el expresidente de RSF Suiza, Jonathan Lundqvist, pudieron entablar conversación durante horas con una delegación saudí. En ella estaban incluidos el secretario de Estado para Asuntos Exteriores, Adel Al Jubeir; el ministro para los Medios, Turki Al-Shabanah; el ministro de Justicia, Waleed Bin Muhammad Al-Samaani y el Fiscal General, Saud Al-Mojeb.

Ante la posibilidad de que el Gobierno saudí estudiara posibles indultos por la festividad del Ramadán, RSF decidió mantener el secreto del encuentro durante un tiempo prudencial. Excluida la posibilidad de esos perdones, ha decidido sacar a la luz su esfuerzo durante la Conferencia Internacional para la Libertad de Prensa, que se celebra esta semana en Londres.

«El asesinato de Jamal Khasoggi produjo un inmenso daño a la imagen internacional de Arabia Saudí, y llevó hasta su nivel más bajo a un país que ya tiene uno de los peores historiales del mundo en materia de libertad de prensa. Es exigible que el Gobierno saudí ofrezca una firme señal política de enmienda para reparar el daño, y creemos que solo puede realizarse a través, entre otras medidas, de la liberación de todos los periodistas encarcelados en el país», ha dicho Deloire.




Fuente: El Pais

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