Mas Madrid emitió un comunicado el 22 de noviembre: “No iremos al encendido de luces por la situación de emergencia social de la ciudad. Cada día desde hace meses, decenas de familias y personas adultas, muchas solicitantes de asilo, acuden al Samur en busca de acogida. Tras esperar durante horas en la calle, muchas de estas personas, entre ellas niñas y niños, reciben como respuesta que los espacios de acogida municipales están llenos. Es intolerable”. La portavoz del grupo municipal, Rita Maestre, culpabilizaba de la situación al Gobierno de Almeida (PP): “El colofón a la insensibilidad lo puso el gobierno de PP y Ciudadanos cuando se viralizó un vídeo en el que se veía como se desinstalaba el único banco que había junto al Samur Social”. Sin embargo, cuando Maestre era la portavoz del Gobierno de Manuela Carmena ya existía este drama con los refugiados. Y el año pasado, por ejemplo, todos los concejales acudieron al encendido de luces navideño. Un año después se han cambiado los papeles: PP y Ciudadanos están en los despachos de Cibeles y no se acuerdan de cuando culpabilizaban a Manuela Carmena de su política de refugiados. La bendita o maldita hemeroteca.

“Menos demagogia con los refugiados. Luego vienen a Madrid y tienen que dormir en la calle o parroquias”, escribió el concejal de Ciudadanos Pepe Aniorte en su perfil de Twitter el 9 de febrero. “80 refugiados sirios durmiendo en la calle. Madrid es incapaz de reconocer su error. ¡Una vergüenza!”, dijo el 25 de septiembre de 2018. “¿Esta es la “bienvenida” que dais a los refugiados? [en alusión a la pancarta de Welcome Refugees que expuso Manuela Carmena en la fachada del Ayuntamiento]”, insistió el 26 de diciembre del pasado año. Según la hemeroteca, Aniorte contesta hasta la Comisión Española de Ayuda al Refugiado: “¿Por qué no hay ninguna respuesta del Ayuntamiento de Madrid con los refugiados?”, se preguntaba en julio de 2017. Ahora el drama de las personas que buscan asilo ha estallado a Aniorte, que dirige esta cartera en el Ayuntamiento. La culpa, sin embargo, está en La Moncloa. «Madrid es y seguirá siendo solidaria con los refugiados, pero el Gobierno [de Pedro Sánchez] tiene que cumplir sus obligaciones», dijo el 3 de octubre.

Las puertas del Samur Social, ubicadas en el barrio de La Latina, reciben cada día sin excepción a decenas de familias que buscan un techo para dormir. “Se dice por aquí que si te ven, si eres insistente, te llaman antes”, contaba hace unos días Daniels del Carmen, una estudiante venezolana de 25 años. “Cuando aparecen las cámaras de televisión se liberan plazas donde antes no las había”, explicaba una trabajadora del Samur. Estos empleados municipales convocaron una huelga de 24 horas el 25 de noviembre para visibilizar la precariedad del servicio y llaman a una segunda jornada, el 20 de diciembre, para lo mismo. La realidad es idéntica que hace un año: 479 plazas para los refugiados.

La primera vez que se habló de los refugiados durante el mandato de Carmena fue el 8 de septiembre de 2015. Aquel martes, la alcaldesa colgó la pancarta Refugees Welcome en la fachada del Ayuntamiento. “Era una respuesta a la falta de compromiso del Gobierno de España dentro del marco de ciudades refugio, una iniciativa de Ada Colau para promover la acogida”, explicaba entonces Lucila Rodríguez, de la Fundación PorCausa. “La pancarta no es solución, pero es una forma de llamar la atención sobre estos temas”.

El alcalde José Luis Martínez Almeida, portavoz del PP hasta mayo de 2019, criticaba en junio de 2018: “Carmena, basta ya de hipocresía. La acción de acoger a 100 refugiados del Aquarius es muy loable, pero choca con los más de 100 asentamientos ilegales que tienes en Madrid y a los que has decidido no dar asistencia. No todo vale por una foto”. Ahora, como regidor, ya no critica a Carmena, sino al Gobierno. “Madrid ha actuado de forma solidaria con los refugiados, pero la inacción de Sánchez ha provocado el colapso de la red municipal que está al 100% desde hace meses”, dijo hace 15 días.

Anielka Bustamante, inmigrante nicaragüense, y sus dos hijos de 8 y 3 años pasaron la madrugada del miércoles haciendo cola junto a la comisaría de Policía Nacional de Aluche hace un año. VICTOR SAINZ

Lo mismo ha ocurrido con Begoña Villacís, actual vicealcaldesa, que se pronunció en estos términos en julio de 2017: “#RefugeesWelcome pero los refugiados que estaban en Madrid van camino de Guadalajara». Y en agosto de 2018: “El Ayuntamiento presume de ‘dar la bienvenida’ a refugiados, pero cuando llegan se encuentran un Ayuntamiento con los recursos saturados su única solución es la calle”. Ahora, en el poder, la culpa también es de Sánchez: “Los recursos del Ayuntamiento están sobresaturados por su irresponsabilidad. Le pido a Sánchez que actúe ya”, escribió en sus redes sociales en octubre.

El 25 de septiembre de 2018 Carmena anunció la retirada de la pancarta #RefugeesWelcome. “No vamos a poner esa tarjeta porque ya están aquí y saben que son bienvenidos”. E instaló una estatua en el paseo de Recoletos de 960 kilos del brasileño Bel Berboa. «Se trata de mostrar de manera permanente y para toda la ciudad en un lugar emblemático el abrazo de la ciudad de Madrid a los migrantes y los refugiados», dijo Carmena. 

La vecina Gabriela García ofrece platos de arroz a las puertas del Samur Social.
La vecina Gabriela García ofrece platos de arroz a las puertas del Samur Social. VÍCTOR SAINZ

Pese a las pancartas y los símbolos, las imágenes de familias con niños esperando un hogar también se vieron durante su mandato, más lejos del centro de la ciudad. «Creo que el gobierno de Carmena ha tenido una buena intención, pero ha sido poco valiente en lo social. Es verdad que la culpa principal recae sobre el Gobierno central (que tiene la competencia sobre refugiados) pero no se ha preparado, a pesar de que hace meses advertimos de que [la saturación] podía pasar», dijo Javier Baeza, cura de la parroquia san Carlos Borromeo de Vallecas hace justo un año, rodeado de colchones para familias que no tenían donde dormir. También fue caótica la situación que se vivió en el CIE de Aluche hace un año, donde cientos y cientos de migrantes dormían en la calle para conseguir una de las escasas citas diarias para solicitar refugio.

Este mes el foco informativo se centró en el Samur Social de La Latina, epicentro que evidencia los déficits del sistema de asilo. Carmena, ya fuera de la política, se pronunció: «Madrid cuenta con muchos recursos. No podemos permitir de ningún modo que decenas de familias con niños y niñas estén en la calle. Son los actos los que nos definen. Me pongo a disposición para señalar alternativas al gobierno de PP y Cs, y los insto a tomar medidas urgentes». Hoy la solución sigue sin llegar. Mientras tanto, vecinos anónimos bajan cada noche a repartir comida e incluso pagan habitaciones de hotel para que las familias puedan descansar. Por unas horas.

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Fuente: El Pais

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